martes, 20 de enero de 2015

Entre Francia y Frankistán.



En la Francia  actual se da en dimensiones pequeñas una tensión que contamina Europa donde se encuentran y separan cuatro elementos que no tienen que ver con un simple choque de civilizaciones pero si con una mezcla que puede llegar a la mezcolanza y que están lejos de resolverse. Hay una tensión de Oeste contra Oeste que enfrenta a los que todavía apoyan las instituciones democráticas y los que las consideran caducas desde la extrema derecha de Marine Le Pen hasta grupos de izquierda y por otra una crisis del Islam contra el mismo Islam donde del lado occidental resurge el debate cultural implícito si el Islam es totalmente fanático o si hay un Islam moderado que puede coexistir con los hábitos y las formas políticas occidentales.
En cuanto al consenso en Francia la mayor parte se inclina por la extrema derecha de Marine Le Pen o el proislamita Tariq Radaman que practica abundantemente la taqiyya- una forma de doble discurso- y apunta a imponer instituciones islámicas como la Sharia al menos para absolver de cargos a los musulmanes que golpean a sus mujeres. Lo cultural y lo político no van de la mano: no se puede hablar de dos grandes partidos porque los musulmanes representan sólo el 5% del electorado y es imposible que llegue al poder en las elecciones pese a los tantos “collabos”- diría Huoellebecq- que pintan un Islam de color rosado. 
En el caso de la novela Sumisión a su autor Michel Houellebecq se lo acusa de provocaciones contra el Islam y de hacerle el juego al Frente Nacional al alimentar la islamofobia. Este es un neologismo clave porque permite intimidar y hasta lobotomizar los espíritus libres: es cierto que es válido para el desprecio a priori por los musulmanes pacíficos pero se presta a usos para acusar de xenofobia como hizo la UOIF- Unión de organizaciones islámicas en Francia- con Charlie Hebdo  o “racismo estructural” según el ingenioso Tariq Radaman. 
Supongo que lo que anima a Houellebecq es haber notado las lisonjas que hacen políticos y medios agitando el espectro de la “islamofobia” hasta lo liberticida y negando toda relación del Islam con la violencia: es ahí donde satiriza a los políticos que todavía creen en un Islam idealizado y exótico que va de los románticos franceses a las tiendas pintorescas de Edward Said y que omite sus realidades crueles, las lapidaciones y ejecuciones, absurdas prohibiciones, fanatismos y persecuciones como lo han testimoniado diversos escritores disidentes, "infieles" que como Salman Rusdhie o Ayyan Hirsi Ali - la mujer somalí que escribió el texto para el film de Theo Van Gogh sobre la situación de las mujeres musulmanas y fue asesinado- que ven en la Sharia algo inhumano y ajeno a la justicia e igualdad occidentales: basta ver la situación de las mujeres y que en Arabia Saudita se haya dictado una ley que considera terroristas a los ateos. 
Es estrafalario que en una cultura liberal como se supone que es la francesa el filósofo Robert Redeker tenga que vivir oculto por haber recibido una fatwa por criticar al Islam en Los Tiempos Modernos. Es ahí donde apunta el autor de Sumisión que presenta a los políticos como personajes cómicos y ridículos afirmando que Francia hoy está a la derecha, "claramente a la derecha....y gobernada por la Izquierda", lo cual no le cayó bien al ministro Manuel Valls- que dijo con orgullo al principio de la campaña de Hollande que Francia podía ser el segundo estado islámico de Europa- que habló de "odio", palabra que a veces se utiliza para eludir un tema que cuesta asimilar. Valls respondió más como ministro que como lector. En 2012 publiqué una novela, Milagro infame, donde ante la ausencia de toda ley que haga las veces de tercero, Francia pasa de las Luces a convertirse en la República Islámica de Frankestain y toda Europa- y gran parte del mundo, salvo Argentina porque está el peronismo, temido porque corrompe a los buenos musulmanes y Rusia porque "ahí no se jode"- en un Califato y uno de los motivos son las concesiones culturales que se van haciendo en nombre del multiculturalismo a las formas crecientes de violencia. Es muy difícil que sin el pánico la sensual mujer francesa pueda plegarse a la Sharia.

En la escena cultural hay ahora musulmanes ofendidos que quieren prohibir en sintonía con organizaciones multiculturalistas los pesebres y canciones navideñas porque los ofenden y no han logrado torcer los fallos de la justicia. La coincidencia del atentado a Charlie Hebdo y la aparición de Sumisión no se agota en la fecha. Va más allá: los 17 muertos en una semana, la célula jihadista desmantelada en Verviers- Bélgica, al Este del país- donde dos integrantes fueron muertos y el otro herido según se dice en enfrentamiento con la policía que planeaba un atentado de gran envergadura. 
 Los servicios antiterroristas desbarataron un atentado en septiembre último en Lyon según el diario Le Progrès y el periodista Nolan Petersen de Fox News tuvo que disculparse ante el pedido de las autoridades francesas por haber escrito que basta tomarse un taxi desde la Tour Eiffel para en diez minutos encontrarse en las calles de Badgad donde existen “No-go zones”, zonas de no derecho donde se vive bajo la Sharia y donde “los jóvenes se pasean con los tee-shirts de Osama Bin Laden”. Lo que es innegable es que en los barrios de inmigrantes existen zonas de tensión  y resentimiento  que manipulados por los imanes pueden desencadenar la violencia como los motines de 2005 cuando gobernaba Sarkozy. El gobierno francés no ha tenido la energía suficiente para explicar a las autoridades musulmanas cuáles son las leyes de la república que hay que respetar: dependen en demasía de los millones de petrodólares que le vienen de los árabes.


