sábado, 6 de julio de 2013

Rayuela y los escolares siniestros. Por Luis Thonis




A cincuenta años de su aparición se sigue jugando a la rayuela y como si ese ayer tuviera algo que ver con el presente. 
Lejos de abrir nuevas perspectivas de lectura, Rayuela contribuyó a bloquearlas iniciando un camino descendente en la obra de Julio Cortázar como puede leerse en Un tal Lucas o El libro de Manuel. Dejó de leerse a sí mismo y se inventó la novela de las novelas: el drama del exilio. No hay boom sin el shock que representó la dictadura de Castro: Cortázar de pronto se sintió privilegiado, culpable de vivir en París y se inventó como exiliado y perseguido y se desbarrancó inventándose como lo que nunca fue. 
La literatura acusó recibo de los balidos.
La innovación formal de Rayuela, aparecida en 1963, es algo innegable aunque el Adán Buenos Aires de Marechal en el campo de la novela también abre un camino. Pero los contenidos festivos de la novela se han vuelto melosos como muchas de sus cartas. Hay pasajes notables: “Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.", que recuerdan el Cortázar anterior pero la nueva mitología que formula es anacrónica por carecer de todo efecto arcaico y caer en el voluntarismo de vanguardia que culmina el fetichismo, no me refiero a todas las formas de exhibicionismo cultural sino en su retorno tardío y llorón al peronismo como su propaganda maradoniana de Fidel Castro.
Cortázar y Guevara están implicados ya que son dos pilares de la idolatría sesentista y tocan la cuerda del despotismo pequeño burgués de una clase media que siempre culmina en la búsqueda de un hombre providencial y fuerte o una Matriaca desbocada que como Lady Macbeth ruega a los demonios que le arrancan el sexo para no depender de otro y concentrar así mayor poder.
A partir de Rayuela comienza la sordera de Cortázar, la que sólo oye el zumbido de las sirenas pop. Guevara y Cortázar son dos sordos, la sordera que Meschonnic muestra en Agamben para el cual es la excepción la que funda el derecho y no al revés, alcanza un pico exponencial.
El Cortázar de Rayuela comienza un camino de ceguera y oportunismo que está en los diálogos sensibleros de la novela que anticipa a sus sucesores populistas y posmodernos. Néstor Sánchez parte de él y se dispara hacia Cómico de la lengua. Los Lamborghini ni se enteraron: eran demasiado rápidos para esperar que la vanguardia parisina desembarque.
Esa no es toda la literatura, es la que encaja pasivamente en el Star system y supone una trama de medios, la grandes editorales donde los críticos son los mismos que escriben las novelas. 
Una verdadera corporación legislada por Yale. 
Los loros barranqueros de la literatura siguen volviendo ilegibles novelas como Las leyes de la noche- lo femenino exterior a la sociedad en vía directa al incesto colectivo- y el ciclo del Sueño de la Razón- la lucha de todos contra todos en función de un exterminio final- de Murena y ensayos decisivos como el Ultranihilista; el que no pasa por eso no entiende nada de lo que ocurre hoy en la Argentina actual por querer seguir viviendo en el paradigma de los sesenta para vender pescado podrido y consoladores a falta de pan. 
Fue de los primeros que habló del Gulag que sigue sonando a Gulash.
Es un modo de seguir manteniendo un discurso de lo sagrado mediante tics vanguardistas que supuestamente continúan el texto de la Historia, un otro que no existe. Lo que cuenta es el universo del milagro infame donde los unos se convierten en los otros en una lógica más semejante a la clonación que al lenguaje.
Los personajes de Rayuela pueden ser traducidos a un demonio de masa: la Maga es ahora una arquitecta egipcia al escribirle al Papa, Morelli un pensador cartabiertista y Olivera un psicoanalista bienpensante que sustituyó a Freud por Carl Schmitt y apoya la movida ridícula del monumento de Colón, una donación de la comunidad italiana donde otra vez se rechaza un fallo de la justicia y se adapta como puede ante el avance de la colonización de los cuerpos a fuerza de performativos. 
Mientras tanto Insfrán y otros contra adelantados en el norte siguen matando y robando tierras a los aborígenes. 
Los personajes de Murena o de Arlt todavía nos interpelan, los de Rayuela nos ofrecen una anticipación de la nada posmoderna y se pierden en la llanura sin chistes de los dobles de dobles. 
La impostura de un Piglia llega a la apoteosis al postular a Ernesto Guevara, uno de los ídolos de Cortázar, como último lector de literatura en la fase terminal de los nihilismos para el Gran Kindergarten planetario. Hoy la izquierda que nació en los sesenta es el colmo del negacionismo y que termina haciendo cuerpo con los hitlero islamitas: se le ponen fichas a Hamas, Hezbolá y a los ayatolas de la muerte. 
Es más fácil que un camello pase como una aguja que esta izquierda reconozca uno solo de sus crímenes,
La soldado Gils Carbó prohibió hablar al fiscal Nisman por la causa Amia en el congreso de Estados Unidos. Se nota mucho, diría Alejandro Appo, tanto, que un gobierno que desoye los fallos de la justicia y entrega a las víctimas justifica largamente el derecho a la rebelión.
