No
me quedan muchas dudas de que si un determinado poder en la Argentina
lograra que los habitantes ganaran dos o tres veces más de lo que lo
hacen actualmente podría perpetuarse indefinidamente sin que a la
mayoría le importase nada de lo que este poder pudiera hacer con una
minoría, sea un grupo étnico o cualquier otro. Se lo vio en el Mundial
de Fútbol cuando los autos circulaban con los cartelitos de que éramos
"derechos y humanos". Se lo advierte en la indiferencia de los
beneficiados del oficialismo por la tentativa de un golpe de estado a la
Corte, por lo que puede ocurrir en Formosa con las comunidades
aborígenes o el proyecto de "punto final" con las víctimas de la AMIA
que implícitamente considera que este atentado no fue contra la
Argentina sino sobre una determinada comunidad cuyas víctimas pueden ser
negociadas. No ven nada y bailan en una pata
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