Todo hace pensar que Europa está bajo fuego y en un sistema de red de redes de los jihadistas, también detenidos en Alemania y Grecia, mientras que desde Palestina a Niger las manifestaciones pronuncian ahora consignas de muerte contra Francia- pese a que desde los tiempos de De Gaulle tuvo una política pro árabe- contra “los idólatras de la cruz" mientras hay limpieza étnica de cristianos en otras regiones-Nigeria, Siria, e Iraq.
Lo cierto es que en Francia- o en la Argentina- la islamofobia o el temor del Islam no ha asesinado a nadie y es el Islam fanático que como una peste asesina judíos, cristianos y cualquiera que no pertenezca a su credo que es expansivo como sin vueltas lo ha declarado, Ahmet Savotoglu, el Primer Ministro Turco: "El Islam es la religión fundamental de Europa". Lo de Turquía es un ejemplo a estudiar porque era un país con un gran éxito económico que se estaba occidentalizando y de pronto Erdogan giró hacia posiciones integristas como si el origen lo tiranizara y sigue negando primer genocidio del siglo XX. El integrismo muestra que estamos en una cultura a punto de desintegrarse y el terrorismo es una forma de solución final a su crisis de identidad que llega al delirio del Califato planetario sin importar que haya millones de muertos.
Luego de los crímenes de París, la Unión Europea se tomó su tiempo y llegó a una luminosa conclusión: el peligro es la islamofobia y hay que prohibirla como dándole la razón a Houellebecq.
Una manifestación contra los jihadistas asesinos ha sido prohibida en París, al mismo tiempo que se autoriza las que se hacen contra la islamofobia en Paris, Niza y otros lugares. Lo mismo en Alemania con los que protestan contra la islamización de su país. Los lobbys musulmanes trabajan y Bruselas planea sacar una ley que prohiba la islamofobia y reforzar las leyes como "incitación al odio". Las mismas palabras que el ministro francés utilizó contra la novela Sumisión. Lo sagrado- la fusión del hombre y el Templo- también genera un odio pero directamente psicótico y criminal: por él se mata y se muere.
Si cedemos habrán ganado, dijo el valiente director de Charlie Hebdo antes de ser ametrallado.
Cuatro judíos fueron fusilados en frío en un supermercado por el simple hecho de serlo y no por hacer caricaturas. Los asesinatos de mujeres musulmanas por sus familias por adoptar hábitos occidentales y los cientos de atentados que las preceden no fueron hechas ni por cristianos ni por judíos. Los judíos han tomado nota y se van de Francia. No hicieron nada condenable en términos jurídicos, pero son judíos y tienen que exiliarse.
Pero luego de todo lo sucedido se considera que el peligro mayor es la islamofobia, pero no la judeofobia y tres de cuatro judíos están emigrando del país que recuerda una situación previa al nacional socialismo en Alemania. 
Según Freud, la civilización nace cuando surge el primer insulto de quien recibe una pedrada.
La condena a muerte para quien satiriza supone un Caballo de Troya en el interior de la cultura francesa que algunos quieren convertir en una esfinge. Pero para eso esta cultura tiene ya las respuestas que pueden ser Villòn, Rabelais, Molière, pasando por Honor
é Daumier que se hubiera  ahorrado la cárcel de haberse abstenido de caricatituzar al rey,  hasta llegar a Charlie Hebdo cuyo humor es más intelectual que ofensivo o diabólico. 
Se confunde a menudo la libertad de expresión con la libertad artística. Tienen que ver pero son diferentes. Para la primera Francia tiene leyes como la Ley Gayssot "destinada a reprimir todo propósito racista, antisemita o xenófobo" y siempre será un tema polémico. Charlie salió airoso de los juicios que le hicieron organizaciones musulmanas y es todo lo contrario a los rebelócratas que sólo hacen ruido cuando el Lobo no está y si es posible apañados por el Estado. Se diría incluso que los fanáticos- de fanum, el hombre que lleva el Templo consigo como prueba de un origen puro- pasaron al acto al no haber podido obtener lo que querían por la vía legal para que de a poco Francia vaya convirtiéndose en Frankestain. 
La libertad artística no tiene que ceder en nada de lo que tanto costó conquistar y aquí se funda una de las esperanzas de Francia.






Los fabricantes de la abyección y la cultura de la servidumbre voluntaria. Por Luis Thonis



Espero que los que a propósito del atentado en París quienes defendían la libertad de expresión a rajatabla ahora no se molesten porque en las redes o la calle se llama a CFK “asesina” y la absuelvan prematuramente de toda culpa y cargo a la principal responsable de dos de los hechos más aberrantes de la historia argentina: el pacto con Irán y el asesinato del fiscal Nisman.

La libertad de expresión es libertad para blasfemar y supone ante todo la de escuchar lo que no se quiere oír. Aun si no tuviera que ver directamente con el hecho CFK es la máxima responsable y cómplice de quienes formando parte de su elite lumpen lo hicieron con un guiño por lo menos implícito tras haber amenazado día y noche a Nisman si se presentaba al Congreso. También son compadres los que banalizaron el siniestro pacto con Irán y se pasaron décadas diabolizando a Israel y censuraron toda posibilidad de defenderlo.

El nombre judío resuena en los atentados de París- no hubo uno solo, recúerdese al asesino serial Mohammed Merah de la masacre de Toulouse entre otros- y cuatro más que no hicieron ni caricaturas y en la Argentina que sumó otra víctima a la AMIA al mismo tiempo que el kirchnerismo que ya era un estado policial por hechos ínfimos- como el de enviarle la AFIP a la familia del muchacho de familia pobre y becado que le preguntó en Havard por su patrimonio personal- entró definitivamente en una fase de terrorismo de estado. Contra lo que predican sus ideólogos el terrorismo que practica el cristinismo es de ultraderecha: a diferencia de los montoneros del 70 que exaltaban sus cobardes asesinatos incluso con fiestas- como se hizo en la Facultad de Letras tras haber acribillado a Mor Roig- el estilo de Cristina ha retornado a los tiempos santacruceños de la dictadura militar cuando los K eran cómplices de la ultraderecha que no asumía sus crímenes y sólo puede coexistir con la etapa donde montoneros ofició para Massera. Cuando Berni llegó antes que el fiscal a la "escena del crimen" como lo dice el mismo comunicado oficial lo hizo como en los tiempos donde se eliminaban los rastros.

El cristinismo es tan de ultraderecha como pueden serlo Milani, Massera, Merah o Irán donde no hay comunista que o izquierdista que haya quedado vivo. La función de los Horacio González es proporcionarle una estética de izquierda.

Llamarla “asesina” no es una blasfemia.

Los hechos de París y Argentina son parte del montaje de una guerra mundial que tiene como objeto Segunda Shoá de la cual los medios no tienen ni noticia y siguen negando con hipocresía y buenismo. El asesino de Tolouse de niños judíos y la militante PJ de Tolosa son parte de un mismo combate pro genocida y el nombre de asesinos les queda corto.

Veamos algo de lo que escribió CFK: “La muerte de una persona siempre causa dolor y pérdida entre sus seres queridos, y consternación en el resto. El suicidio provoca, además, en todos los casos, primero: estupor, y después: interrogantes. ¿Qué fue lo que llevó a una persona a tomar la terrible decisión de quitarse la vida?