Para transmitir algo hay que perder lectores como hace Juan Abreu que en Cinco Cervezas a través de su personaje asocia el mito de la Revolución- “denominación moderna de la esclavitud de siempre”- a la servidumbre total y escribe: “ A mí el Che que me interesa, es el que iba a divertirse a los fosos de La Cabaña. Niños de diecisiete años, fusilados, y el Che que acudía por puro deleite a presenciar aquel horror. Este es el Che que me interesa.  El otro Che homofóbico, dogmático, mediocre ensayista, cobarde que se entregó en Bolivia en vez de morir combatiendo junto a sus compañeros, ese no me interesa tanto”.
En ningún momento hubiera puesto a Guevara en sinonimia con un Proust porque su solo nombre arrastra miles de muertos.
Guevara era un comisario de la mejor literatura: ""Estando en Bruselas en exilio oficial supe que Virgilio había sufrido un ataque más del machismo como manifestación política. De visita en la embajada cubana en Argelia el Che Guevara, buscando entre los libros de la exigua biblioteca argelina, el argentino encontró el Teatro completo de Virgilio, editado por Ediciones R. Lo sacó como para hojearlo pero lo que hizo fue dirigirse al embajador, un comandante menor, con una frase agria: "¡Cómo tienes el libro de este maricón en la embajada!" - y sin decir más lanzó el tomo al otro extremos del cuarto, estrellándolo contra la pared como un huevo huero que era purulento, virulento. El embajador se excusó de su lapso mientras echaba el libro al cesto de la basura."(Cabrera Infante, Guillermo (1998), "Tema del héroe y la heroína" en Vidas para leerlas, Alfaguara, Madrid, pág. 51)
La novela de Juan Abreu me recuerda lo mismo que me contaba mi tío ni bien me vio en la cuna, que apoyó en un primer momento la revo pop, sólo le falta el habano en la boca que era para mí un signo de interrogación. 
Piglia pasa por alto a Pasolini ya en El Caos consideraba fascista a Fidel Castro y veía que Guevara se drogaba con la revolución.  Considera fascista el actuar antes de pensar, lo contrario del "hombre de acción" de la máquina guevarista de matar. 
La lectura en Guevara es inseparable del fusil, con el cual habrá tirado tres tiros. 
Se puede devorar los libros y no haber leído nada y en ese sentido es una metáfora de lectura cero de la ideología argentina, que no puede leer nada que no la refleje o la confirme.
Cortázar no leyó a Pasolini y Piglia sufriría un colapso al leer a Abreu, qué decir los que durante décadas han firmado manifiestos a favor de los Castro haciéndose cómplices de miles de crímenes, y de los tantos Orlando Zapata convertidos en desechos humanos. 
Pasolini no sustituía el prójimo por el consumidor contestatario. Había una gran empresa en curso: la de drogar a los cuerpos, completarlos, colonizarlos de modo que no haya ningún efecto de verdad, pasando de una simulación a otra. 
Que no haya un ritmo que interrumpa la continua melodía que ignora el silencio de las sirenas luego del cual se oye en toda su resonancia este nuevo milagro infame entre tantos, que parece un dictamen del Tribunal sintáctico de mi libro: Guevara lector de literatura...
Entre esos dos Che, Piglia opta por el del jardín de infantes, participando en el coro de los estafadores masivos. Es un escritor reconocido y de talento que no tiene necesidad de sostenerse en el mito. Lo que desconcierta es que Piglia pudo en un momento captar el lugar de Alberdi en la trama del siglo XIX, una línea de transmisión que atraviesa la consolación revisionista, lo suyo es una suerte de suicidio intelectual. 
Ayer predicador de la utopía, quedó atrapado en el paradigma guevarista de los sesenta que todavía da a quien lo asume un capital de superioridad moral.

La ideología argentina y consumidores de pop revoluciones obligan y mantiene intacto el capital moral de la generación de granito donde el Che es una figura central, admirador de dictadores rufianes, la misma que envió al muere a una generación y sobre la que podría dar precisiones, lo hice en parte en un texto sobre Guevara, Un héroe para la Argentina actual, a propósito de la toma del Comando de Sanidad. 
La Argentina tiene problemas técnicos- inseguridad, inflación. clientelismo- que no pueden ser resueltos con un delirio ideológico basado en el discurso del mito...es un lujo que no es ya posible dada la destrucción que ha llevado a cabo el populismo, desde el sistema energético, a los transportes, pasando por la ganadería y el sistema de pensiones para financiar su fiesta.
El Che es lo siniestro que retorna y Cortázar es sólo el antecedente de los escritores del Star system.
El legado de los sesenta- Cortázar, Guevara- que en el que Piglia sigue situado no es un corte sino la continuidad de crisis sacrificial y dada la impotencia de los discursos críticos y sin resto sólo queda el suicidio colectivo mezclado con la estupidez idiota de los útiles idiotas que produce sujetos implantados de un chip en la cabeza con un violín de cuerdas de acero en sus manos. 
Piglia se suma con astucia a la cultura de la servidumbre voluntaria. 
Uno de sus poetas preferidos es Cucurto cuyo poema, Hombre de Cristina-  “Oh Morocha nacional/ tomame de la mano/ como a un escolar pobre/ y enseñame la Casa Rosada”- no es patético porque le falten acentos sino por ser la apoteosis de una alcahuetería y un servilismo espeluznante. 
Hace pucheros ostentando la pobreza mientras los patrones celebran en Puerto.Madero y los nuevos negreros hacen de las suyas en las provincias. La burguesía prebendaria se volvió socialista: otro milagro infame más.

Es cierto que sobre gustos no hay nada escrito pero Piglia sigue la onda de la coyuntura, pagando el precio de su encierro universitario. Cita lo buzones que le ofrece un mercado cautivo. 
Los Cucurtos y zombies asociados  han sido impuestos como olímpicos por el poder aunque dan vergüenza ajena. Son parte de otro circo. Irrumpen en la época de la megadevaluación de Duhalde gritando los goles del piojo López  al ritmo de la cumbia del Coto para silenciar la expropiación de pequeños ahorritas y jubilados que murieron de a miles por enfermedades de todo tipo mientras los K sucesores sacaran su dinero afuera. 
Son efecto de la gran clonación de los sujetos, de un dispositivo extorsivo y criminal que hubo hacia 2003 en torno al negocio del pobre. Todas las líneas de la cultura convergieron para gestionar un modelo de sujeto: un idiota definitivo y terminal, privado ante todo de poder escucharse a sí mismo.  
 Entramos en la pornografía de los ideales, complementaria del decisionimo que Horacio González le atribuye a la multitud cuando ésta había sido despojada en La multitud creadora- enero, 2002 y que traté detenidamente en otra parte.
El fallo de la Corte suprema sobre la pesificación asimétrica- un depósito en dólares- sería un adefesio desopilante en la historia del derecho si no hubieran muerto miles de personas. Se pedía solidaridad para los pequeños ahorristas mientras los grandes peces habían sacado con aviso grandes sumas afuera. Comenzaba una etapa superior de la cultura de la expropiación que ahora va por la misma Corte. Pasa lo mismo con los medios que inventaron a los K como ex combatientes omitiendo que habían desaparecido los fondos de la provincia de la que ya eran dueños. Nadie vio ni supo nada. El progresismo dijo que los K continuaban el legado ético de la Alianza, colorín colorado. 
El modelo feudal santacruceño se fue imponiendo a fuerza de la compra de voluntades.

Nunca vi que existieran poetas tan funcionales que viven de las sobras de los funcionarios. Nunca leí un ataque tan artero como el de Rubio a mi libro Milagro infame en Los Inrockuptibles que reduce un libro denso de relatos a un solo personaje y me identifica con él como si se confudiera a Artl con Erdorsain y se le achacara el asesinato de La Bizca.
Américo Cristófalo, que no piensa como yo, al presentarlo dijo que era un libro "diabólico" y exaltó su estilo nítido aunque dijo que había una dificultad dadas las condiciones de lectura existentes. Otros lectores de primera línea me dijeron que daba vuelta la cabeza. Se inscribe en un más allá de la estupidez- analizada por Flaubert- o de la traición según Arlt: no hay estupidez ni traición sino una estructura de repetición que se reproduce en sus contrarios, un milagro infame que da cuenta de algo exterior a la ideología argentina y la representación.
Rubio se apoya en la demagogia que da gato por libre y explota el actual vaciamiento del lenguaje- la ausencia de una lengua política que alienta la caza de brujas-, como si fuera un personaje, uno de los zartistas de mi libro toma la voz cantante del Tribunal Sintáctico y me llama "disidente radical de la cultura de izquierda argentina". 
¿De qué izquierda habla? ¿De la vieja guardia leninista de los Viñas o Rozitchner? ¿O del actual nacional populismo que mediante la fusión de los nombres indistintos presenta en el mismo elenco vergonzante a Hebe de Bonafini y a Gerardo Martínez de la UOCRA acusado de más de cien desapariciones por sus tareas en el Batallón 601 y mimado por la Morocha? 
Comenzando por los ladrones santacruceños que padecen la furia de los conversos coexisten reconvertidos todos los ex menemistas de la pasada década, los Manzano, Menem, Fellner, Pichetto, Saadi y tantos otros con notables adquisiones como Alperovich. 

Se creen Artaud pero sus poemas no difieren de Palito Ortega.
Su ideal es que los premios literarios sean entregados por la propia policía como en Cuba.
Las sagas de Lucio Greco captan el zombi devenir de los sujetos que fatigados de tanto cogerse entre sí vienen por nosotros. Si se quiere leer algo no oficial ahí está El zombi inmóvil a propósito de Chávez.
Hay una impotencia del intelectual argentino para cumplir lo que Diana Sperling en un libro excepcional- Filosofía de Cámara, la música misma del pensamiento- llama a propósito de Números el duro oficio de heredero. 
Un país que no tuvo enemigos y que vivió inventándolos y donde el sacrificio mismo es un acto fallido, algo de lo que dan cuenta la guerra interperonista de 1973 a 1976 y la de Malvinas: que la plaza de Galtieri siga resonando en el populismo prueba que la Argentina a diferencia de Israel, en la mira de más de cuarenta dictaduras árabes, es tierra de idolatría. 
Su parasitaria industria nacional sólo es fecunda en la producción de fetiches que la autodestruyen. No puede como Abraham y su ética de la vida sustituir al hijo por el animal librando a la comunidad de la violencia destructora. Pertenecemos más a la descendencia de los hijos de Koraj que de Abraham y si ayer a los sujetos se los pensaba como carne de cañon hoy se trata de introducirles un chip en la cabeza donde cada pregunta tiene ya su una respuesta que sólo prueba que no escucha nada. 