En el caso del ¿suicidio? del fiscal a cargo de la causa AMIA, Alberto Nisman, no sólo hay estupor e interrogantes, sino que además una historia demasiado larga, demasiado pesada, demasiado dura, y por sobre todas las cosas, muy sórdida: la tragedia del atentado terrorista más grande que se produjo en la Argentina,” ha escrito CFK por facebook a propósito de la desaparición del fiscal Alberto Nisman cambiando otra vez la carátula: al principio fue suicidio, ahora ella se interroga pese a ser la principal acusada por “fabricar inocencia” según la acusación de Nisman sobre los victimarios y ahora responsable de su ¿crimen? ya que no le dio una protección necesaria.

Es curioso que la abogada exitosa, notable oradora “una gran parlamentaria” según Beatriz Sarlo, la musa de los correctamente políticos, que firmó contra Israel como estado genocida y demostró ser la superburra que es cuando la refutaron y no dijo una palabra contra el pacto con Irán y ahora se desgarra las vestiduras en la manifestación- se exprese por facebook para no dejar de autoelogiarse por su notable actuación en el caso AMIA y desplazar la responsabilidad como era previsible a la CIA para aliviar a su rebaño de izquierda

Tomando sus palabras iniciales uno podría preguntarle: ¿Qué fue lo que la llevó como empleada pública a entregar las víctimas argentinas por innegables beneficios a los ayatolas de la muerte que aun si tuvieran la mejor voluntad no podrían juzgar a sus propios funcionarios implicados porque se manejan por una ley islámica que se llama Sharia aparte de haberse cansado de mojarle la oreja a la Argentina?  

Ni siquiera el propio Nisman le dio importancia a las revelaciones de José Ricardo Eliaschev al inicio del caso. En la Argentina hay pocos Eliaschev que dicen las cosas cuando hay que decirlas y está lleno de sarlo-oportunistas complementada por los Horacio González. Es el escenario cultural que dejó sólo a Nisman. El de una izquierda que nunca cortó amarras con el estanilismo y a este gobierno fascista le fabrica una estética a medida.

La fabricación de la inocencia de los victimarios no es sólo obra de CFK sino de la extensa franja cultural de complicidades que se extiende desde los ideólogos del populismo- especialistas en legitimar la impunidad de ella y secuaces- al progresismo de izquierda sumado a los rebelócratas de vanguardia- los que están contra el “sistema” y son el mismo sistema que los premia- que estructuran la cultura de la servidumbre voluntaria y que acusa de “derecha” a todo aquel que diga las cosas por su nombre y afecte el espacio sagrado de las cosas mil veces dichas y han sido siempre cómplices del estado policial K que ha derivado ahora en terrorismo de estado. 

Están en un mismo combate cultural: lo único que le interesa es actualizar el mapa “sagrado” de los setenta que supo dar tantos réditos. Esta forma elegante- aberrante de la negación puede  y donde los crímenes contra la humanidad de Irán o Alquaeda se disuelven en la Biblioteca

Mediante una calculada sobreactuación identifican el Bien al consenso y sólo hablan de lo que está prescrito en los medios por pánico a desentonar. Israel es el malvado, sea, pero decir Irán se volvió moderado es insultar la inteligencia: nada de patear el tablero. Esto permitió que a nivel popular se diga como me cansé de oír: ¿de qué se quejan los judíos si asesinan a los palestinos? No soy antisemita sino antisionista, dice el que ama a los judíos gaseados en Auschwitz pero odia a los que se defienden con armas en la mano de los ataques masivos que sufren de los estados árabes desde 1948 y al que por no vencer vencer le inventaron un estado cuya función es victimizarse en función de la Segunda Shoá.

Irán, luego, era más verosímil y potable que Israel. ¿Y si no hubiera ningún argumento serio en su contra? El consenso y la ignorancia voluntaria no permiten argumentarlo porque es una certeza que viene de décadas de cultura progre. La de Nisman era una muerte anunciada. La cultura de la servidumbre voluntaria posibilita a los fabricadores de la inocencia y la resultante es la abyección de un país que ha banalizado a sus víctimas en complicidad con el mismo estado a que se ha hecho merecedor.

El propio Eliaschev era sospechoso de no ser políticamente correcto, es decir, abyecto.

El tratamiento del tema Irán desde su inicio pero muy especialmente  a partir del pacto de CFK y la indiferencia casi convencional, “natural” con que se trató esa gigantesca aberración desde políticos a intelectuales habla de un ¿suicidio? o un cohecho con el crimen indiferencia de la sociedad argentina que no se escandalizó que se entregaran a las víctimas como mercancías en vez de transformar su ruptura en la piedra angular de un país sin mafias y una cultura que no sea una blindada defensa corporativa.

Para esto no son necesarias las escuchas ni la interna de la ex SIDE ni el actual SI, basta limitarse al crecimiento de los negocios entre Argentina e Irán y la “decisión de quitarse la vida” del fiscal justo antes de tener que ir a declarar en el Congreso y donde no era muy bienvenido por la principal acusada ni por los amenazantes mensajes de Diana Conti, D´Elia y de La Cámpora,  los principales fabricadores de inocencia para que siga la fiesta y los superzombis oficialistas le echen la culpa a la banalidad de facebook como si la muerte y los crímenes fueran virtuales- tan alienados están a lo que critican- sin saber que aluden a una empleada pública que habla como monarca: la desaparición- ¿asesinato?- de Nisman me hace dudar que esta asociación de megaladrones y criminales quieran irse por los votos.

La cara tragicómica del asunto es que si no se actúa, tanto CFK por un lado como Irán por el otro comenzarán a investigarse a sí mismos para seguir fabricando inocencia, tanta que nos empuje a una arcadia pacificada propia de muertos vivientes que ya estamos respirando.

 

 

 

miércoles, 14 de enero de 2015

Respetando a los caníbales. Europa es cómplice del fundamentalismo islámico. Por Ilya U.