 Videla era católico, se supone que había incorporado el cuerpo de Cristo. Hubo curas que actuaron como monstruos. ¿Su dios era el de los Evangelios? Firmenich era judío, escribió “tenemos mil militantes menos, pero cuántas masas más”,  pactó con Massera y sacrificó más de cien montoneros en la controfensiva suicida por pura publicidad. ¿Tuvo algo que ver con la ética abrahámica de la vida? Ninguno registró acto alguno. Pasamos del paradigma de la civilización-barbarie- Sarmiento- al de la civilización- traición- Artl- y de este al milagro infame, cima del nihilismo donde la única lealtad es el fetiche: en nombre de éste el zombi terminal no registra los actos que comete ni los crímenes. 
Los ideólogos que ayer atacaban el monumento de Roca hoy miran para otro lado, son cómplices del gobierno en la matanza de los aborígenes del norte. 
Son fieles a ese “dios” que emerge ante el vaciamiento de las líneas de transmisión y que disuelve los ideales o los códigos en pornografía. Videla y Firmenich eran más argentinos, hijos de la ideología argentina, más que católicos o judíos. Y así todos los demás: el fetiche los sobredetermina, los unos se convierten en los otros en un santiamén, son idólatras de ese milagro siniestro que es la ideología argentina que comparte involutariamente o no gran parte de la sociedad que reproduce el paradigma en curso. La valiente Pilar Rahola considera a Tímerman un traidor a los suyos al permitir que los propios asesinos investiguen los atentados que hicieron. ¿Pero cuál es el código? No se respeta ninguno o se toman al revés, si así se hiciera la traición a la patria estaría encabezando las encuestas. Un traidor tiene una dimensión bíblica, Timerman carece de ella. 
Pertenece al mundo del milagro infame y es un desecho del mismo. Al respecto hay una producción en serie. Tampoco Astier era un traidor, no hay previo juramento con el Rengo: lo que hay es lealtad hacia el fetiche. Otro hubiera hecho lo mismo que Timerman. Así y sólo así se puede entender que un psicoanalista que haya leído a Freud "crea" en el jurista nazi Carl Schmitt. Parecen personas pero son reflejos, dobles de dobles. ¿Los zombis de Greco, los enanos de Mariano Dupont, los test de Turing de mi relato Código Compiche? La civilización traición evoluciona hacia el milagro infame que mutiplica los timerman y los pequeños eichman de la banalidad del Bien. 
Su nombre es legión y su ética el mini- miserabilismo.

La política selectiva de derechos humanos culminó en el negocio de los sueños compartidos y la instrumentación de las víctimas tuvo su coronación en el vergonzante acuerdo con Irán, pocos países han caido tan bajo, en la cima del milagro infame. Sin respeto por sus vidas, la Argentina se convierte en una republiqueta. 
El acuerdo con Irán demuestra que todas las líneas de transmisión han sido devastadas y se sigue jugando a la rayuela.
Cada uno tiene sus muertos, yo me resistí a su instrumentación que fue incrementándose con el tiempo y dando réditos. No recibí precisamente flores. Cuando volvió al país, David Viñas escribió un texto, Déjenme hablar de Walsh- Literatura, Boletín, 1982- que reactiva la crisis sacrificial en clave mística: los cuerpos no debían ser enterrados, serían reapropiados en una perversa comunión de los santos: el nacional populismo no hizo sino instrumentar eso. Todavía resonaba aquello de 1974: “Pibe, dejá el libro, agarrá el fusil”
Viñas decretaba la imposibilidad total del duelo, la sangre debía seguir corriendo para que pudiera dictar cátedra de literatura y marxismo. Todo el mundo aplaudía. La lealtad al fetiche de la Revolución era más fuerte que la muerte. Le respondí en Innombrable y ante la persistencia del síntoma luego en Un guante para Osvaldo Lamborghini contrastando los animales de Walsh con los de este autor y su polimorfa trama de placeres.(1)
Viñas no reconocía ni su propia tragedia- respecto a la pérdida de sus hijos, como lo hizo Héctor Schmucler- la utopía comenzaba otra vez desde cero en torno al discurso de la Revolución que colonizó toda la reflexión de los ochenta hasta La Tablada y al que todos sucumbieron. La revolución simulada, escribí. Los únicos que salieron al cruce fuimos Hugo Savino y quien escribe. Cuando vino el derramamiento de sangre los predicadores partieron para Yale. Y nosotros seguimos siendo los fascistas….El nacional populismo de los dos mil es la continuación vergonzante del utopismo de los ochenta. El sujeto no es el Guerrilero Heroico, evocado sólo como capital moral, sino el zombi terminal que vale lo que un patacón cedín. Los discípulos de Viñas nunca me lo perdonaron, rescribieron mi historia haciéndome enemigo de Osvaldo Lamborghini y aferrándose cada vez más al esqueleto muerto de la gramática según Humboldt.

Hay que disponer de un fuerte potencial de idolatría para creer que la mafia actual está haciendo no sé qué revolución, la "revolución simulada" que describií en 1988 en La Anunciación y que no es sino el retorno al Campamento y a los orígenes pre constitucionales, anteriores a 1853 e incluso a 1810.

Hay lo que Laura Estrin en un ensayo sobre Cuerpos inéditos llama la otra literatura que hay que leer en otra frontera que la que abre Cortázar y que culmina en la ideología argentina, encuentro en una máquina de coser del populismo industrial a lo Mendiguren- alias el hombre que cae bien parado, previa expropiación de las mayorías-, es decir, del revisionismo de los cuarenta afín al golpe fascista de 1943 y el guevarismo de los sesenta que fusiona los antónimos en función de ciudadano convertido en definitivo zombi.
Van de la mano segura de la cultura de la servidumbre voluntaria que cree, por ejemplo, que un pro cubano como Cortázar modificó más las condiciones de lectura que Murena, el primero que puso en escena el nihilismo como tópico de una sociedad que iba hacia la autodestrucción y que todavía está activo. 
Hay en Rubio un fracaso estético de base que se traslada a un supuesto compromiso político que se reduce a la idolatría del poder y me llama el "disidente radical de la cultura de izquierda en la Argentina" en Los Inrockuptibles. 
"Disidente” es un término se utiliza en las dictaduras comunistas como Cuba donde la oposición fue asesinada o encarcelada, es decir, que Rubio ya cree que estamos bajo una dictadura. Los fans del poder nunca se caracterizaron por tener paciencia.
Se trata de traducir el peronismo al nacional populismo vigente, convertirlo en la lengua de un Estado Matriz sin ningún principio de autoridad ni responsabilidad por sus actos o una suerte de sociomanía esotérica- Carta Abierta- en vez de tomarlo desde la vertiente del significante como lo hizo Leónidas Lamborghini con la marcha peronista desde un susúrrame.
Piglia, emocionado hoy con Chávez como ayer con el castrismo, se acomoda a la estratificación del presente, mantiene intacta la idolatría del pasado y su oportunismo queda de manifiesto porque publica esto en momentos que el poder quiere terminar con el texto más revolucionario que se escribió en la Argentina, la constitución, que prohíbe que alguien pueda declarar contra sí mismo como sucedió en la dictadura militar y como es oficial por décadas en Cuba.
Hay que reconocer con Castoriadis de una buena vez que el marxismo leninismo ha sido la ideología más criminal de la historia humana en número de víctimas en vez de seguir con el blanqueo a la medida de las nuevas generaciones de incautos. Según dice Piglia los autores que leía Guevara eran el ahora mitificado Trotsky que hizo la masacre de Kronstad y Gramsci que veía en el jacobinismo y el periodo del Terror la etapa más avanzada de la revolución francesa cuando en verdad era la contrarevolución que suspendió los derechos del hombre. Lectura zombi de Gramsci, el Lenin italiano según Jean Francois Revel.
Y en cuanto al intelectual orgánico me ahorro comentarios: es Ricardo Foster que se ofende porque se dicen malas palabras pero pasa por alto los crímenes de los gobernadores feudales, de su sociedad con narcos que emplean a los niños como mulas, el blanqueo de capitales para los narcos del mundo y cree que hasta los trenes son destituyentes.
Ni Trotsky ni Gramsci rompieron con la idea del Partido Unico, a diferencia de Rosa Luxemburgo que defendía la libertad de expresión y las garantías individuales. Guevara nunca abdicó del “llorado camarada Stalin” como lo muestra el informado libro de Sebreli y sus críticas a la Unión Soviética fueron a causa de sus tímidas reformas liberales.
La devaluación del mito del Guerrilero Heroico de Roztchizner luego de la polémica con Oscar del Barco da lugar a Guevara como lector de la literatura para que la sociomanía continúe. 
Algo que ya estaba en Literatura argentina y realidad política de David Viñas que condena y sataniza todo lo que no converge con un Partido que según Lefort sigue escribiendo la historia aun desde su misma inexistencia.
Luego del asesinato de Rosa Luxemburgo se frustró la posibilidad de un marxismo que no fuera leninista y tuviera como enemigo a su propio pueblo como ocurre en Cuba. 
Gramsci, que de haber tenido el poder hubiera sido el Lenin italiano, teoriza al intelectual orgánico y lo nacional popular que va en el sentido de la belga Chantal Moufee, autor preferida de la señora Presidente, apóloga con Vattimo y otros sociómanos locales del chavismo que coinciden con Mussolini:”Todo dentro del Estado, nada fuera del Estado”
Piglia quería en los ochenta hacerle la revolución a Alfonsín en clave cubana, y ahora se ubica del lado del oficialismo, practicando el eterno oficio de mitómano, sosteniendo el mito de la cultura nacional y popular de los poetas de la servidumbre voluntaria.
Guevara es por excelencia un consolador para adolescentes. Las Juventudes eran la materia apta para sus delirantes misiones: “Los jóvenes eran más locos, se arriesgaban más, no pensaban mucho”, decía.
Dos de ellos fueron fusilados en Salta por Masseti en otros de los desastres que ideó con Rodolfo Walsh que en su crónica no menciona, encubre a los dos muchachos ejecutados porque quisieron irse por el Comandante Segundo para redondear la imagen de un poeta que se pierde en la lluvia...nadie respondió a esta pregunta porque hay que sostener el discurso del mito que exime de toda crítica a los hombres de esa generación .