Europa es responsable

çEs un problema de Europa y es la responsabilidad de Europa. Los asesinos de los periodistas (si se confirman las sospechas de la policía) son franceses. Nacidos en París. Con apellido magrebí, sí: sus padres proceden del norte de África. Pero esto no disminuye en absoluto la responsabilidad del Gobierno de Francia: estos asesinos pasaron por el sistema educativo francés.
Decir que la culpa la tienen sus padres es no sólo hipócrita (para eso se inventó la enseñanza obligatoria: para asegurarle al Estado control sobre lo que aprenden los niños) sino además es falso. La generación de magrebíes que llegó a Francia hace medio siglo no era islamista ni violenta ni lo es hoy. Hicieron lo posible por integrarse. Son sus hijos y nietos, europeos de toda la vida, quienes han hecho de un cierto islam violento su bandera. Ocurre lo mismo en Inglaterra (vean el atentado del metro de 2005: tres de los cuatro terroristas habían nacido en Reino Unido; uno era converso de Jamaica).
Esta es la responsabilidad de Europa, y no puede sustraerse a ella. Los “patriotas” de derechas están metiendo la cabeza en la arena cuando denuncian la inmigración como causa de los males: ni fueron violentos los musulmanes que llegaron a Europa hace dos generaciones, ni lo son los que llegan hoy. No existe un flujo de yihadistas de Siria, Marruecos o Iraq a Europa. Existe un flujo de yihadistas de Francia, Alemania, Inglaterra, España, Austria hacia Siria. Europa no importa terroristas islámicos: los exporta.
Pedir cerrar la puerta a la inmigración musulmana como hacen tantos “patriotas”, equivale a cerrar las ventanas de una casa para combatir el mal olor de las cañerías.
Concentración en Frankfurt en tributo a las víctimas del ataque contra 'Charlie Hebdo' (Reuters).Concentración en Frankfurt en tributo a las víctimas del ataque contra 'Charlie Hebdo' (Reuters).La metamorfosis
Y son ellos, los “patriotas” de derechas, esos que se manifiestan con una gran cruz para mostrar su oposición a la “islamización de Occidente”, ellos y sus mayores, quienes tienen la culpa que esto sea así. A los magrebíes y turcos que llegaron a Europa en los años sesenta y setenta no les faltaba voluntad de integrarse; explotados como mano de obra barata, les faltaban medios. Empezando con un punto clave: el aprendizaje del idioma. Quizás no hicieron suficiente esfuerzo. Pero no debe olvidarse que cierto racismo de la población (un racismo corriente, dirigido contra cualquier obrero de origen campesino, moreno, turco, magrebí, siciliano o andaluz) les puso un muro adicional, les cerró las puertas, les hizo entender que no eran bienvenidos.
Se replegaron. Ignorantes en todo a lo que se refiere al islam o a la cultura intelectual, literaria, de sus países de origen, criaron a sus hijos en un ambiente suspendido entre dos mundos, sin pertenecer a ninguno. Y también sus hijos se dieron cabezazos contra este muro: hasta hoy, tener un apellido magrebí en Francia hace desplomarse las oportunidades en el mercado laboral.
Se quedaron, pues, en el barrio. Viendo la televisión. Esa televisión que algún día empezó a poblarse, por obra y gracia de la parabólica, con predicadores vestidos de blanco que se dirigían a “los musulmanes”. A ti, sí: a ti. Tu vida tiene sentido ante Dios y la historia, les dijeron, si cumples las leyes divinas y garantizas que tu hermana no se pasee con hombres blancos. Que no se pasee con hombres, vaya.
Así se fue creando el gueto. Un gueto en el que se ha ido cristalizando una extraña cultura que guarda recuerdos de la gastronomía magrebí o turca, pero que se ha modelado según el ideario del islam que han difundido los telepredicadores y los imames del barrio. Estos imames que en han ido apareciendo por doquier, sin que se sepa siempre muy bien quién les paga el salario.
Saudíes en la M-30
En la Mezquita de la M-30 de Madrid lo sabemos, porque colocan orgullosos la foto del rey de Arabia Saudí en sus oficinas. En Alemania, la Diyanet, el Ministerio de Religión de Turquía, tiene bajo control gran parte de las mezquitas. Digo bien: control. Ankara envía supervisores que cambiar regularmente para impedir que se “contaminen” con ideas europeas. Y si bien el islam oficial en Turquía tiene que andar con pies de plomo, por respeto a la Constitución laica del país, en Alemania, un país que no es laico, no tiene cortapisas: puede difundir sin ambages la ideología de sus dirigentes, que los intelectuales turcos califican de “islamismo radical”. Y que los europeos siguen llamando “islam moderado”.
Europa ha fomentado de forma activa y continua, de forma criminal, las corrientes más extremistas del islam, financiados desde Arabia Saudí, Qatar, Kuwait y sus vecinos gracias a la marea del petróleoModerado en comparación con los asesinos de París, querrán decir. Porque para los europeos, todo islam que no es directamente asesino es “moderado”. Ya puede ser todo lo violento que quiera: predicar el velo obligatorio para las mujeres, a medias o integral, decir que mujeres y hombres no deben tocarse, que las niñas no deben aprender música, que ser gay es malo para la salud, que hay que prohibir toda obra literaria o humorística que cuestione lo “sagrado”, que las leyes del Corán son inmutables, divinas y deben estar por encima de la legislación de cada país...
Un predicador islamista puede decir todo esto y más y será cortejado por ministros y presidentes que harán cola para debatir con este portavoz del “islam moderado”. Muchos de estos predicadores habrían ido a la cárcel en Marruecos o Siria por su discurso de incitación al odio, pero Europa les ofreció no sólo asilo sino una tribuna, un debate, el puesto de presidente del consejo oficial de musulmanes, el título de Honorable Caballero y orden de la Reina.
Sí: Europa ha fomentado, no sé si a ciegas o a conciencia, pero de forma activa y continua, de forma criminal, las corrientes más extremistas del islam, financiados desde Arabia Saudí, Qatar, Kuwait y sus vecinos gracias a la marea del petróleo. Desde las cúpulas del gobierno hasta el último alcalde, se ha elevado a los imames, los teólogos, los predicadores al rango de representantes de los colectivos de origen magrebí, turco o pakistaní. Un rango que nunca tuvieron en sus países originales, un poder que sólo pudieron adquirir gracias a la complicidad de las administraciones europeas. Por doble vía: por elegirlos como representantes y por cerrar a estos colectivos toda otra vía de expresarse.
Un niño juega durante el rezo en la Gran Mezquita de Estrasburgo durante el Ramadán de 2013 (Reuters).Un niño juega durante el rezo en la Gran Mezquita de Estrasburgo durante el Ramadán de 2013 (Reuters).La náusea del multiculturalismo 