Más que el último lector Guevara, es el último fetiche en que  puede sostenerse la generación de granito para continuar su prédica maniática y sostener el mito de los pueblos oprimidos por el imperialismo y no por sus castas dirigentes.
Con Rayuela comienza la mitología del Che y los intelectuales de la cultura de la servidumbre voluntaria que hoy instrumentan los muertos apostando a que la crisis sacrificial continúe. Por ahora todo se juega en términos de farsa pero los efectos letales tampoco son menores.
Lo mejor que escribió Cortázar fue en su etapa antiperonista, el gran cuentista de La Casa Tomada, Final del Juego y Todos los fuegos el fuego y lo mejor que dio el peronismo fueron Leónidas y Osvaldo Lamborghini que cruzaron una frontera que nadie se atreve a leer, sea en De Suad o La causa justa que enuncia que todavía Tokuro no prescribe a causa de la ideología argentina, retorna década tras década donde una casta de ladrones hace chocar la calesita. 
La generación de los bebé rocamadour que hizo mímesis de las imposturas sexuales textuales de Olivera y la Maga- que practica el vudú- se comió el mito de la revolución cubana y fue objeto de las manipulaciones criminales de la generación de granito, la del "armémonos y vayan." En los diálogos del Club de la Serpiente ya asomaba el Eternatura y la muerte del primer rocamadour anticipa miles de rocamadures.
Hoy la Argentina está amenazada por el animismo, está próxima a Haití donde vía el vudú son los muertos los que gobiernan. Y de Boudou al Vudú hay un solo paso...

En Mitläufer señalé el tono circense con que Cortázar asumió las revolución cubana. Un optimismo oportunista y ciego que pese al lugar donde vivía ni se enteró de la insurrección húngara de 1956 o la Primavera de Praga de 1962, aplastadas por los tanques soviéticos y repudiadas por Castro y por Sartre, en las antípodas de Murena: este escritor que dijo haberse exiliado porque no soportaba los parlantes peronistas, que hacía treinta años que vivía en Paris se autogestionó de pronto en 1974 viviendo un “exilio forzoso”, multiplicando floripondios: “El exilio es como el brusco final de un amor, como una muerte inconcebiblemente horrible porque se la continúa viviendo conscientemente”.

Cortázar se vue a vivir a Parir porque no soportaba que los autoparlantes del peronismo le impidieran escuchar a Bela Bártok. Ya oír el retorno a la escala pentatónica de Bártok en París no era placentero: Cortázar se inventó como exiliado y fue contaminado por los parlantes de un heroísmo y un martirologio plagado de histrionismo de los que medio siglo después será convertido en un show permantente por el nacional populismo.
Cada pavada que decía Cortázar tenía un público que escaldaba sus palmas y a las críticas que se le hacían como el caso de Liliana Hecker repondía con un amiguismo fraternal pero su posición no cambiaba. Ya no podía escuchar ni tomar en cuenta a los escritores cubanos como Franqui que presentaban la otra cara del régimen y mostraban la expropiación de la revolución por los comunistas. No se sabía si hablaba para la revista Libération o con el interlocutor que vivía en la Argentina.Los libros de Cortázar como Un tal Lucas, 1979 eran best-sellers en Buenos Aires y tenían críticas en los diarios pero el drama del Cortázar exiliado seguía representándose ante la platea europea.
Hablaba para un público: tal era su relación con la verdad. Que alguien sobreviviera ya era molesto porque contradecía el coro de los exiliados que entonaba que había habido un “genocidio cultural”, incluso si había sufrido cárcel y sobrevivido.  
Desde el exilio se decía que toda la cultura argentina aquí había sido aniquilada y el que escribía algo era sospechado de tener los favores de la dictadura. Falso: Jorge Asís publicó en 1980 Las flores robadas en los jardines de Quilmes donde se habla de los detenidos- desaparecidos y Beatriz Sarlo fundó Punto de Vista. Desde afuera comisarios culturales como Osvaldo Bayer decían que todos los que estaban en el país eran cómplices de la dictadura, lo que fue refutado por Rodolfo Terragno que pateó el rancho del negocio en curso al decir que el exilio era un privilegio. 
Era cierto: tener un libro considerado subversivo podía terminar con que uno fuera chupado y desaparecido. Aqui se iba a decir lo que los militares permitieran, decían los mártires del exilio, en consecuencia, todo lo que pudieran decir estaba ya anulado como señaló Carlos Alberto Brocato en El exilio es el nuestro, un libro que las nuevas generaciones tendrían que leer porque analiza los textos que iban y venían de ese momento.
En Exilio, libro de Bayer con Juan Gelman- Legasa, 1980- se pregunta acerca de los que no contestan más las cartas y sin indagar demasiado el motivo los acusa de hacer viajes a Africa como si participaran de los safaris de Martínez de Hoz,  de “vender en la calle Santa Fe chocolates holandeses, licores alemanes y calienta huevos japoneses. El negocio de importación: la gran conquista de los militares argentinos. ¿Qué se hará de todos estos Mitläufer cuando llegue la primavera a la tierra argentina”. Ni una palabra del pacto de Firmenich  y Massera para que el Mundial de los “derechos y humanos” se desarrollara en calma, qué importaba entregar un militante más o menos.
Los Mitläufer eran los ex nazis blanqueados…es cierto que aquí había canallas que justificaban abiertamente la dictadura pero el ukase alcanzaba a cualquiera. Héroes y canallas, la vitrina sagrada ya estaba completa. Bayer y Gelman le achacan todo a las capas medias. sólo ellas gritaron los goles de Kempes- lo que es cierto sólo en parte-, nunca la clase obrera que con las Madres y las organizaciones de derechos humanos, tantos otros que no consintieron y por supuesto ellos fueron los únicos que lucharon contra la dictadura más que Alfonsín, dirigentes  sindicales asesinados o militantes radicales torturados y asesinados como Sergio Karakachoff, que presentó cientos de habeas corpus en defensa de detenidos-desaparecidos y fue secuestrado en septiembre de 1976 con su amigo Domingo Teruggui: un día antes había denunciado a la Junta Militar. El 21 de mayo pasado, la presidente Cristina Fernández inauguró el edificio "Madres de Plaza de Mayo" en el colegio Nacional de la ciudad de La Plata y la Biblioteca llamada Sergio Karakachoff ya no llevará su nombre. "No hubo en las palabras de la presidente ni tampoco en los otros oradore una sola mención a Sergio", dijo Federico Storani, comprobando que unas víctimas de la dictadura son más iguales que otras y que Karakachoff tiene que ser borrado de la historia según la manía comunista de cambiar los nombres y sustituir monumentos para rescribir la historia. No hubo un "genocidio cultural" porque los militares no se interesaban en la cultura. Tal es así que en diario de Massera, que se proyectaba culturalmene como nuevo Perón, Convicción, en la parte cultural escribía gran parte de la vanguardia actual, se llegó a defender a defender a Héctor Libertella de los ataques de Angel Rama, uno de los administradores del boom, que rechazaba su libro- donde estaban Reinaldo Arenas y Osvaldo Lamborghini- con el argumento de que era"pelado".

Yo escribí ahí sobre Osvaldo Lamborghini- Poemas- , Néstor Perlongher- Austria Hungría o Jean Pierre Faye- Los lenguajes totalitarios, análisis del nazismo- y los militares fueron a buscarme porque no entendían qué pomo escribía. Llévensenlo dijo el director, que tampoco entendía nada por más que las alusiones abundaban, pero Jorge Dorio me salvó al decirles que escribía así porque era “griego.” Me salvó un futuro K: la historia nunca es coherente. Si me llevaban no contaba el cuento porque había estado en la pesada hasta 1973, pero peleaba por la democracia, a Guevara, Castro y Cuba no los tragaba ya que en la cuna mi tío me hablaba pestes de ellos. 

"Después que hagamos la revolución te vamos a fusilar", me dijo sin vueltas mi amigo Oscar Mattews del ERP al exponerle mi teoría que consideraba burguesa ya que culminaba en ese conflicto interminable que es la democracia al que el totalitarismo le da una solución letal. Lo decía con total honestidad. Oscar tenía la pinta de un Rambo verde oliva. Un día mis amigas lo vieron conmigo: presentalo. Lo invité a una reunión: un revolucionario no debe pensar en esas cosas, me dijo. Le dije que había que divertirse y no no me quedó otra que hablarle del amor: "El amor va a ser posible después de la Revolución". A veces pienso que se fue del mundo por no haber conocido mujer, este es el legado del mil veces zombi Guevara. 
Para un comisario estalinista como Bayer si me desaparecían hubiera sido un héroe como alguno de mis amigos, pero el solo hecho de haber sobrevivido me convertía en un Mitläufer.. ¿Qué diferencia de metalidad hay entre un Bayer- Gelman o cualquiera de los hombres de granito y los militares? “Pibe, dejá el libro, agarrá el fusil”, me decía el gran novelista en 1974 en los pasillos de la Facultad cuando todo había terminado y no había otra posibilidad que morir por morir. 
“Ton ton ton, morir por Levingston”, me decía dentro del tanque cuando el Regimiento 8 fue a Punta Indio, 1971, a defender a quien Lanusse había puesto a dedo y decidió revelarlo. El combate no tuvo lugar, Levingston cedió pero la idea de morir por este tipo me dio la visión que este país era el del inútil sacrificio. Había que hacer algo, tomar el regimiento como mínimo
Después de lo que viví Cortázar me resultaba un pelotudo atómico para uso de señoras gordas progresistas. La lectura de Osvaldo Lamborghini lo disolvió en acto. Para una franja de cultura sigue siendo ilegible, pese al libro de Strafacce.
Fue en el entonces llamado " partido del exilio" que comenzó la instrumentación de los muertos y la rescritura de la historia que llega hasta nosotros por los Bayer y los Gelman. 
Cortázar fue vanguardia en el arte de inventarse a sí mismo a la medida de la Historia al mismo tiempo que la rescribía.
Otros aumentaron la apuesta: quien estaba estaba vivo “algo había hecho”. Todos los asesinados por la dictadura para Bayer- Gelman eran guerrilleros y, habían luchado por la democracia cuando está claro que las organizaciones estaban a favor el golpe porque favorecería las contradicciones según sus líderes. Es curioso que nadie le reclame al gobierno de los derechos humanos selectivos que se investiguen las Tres A o el pacto monto masserista que sacrificó muchos montoneros en la contraofensiva porque afectaría a muchos en funciones.