Cuando al periodista alemán Günter Wallraff le ofrecieron ser miembro del consejo musulmán local (gracias a su larga trayectoria de defensa de los inmigrantes turcos) aceptó con la condición de leer en la mezquita los “Versos Satánicos” de Salman Rushdie y debatir sobre los límites del arte frente a la religión. No hubo manera. Más tarde intentó que firmasen una declaración contra la lapidación de una mujer iraní. Tampoco.
Y con estos antecedentes hay quien sigue aplaudiendo que las mezquitas en España sirvan de lugar de reunión social y organicen comidas o talleres, en lugar de buscar a los inmigrantes un espacio donde pudieran reunirse lejos del control de los imanes, lejos de sus discursos excluyentes, lejos de frases tipo: "No pueden entrar las mujeres que tengan la regla".
Con estos antecedentes hay quien sigue aplaudiendo que las mezquitas en España sirvan de lugar de reunión social y organicen comidas o talleres, en lugar de buscar a los inmigrantes un espacio donde pudieran reunirse lejos del control de los imanes, lejos de sus discursos excluyentesEuropa ha islamizado, durante décadas, la sociedad inmigrante, religiosamente indiferente, que recibió. En plena complicidad con los jeques árabes y sus imperios mediáticos. Los gobiernos han envuelto su actitud en un neologismo venerado hasta la náusea: multiculturalismo. Una hermosa palabra para expresar el racismo de toda la vida. El racismo que preconiza la separación de “lo nuestro” y “lo de ellos”. Sí, también los manuales oficiales nazis decían que todas las razas tenían igual valor, sólo que no conviene mezclarlas. Hoy tenemos valores europeos, sólo aplicables a los blancos de tres generaciones, y hay valores de “ellos” que deben respetarse en “sus comunidades”.
Que más nos da que ellos fuercen a sus mujeres a taparse, qué más nos da que en sus barrios amenacen de muerte a cualquiera que venda alcohol, que más nos da que en sus familias dirimen matrimonio y divorcio según diga el imam. Son ellos, la sociedad es multicultural: respetamos el derecho de cada imam y de cada matón de barrio a oprimir a sus fieles, a castigar a sus hermanas, a imponer su machismo como vea bien. Eso se llama tolerancia. Lo de la tolerancia cero solo es cuando la violencia afecta a las mujeres nuestras.
¿Humillando a los débiles? ¿En serio?
Esto es lo que ha defendido, da vergüenza admitirlo, la izquierda europea. Una izquierda que ha enterrado su cabeza todavía mucho más profundamente en la arena que la derecha. No han aprendido: apenas ha dejado de retumbar el eco de los disparos de París cuando una legión de pensadores de izquierda se ha abalanzado sobre Charlie Hebdo para denunciar que caricaturizar a Mahoma es racista y xenófobo y se burla de los débiles.
Los débiles: como si el islam en Europa fuera la religión de los débiles. No lo es: ese islam que defienden los predicadores europeos, ese de las mezquitas de ostentación, sea la de la M-30 o sea la que pretenden construir en Colonia, de débil no tiene nada. Es la religión de varias monarquías bañadas en oro negro, países cuyos dirigentes son los dueños de Harrods y parte del resto de Londres. Países con dinero suficiente como para financiar cadenas satélite, universidades con becas para todos (a condición de convertirse al islam) y milicias cortacabezas por medio Oriente.
Seguramente también han financiado el mejor gabinete de relaciones públicas del mundo, si la izquierda europea cree que una revista satírica francesa al borde de la quiebra estaba humillando a “los débiles” cuando esta revista desafió la prohibición de dibujar a Mahoma, prohibición que no existe en el islam y de la que nunca han sabido nada los obreros magrebíes o turcos, hasta que no la proclamasen urbi et orbi los teólogos saudíes.
Imagen de una edición especial del semanario francés 'Charlie Hebdo' (Reuters).Imagen de una edición especial del semanario francés 'Charlie Hebdo' (Reuters).Tristemente, nada hace presagiar que los disparos contra Charlie Hebdo vayan a despertar las conciencias europeas. Ya en el editorial conjunto que seis diarios europeos publicaron al día siguiente, se repite tres veces la palabra “Europa” en alusión a la defensa de la libertad de expresión. Como si más allá de sus fronteras no hiciera ninguna falta defenderla: allí no la necesitan, esa libertad, allí son musulmanes de todas formas, es el mensaje.
Bajo este prisma, la derecha vociferará más que antes contra “los inmigrantes”, enarbolará más alta aún la cruz del “Occidente cristiano”, como si el Renacimiento y la Ilustración hubiesen sido posibles sin siglos de ciencia y filosofía árabes, como si Europa no fuera en su integridad un resultado de aquella civilización histórica que hoy llamamos islámica. Como si la Biblia y los mandamientos de la Iglesia fueran un ápice mejor que los del Corán.
El islam ya es wahabí
Y la izquierda probablemente desgastará sus últimos cartuchos de tinta en intentar convencerse a sí misma de que luchar contra siglos de opresión eclesiástica y contra los coletazos de la reciente dictadura nacionalcatólica es justo y necesario, pero que el islam de los saudíes es diferente, exótico, intocable, digno de todo respeto como cualquier rito de una lejana tribu caníbal. Mientras se coman entre ellos.
La izquierda probablemente desgastará sus últimos cartuchos de tinta en intentar convencerse a sí misma de que el islam de los saudíes es diferente, exótico, intocable, digno de todo respeto como cualquier rito de una lejana tribu caníbalEsa oleada de islamización saudí no sólo ha alcanzado Europa (y América) sino también a los países que llevan siglos siendo musulmanes. Ya ha practicamente conseguido reemplazar en la conciencia pública la religión que alguna vez se llamaba islam con su ideología particular, la wahabí. Tanto que he dejado de emplear el término "secta wahabí” en este texto y hablo del islam a secas: todo lo que usted ve y se llama “islámico” es ya wahabí.
Este proceso se acelera gracias a Europa: los franceses y belgas de origen marroquí son quienes llevan a Marruecos el ideario radical aprendido en sus guetos. Y fue una española, Marisol Casado, quien criticó a Turquía por no incluir chicas con velo en su vídeo de candidatura olímpica. Europa quiere que las musulmanas lleven velo. Para que se vea que son diferentes. Que no son mujeres sino musulmanas.
Europa, sus gobiernos, sus pensadores, sus demagogos, son el aliado necesario para los dirigentes de la hegemonía islamista financiada con petrodólares cuyo objetivo es convertirse en dueños absolutos de esa sexta parte del globo habitado por musulmanes, o personas forzadas por ley a considerarse musulmanes. Dueños absolutistas, por encima de las críticas, las parodias, las sátiras y las consideraciones de derechos humanos.
Esto no tiene nada que ver con una islamización de Occidente. Europa no es víctima. Es cómplice.

lunes, 12 de enero de 2015

El matrimonio de la neolengua de estado y los dihimmis criollos: Pasolini, Charlie y Don Horacio. Por Luis Thonis.

Esta es la responsabilidad de Europa, y no puede sustraerse a ella. Los “patriotas” de derechas están metiendo la cabeza en la arena cuando denuncian la inmigración como causa de los males: ni fueron violentos los musulmanes que llegaron a Europa hace dos generaciones, ni lo son los que llegan hoy. No existe un flujo de yihadistas de Siria, Marruecos o Iraq a Europa. Existe un flujo de yihadistas de Francia, Alemania, Inglaterra, España, Austria hacia Siria. Europa no importa terroristas islámicos: los exporta.

¿De qué habla Horacio González? Cada vez que hay una catástrofe que ingresa a lo mediático y sus pares dicen pavadas aparece Don Horacio: afina la guitarra y comienza su payada en barroco neoclásico. Es el moderado que legitima al fanático, el honesto que le abre la puerta a Alí Babá. Más papista que Bergloglio- al que descalificó cuando fue nombrado según la orden de arriba- se coloca por encima de los conflictos para poner paños fríos. 

Los únicos hechos que le interesan son los mediáticos y habla de tal modo que descifrar lo que dice se convierte en una labor interminable. Sigue tocando de oído al Henry Meschonnic, desconociendo las relaciones entre lo sagrado, lo religioso y lo divino que están en el centro de su obra y su rechazo del populismo. De haberlo leído se enteraría que es posthitleriano sin saberlo  y que no se trata de imágenes sino de oído, que se puede oir con los ojos como dijo Claudel. Pero su sordera es apoteótica. ¿Acaso el nacional populismo no es una versión teológica política de Carl Schmitt a la que acudió en el 2002- enero- para justificar la megadevaluación de Duhalde entre gallos y medianoche y con un golpe de estado, que no sólo fue el mayor default sino el robo mayor de toda la historia argentina y dejó miles de muertos? 

Entonces el Padrino era de izquierda, luego lo fueron los ladrones santacruceños. Su concepto de izquierda es itinerante y galtierista, no olvidemos las posiciones de cierta izquierda por Galtieri y Luder que muestran hasta qué punto le importaban los desaparecidos por la dictadura. Lo mismo que hoy el Jefe de Inteligencia de CFK sea Milani. Si Ella lo dice por algo será. 

Dice:“El islamismo, gran creación del espíritu humano, nos pone frente a la encrucijada de las imágenes. ¿Qué parte del lenguaje o del pensamiento estamos invocando cuando decimos “imagen”?” La Argentina padece una crisis de identidad que tiene afinidades con el Islam que es "integrista" por no haberse podido integrar: está al borde de la descomposición y se recompone mediante el terror expansivo mediante el cual quiere incluir a todos en una lectura literal del Libro. Para integrar al otro una cultura o un grupo tiene que contar con un principio de infinito donde lo mismo no lo colonize todo. La angustia es una ausencia de lazo y empuja a los sujetos hacia una ley definitivamente escrita de una vez y para siempre: en un caso es el pasaje del Libro al acto criminal, en el nuestro a los Chávez y a los Pablo Iglesias como si CFK ya no bastara. El mismo caso en Francia por parte de quienes hoy gritan yo soy Charlie y ayer decían "todos somos Merah", ciudadano francés de origen argelino que se educó en el salafismo en Afganistán y Pakistán y en 2012 asesinó a sangre fría a un adulto y tres niños judíos en Toulouse y siete personas en total y otras cinco heridas de gravedad. Ayer todos éramos las madres, hoy las madres comulgan con Milani. No todas. Pero es una crisis de identidad. Francia tiene el caballo de Troya dentro y parece un país demasiado burgués para despertar. Los dos discursos hegemónicos son el de la derechista Marine Le Pen y el del pro islamita Tariq Ramadan. Esto es la muerte de la política. Y cuando la política muere el nombre judío ocupa toda la escena. No es arbitrario considerar judío a Charlie como sugirió Diana Sperling. Esto da cuenta de por qué los judíos emigran. Vous n’êtes pas Charlie, vous êtes Chamberlain, podrían decir al despedirse del país en que nacieron. 

El islamismo agudiza la sordera de Don Horacio y su huída hacia adelante. Mahoma era ante todo un gran poeta: islamizó a Jonás, Jesús y María Santísma entre otros personajes bíblicos. De esta operación secundaria que se plantea como primera y su fantasma obsesivo de origen ni noticia. Para ser los primeros tienen que hacer desaparecer a judíos, cristianos y ateos como Charlie. En las catacumbas los que sobrevivan seguirán polemizando.

La guitarra suena desafinada.

Los talibanes D´Elia y Esteche exaltan a Hezbollah- responsable del atentado a la AMIA- que hace tiempo Estados Unidos tendría que haber volado del mapa. Irán se propone salvar a Venezuela de la catástrofe económica como antes Venezuela a Cuba. Irán pisa fuerte en Venezuela y Evo Morales se ha declarado talibán. 

D´Elia y Esteche ya hablan como dihimmis conversos y traidores a la patria: si los castristas no nos dieron tres vietnam, los nazislamitas son la vanguardia actual. Pueden causar muchos Saigones. Don Horacio obnubilado por las imágenes ni si quiera se escucha hablar mientras se cocina el milagro infame. 

Charlie me recuerda a Pasolini. 

Su ejecución fue un veredicto implícito de toda la sociedad. Molestaba. Incluso de la izquierda cuando condenó la invasión a Checoslovaquia diciendo que Fidel Castro era fascista. Fue en el momento que el estanilismo era una religión. Horacio González no escuchó a Pasolini y siguió la línea de los intelectuales argentinos de la inmunidad revolucionaria a Castro que nunca “violó derechos humanos” y culminó en el degradado nacional populismo actual.

Jamás rompió con el estanilismo: cero crítica a Castro, adhesión al chavismo, que vivan Putin y los chinos pese a Chechenia y el Tibet. Nunca hubo una manifestación para las decenas de miles de víctimas del régimen cubano a causa del terrorismo de estado ni el menor interés porque en la isla de espanto que describe Juan Abreu haya libertades elementales, de expresión entre ellas. Las voces de los escritores cubanos disidentes fueron silenciadas y difamadas hasta el hartazgo. El primero fue Cabrera Infante al que Tomás Eloy Martínez publicó un reportaje en Primera Plana en octubre de 1965 que acaba de recordar Rogelio Villareal que fue demonizado por esa generación de irresponsables ideólogos sesentistas a la que pertenece Horacio González que le dijo a la generación siguiente: animémosnos y vayan…no importa si no saben manejar las armas, la voluntad es todo. Lo siguieron repitiendo durante todos los ochenta pese a la llegada de la democracia como un evangelio que venía desde los tiempos de la Feria del Libro y de Galtieri. Después hicieron sueños compartidos con la sangre subsidiada. Y tienen todavía un tono de superioridad moral, hasta el aire sermonean. En Cuba no hay corpo mediática. Bárbaro. Tampoco fondos buitres para inventar su desopilante “plusvalía jurídica” que puede llegar a identificar una sentencia judicial a un performativo, un disparate a lo Capitanich.

Si todavía no escuchó a Pasolini menos puede entender a Charlie que prefería luchar contra los nazislamitas a vivir de rodillas retornando el humor a su origen diabólico y blasfemo ante el avance de lo teológico político. Es esa singularidad política de que hay que tratar y no hablar de camellos. Charlie era lo más vivo que quedaba de Mayo 68, reflejaba, decía "todos los componentes de la izquierda plural, incluso de los abstencionistas", los otros se volvieron gestores de empresas o eurodiputados. Lo dijo cuando recibió la fatwa integrista. No era integrable al Templo.

Horacio González pasa por alto que Roberd Redeker de los Tiempos modernos- la revista que fundó Sartre, ayer un ídolo que ahora critica porque tuvo el tupé de escribir Reflexiones sobre la cuestión judía- tiene que vivir escondido porque se atrevió a criticar al Islam integrista. En Mayo 68 el "pueblo palestino" todavía no existía: no hay una sola pancarta que critique a Israel y nombre a esos jordanos que fueron reciclados en palestinos. 

Pasolini es asesinado cuando despunta el castrotercermundismo, los redactores de Charlie y cuando el nazislamismo alcanza el colmo de su viva la muerte. Son hechos y no imágenes. Pero la sordera ha colonizado al papado popular.

El gobierno dejó sólo a Charlie Hebdo que había sido atacado con bombas molotov cuando se involucró en la controversia sobre las caricaturas de Mahoma en 2006 y había recibido una fatwa de Alquaeda que sigue sin existir para González y los ideólogos oficialistas. No aliento la islamofobia, sólo digo que los musulmanes deben atenerse a las leyes de Francia y compruebo que los que están emigrando no son ellos sino los judíos para los que Francia se volvió irrespirable. Que un asesino de masa como Abbas, haya estado en la primera fila de la manifestación con Hollande es toda una “imagen” de quien asesinaría a los charlies habida cuenta de la “libertad” de prensa que hay en Palestina. También estuvo presente el rey de Jordania que una semana antes había flagelado a bloggeros en la plaza pública. A Francia los atentados parecen no haberle bastado. Quiere más. El humor o la muerte, decía el valiente Sthépane. El viva la muerte se sigue socializando y no son pocos que no sólo no son Carlie sino que admiran a Merah.

Don Horacio piensa el mundo en término ideológicos de derecha- mala- e izquierda, siempre buena y santísima. Pero eso mismo probaría que el integrismo islámico es la ideología más ultraderechista que existe sobre la tierra. A su vez reduce todo a cuestiones de imágenes. Imágenes hay para tirar por el techo. Pero no todo es imagen. Hay informaciones falsas. Para él las víctimas serían  las modernas víctimas de la lucha por las imágenes (la representación icónica de Mahoma, en términos caricaturesco, satírico o meramente austero)” Es cierto que la imagen es capital para el Islam. ¿Pero de qué lado está Don Horacio? El enemigo jurado del nacional populismo es el mismo de Hitler y los nazislamitas: el capitalismo liberal que no es perfecto pero que respeta las libertades elementales y propone que los pueblos se dediquen no a la guerra sino al comercio. Nazis, comunistas e integristas islámicos no aceptan que la Ley esté dividida ni que el sujeto sea efecto de una división. Y son demasiado cuadrados para entenderlo.

Charlie Hedbo no luchaba por las imágenes porque ya era un derecho logrado en una democracia donde no existe una ley contra la blasfemia ni lo que Borges llama el arte de injuriar. Es ese Borges el que tendría que haber citado. Pone a la misma altura a los dibujates que a los autores de la masacre, algo curioso en alguien que escribió un libro sobre la sátira que abandonó por sermones cuando llegó la hora populista. Pero ya hubo atentados en Francia sin que nadie dibujase a Mahoma en sinagogas y a peatones y nuevamete hoy se atento contra otra en Sarcelles como anteriormene. Ahí vive una comunidad sefaradí.  ¿Los que rezaban hacían dibujitos contra Mahoma? Y  la guerra contra las libertades de occidente- precisemos- viene de lejos y el principal enemigo son los idiotas útiles Horacio González ya habla en criollo la lengua dihimmi que ve al malvado capitalismo el origen del integrismo islámico como antes se lo culpaba de los más de veinte millones de asesinados por la presión que se ejercía sobre Stalin, considerado padre de los pueblos por la izquierda por décadas. En el año 2014 en Nigeria se asesinaron 1631 cristianos por orden de Alá, como refiere el líder de Boko Haram. Ni el capitalismo ni Israel ni Roca ni Clarin tienen algo que ver con esto.

Ese ataque a Clarlie es parte de una guerra que quiere encubrir como antes los crímenes de Castro o la megacorrupción de los K.

Don Horacio dotó a la “multitud” del que se vayan todos del decisionismo de Schmitt en enero del 2002 y todos volvieron. Léase su artículo La multitud creadora. No fue el único por cierto. Fui el único que dijo: los K no plantean problemas ideológicos sino penales. Mil veces repetido, nunca oído. No existe la memoria en este país.

La imagen no occidental de la Argentina se la puede ver en los niños de Chaco y Formosa o en la entrega de las víctimas a los ayatolas de la muerte de Irán que son el colmo de lo teológico político y debería provocarle un mínimo de pudor porque ningún estado ha caído tan bajo. ¿Los tantos bustos de Evita en la Biblioteca son una lucha de las imágenes contra occidente? A los aborígenes que no son occidentales se les ha despojado de su propiedad privada, violando todas las leyes de protección y convertido en esclavos de los punteros: entre 2007 y 2015 fueron asesinados más de 25 integrantes de la  comunidad qom, compuesta aproximadamente por 60 habitantes.

Es un gran triunfo de la esclavitud contra el capitalismo que las provincias sean feudos gobernadas por caudillos corruptos desde hace más de treinta años que llevan a la pobreza y la indigencia. A menos derechos de propiedad menos autonomía y más rehenes. Sólo importan cuando alcanzan difusión mediática, entonces le duele como el caso Boudou. No le duele que las provincias sean feudos gobernadas por caudillos populistas desde hace treinta años que son permanentemente reelegidos. Ni que se gasten millones en estatuas de Néstor y el otro Néstor, el quom muera por desnutrición.  Las estatuas de Néstor son un monumento a un país nepotista Potemkim.  

El gobierno y sus medios, Página 12 entre ellos son a nivel global cómplices de la ultraderecha musulmana que supera a todas las derechas occidentales y es enemiga del mundo libre. Nunca he visto que hayan dado voz a quienes padecieron el infierno islamita desde dentro como la valiente somalí Hirsi Ali- la que escribió el libreto de la película de Theo Van Gogh- tuvo que refugiarse en Estados Unidos- sobre la opresión de las mujeres musulmanas al que asesinaron- y a  otros tantos exiliados que recuerdan a los que escaparon de los campos nazis o soviéticos. Las críticas al capitalismo de los populistas parecen párrafos citados de Mein Kampf más que de Marx.

Ignoran las palabras iniciales de la cuarta guerra mundial que se expande hoy por todos los mundos y tiene la forma del asesinato masivo de los civiles indefensos:
“Cruzaré sus mares e islas y los perseguiré hasta que no quede una sola persona en la faz de la tierra que no reconozca a Aláh”.
Ayatola Ruhollah Komeini, 1979.

Horacio González se muestra preocupado por las imágenes y por la derechización de Europa donde el nombre judío une los espantos. La derechización se produce porque la izquierda no rompió definitivamente con el estanilismo como lo había hecho Charlie Hebdo, justamente el medio siniestrado. 

Después hace una ensalada entre  Goethe, Max Weber, Antonio Gramsci, Gibbon, Aby Warburg, Lezama Lima, Derrida, Foucault y Edward Said que ni Moisés, Cristo ni Mahoma juntos entienden. Me quedo con el viejo Alfonso Reyes que decía que Oriente era una invención de Occidente mucho mejor que el mitómano. Nunca diría que los nazislamitas son una invención de occidente como nuestra vanguardia servil, absolviendo de un trazo la crisis que atraviesa el Islam. De hecho las grandes matanzas se producen entre musulmanes, son millones los que se han masacrado en Sudán, la guerra entre Irán e Irak y hoy en Siria. Pero si islamita mata islamita no viola derechos humanos, sólo si judío o cristiano matan musulmán.  Edward Said donde todo es pintoresco, los petrodólares y los chicos malos no existen. Por eso no repara en la vanguardia nazislamita: en la existencia de Hamás, Hezbollah, Al Qaeda, Boko Haram, el Estado Islámico y mucho menos las redes de financiamiento de estados canallas como Irán, Qatar y Turquía que aportan millones de petrodólares. Horacio Gonzalez no es Charlie sino Chamberlain, Critica los ataques de Francia a Libia, Mali y al Estado Islámico que no tienen nada que ver entre sí. Pone a la misma altura a los asesinos de masa que a quienes tratan de impedir que tomen pueblos y ciudades.

Lo de Libia fue una estrategia del incompetente Obama: derribó a Kadafi, un dictador sangriento, pero sólo para entregarle pasivamente el país a los nazislamitas. Lo mismo hizo en Siria e Iraq y piensa retirar las tropas de Afganistán, lo que significa entregarle el país a los talibanes que no se cansan de hacer asesinatos masivos.  Si no se para a los nazislamitas en Mali aliados a los tuareg o en Iraq al Estado Islámico- otro efecto de la incompetencia de Obama- seguirán avanzando: ellos no sólo son imperialistas sino que practican la limpieza étnica sistemáticamente y quieren imponer un Califato global. Horacio Gonzales es un mariscal dihimmi: ha perdido todas las batallas antes de haberlas peleado y sólo le queda encontrar conexiones entre el General y Mahoma para que no le corten la cabeza.

Al repetir el chip setentista del antimperialismo realiza el matrimonio entre la neolengua de estado K y los dihimmis occidentales. Estafa a gente que a su vez quiere ser estafada y pide a gritos que le mientan. Los estanilistas por default están preocupados: se preguntan qué partido sacará el Pentágono. Ya se nombran como dihimis al decir aferrados al líquido kgk Bauman “lo que los infieles llamamos terrorismo islámico”. Ya se consideran infieles al Templo. El integrismo es sólo una expresión nominal. Nada más. Temen al Pentágono pero no se enteraron que en la Casa blanca está Obama que ha favorecido un Gran Jihadistán. 

Inventan oposiciones irrisorias para seguir probando que la contradicción es entre la derecha y la izquierda- ellos mismos, los buenos- entre el capitalismo malo y los socialismos que no existen salvo en bonitas sociedades como Cuba y Venezuela, Zimbabue o Corea del Norte y no entre el integrismo islamita y las sociedades liberales donde sólo puede existir un medio como Charlie Hebdo. Ignoran todavía en que en las democracias liberales existen derechas e izquierdas, no un solo Partido.

La vanguardia ha alcanzado ese punto de descerebramiento. A ese público Don Horacio le entona sus payadas rebuscadas mientras adhiere a un estado que está muy por debajo de él por el pacto con Irán que entregó las víctimas a los victimarios. Esto le quita toda autoridad ética para criticar a otros estados al intelectual o charlatán K que siempre es buenista y quiere la paz. Lo contrario de Charlie que prefería morir a vivir de rodillas. Es acrítico con sus amigos de 6,7,8, que han llegado a la apoteosis hablando de autoatentado. Ni la previa masacre de Tolouse ni Mohamed Merah existen.

Si los franceses fueron nazis que hicieron la del Reichstag, qué sería Alquaeda? ¿Nacional y popular como ya lo es para D´Elia y Esteche el Hezbollah y con lo cuales Don Horacio no se mete?  Ni Alquaeda ni el Heabollah y afines, ni los niños desnutridos del Chaco y Formosa ni nada que no pueda ser hablado por su neolengua existen y la habitual cita  de Borges funciona como una limosna cultural para la orfandad de un mundo de infantes encantados de canalladas.  

El totalitarismo necesita mártires. Si no los tiene los inventa como el caso Guevara del que Don Horacio daba clases sin decir que era todo lo contrario de su leyenda. Las sociedades libres no necesitan mártires. Stéphane Charbonnier sabía que era un blanco como Theo Van Gogh y lo asumió con una sonrisa entre los labios. Su viuda llama a hipócritas a muchos que dicen soy Charlie y lo define como un soldado de la libertad. Con no mentir artera y sistemáticamente basta para ser un héroe en un mundo de cobardes. Su vida prueba que los franceses son rehenes de los nazislamitas y la civilización de Dante, Montesquieu y de Shakespeare está bajo amenaza.

Don Horacio es un dihimmi sin saberlo para parafrasear a Meshonnic.Tal vez cuando Francia se digne a abandonar los " territorios ocupados" y se deje sustituir venga la tan deseada paz que el valeroso  Sthépane se negó a firmar.

Me hago mi propia imagen de crudo desencanto: A Horacio González le duele más Boudou que las víctimas de Charlie Hebdo y cuatro judíos más que no existen en su ombliguista payada.

Tal vez reserve sus lágrimas verdaderas cuando se anuncie oficialmente la muerte del intocable Fidel Castro.