Toda la trama del exilio apuntaba instituir el mito fetiche del Guerrilero Heroico. El resto no contaba o no existía. Los K no hicieron sino aprovechar un núcleo cultural que ya existía, comprando a las Madres que en Santa Cruz estaban censuradas, pero no a Nora Cortiñas quien dijo con todas las letras quien era Hebe de Bonafini en 2003.
A esta canalla le importaban las víctimas del la dictadura tanto como los aborígenes del norte hoy, luego de tanto combatir el monumento de Roca. No les importan las vidas humanas sino el uso simbólico que puedan hacer de ellas. 
Sólo les interesan los Símbolos a través de los cuales perpetuarse haciendo caja de esta versión del sacrificio que no acepta ninguna ley.
Luis Espinal, jesuita español que fue secuestrado, torturado y asesinado en Bolivia, escribió en una clara alusión al Che: "¿El mártir no será un flojo? No tiene constancia para vivir revolucionariamente, por eso quiere morir, en espera de convertirse en personaje de vitrina. Porque el mártir tiene algo de figurón y de torero.
El grupo político desplazado tiende a la mística del martirio;procura sublimar la derrota. En cambio, el pueblo no tiene vocación de mártir. Cuando el pueblo cae en el combate lo hace sencillamente, cae sin poses, no espera convertirse en estatua".
Guevara no es un escritor fracasado llevado al extremismo político sino un pésimo militar, lo contrario de un guerrero, habida cuenta que la sed de sangre ciega la posibilidad de cualquier estrategia.
Ante su taquillera imagen, cada hecho de la vida de Cortázar comenzó a ser izquierdizado. 
Había formado parte con otros intelectuales como Manuel Gálvez y Sanchez Sorondo del Comité de Socorro a la España franquista, ahora era el primero de los republicanos y vivía un “exilio implacable”. 
Néstor Sánchez lo dijo de una: Julio era un adolescente en política, tenía mucho miedo a la muerte.  A Oscar del Barco y a Héctor Leis les llevó décadas dar el testimonio de una experiencia instransmisible. Su pecado fue haber sobrevivido, entonces serían héroes, no traidores al negocio de los sueños compartidos. 
A los hombres de granito les basta con reproducir las letanías sagradas del Templo de la historia para estar del lado del Bien. Cortázar se anticipada a todos convirtiendo a Paris en Vietnam y vendiendo a Cuba como mercancía revolucionaria: no por algo fue la novela que inició el boom. Inició una escuela de histronismo al acomodar su vida a la demanda de un público que sobredetermina sus enunciados. Un público al que hay que confirmar. Murena sería la contra imagen: escribía para perder lectores, afectaba el negocio como también Néstor Sánchez, se ganaba la difamación de todos. 
David Viñas encabezaría una lista de escritores reaccionarios en la revista Crisis con Néstor Sánchez, "un disidente radical de la cultura de izquierda", hubiera acotado un crítico de choque. 
Lo mismo con Murena y todos los que pese a las prebendas universitarias no quisieron hacer migas con una generación donde la muerte cumple la función de una acumulación primitiva como paso previo a la mercancía espectáculo. Viñas, un gran novelista se irá quedando con pocos interlocutores, como espantado de muchos sucesores,  dialogando con Mansilla y el ochenta que tanto estigmatizó en su historia de la literatura,como espantado en espejo de los efectos que provocó.
Cortázar no era uno de los hombres de granito cuyo amo es la muerte pero como ellos se inventaba una segunda juventud revolucionaria y no tuvo tiempo para inventarse una tercera y una cuarta. 
No llegó a participar de la lista de lacayos intelectuales como Retamar, íntimo amigo de Gelman, que vivieron llorando día y noche oficiando para la Seguridad del Estado y para que Castro les rompa el culo como  con coraje insólito lo muestra la novela de Abreu en una lista casi interminable de obsecuencias. 
Imposile salir intacto de tal experiencia y la mejor prueba son los gestos y las palabras donde se vive como una fatalidad la cultura de una servidumbre voluntaria elaborada desde hace décadas en torno a dos o tres fetiches oxidados, tal es así que los periodistas son los que han tenido que cumplir esa función crítica que delegaron a lo políticamente abyecto. 
Hoy los ideales del sesenta son explotados como pornografía nacional y popular por una nueva oligarquía. Se sigue hablando para un público de zombi consumidores destruyendo las líneas vivas de transmisión, todavía no colonizadas por los embaucadores.
Stop al lavado de cabeza y basta de tirarles mierda a las nuevas generaciones.
Néstor Sánchez dijo que Julio era un adolescente. Sea.
Pero los que siguen explotando el discurso del mito que va desde Cortázar, un franquista convertido de golpe en pro cubano a Bonafini,  son escolares siniestros que han vivido haciendo de lameculos de una generación de criminales.

(1 ) “Si en RodolfoWalsh, como ha escrito David Viñas en Déjenme hablar de Walsh- Literatura, boletín, 1982- “cada animal no es más que un delirio ya insinuado en el autor de Esa mujer en Osvaldo Lamborghini los tadeos estallan en miembros dispersos, luego de lo cual es vario el roce de pubis y esfínter, y ahí cada animal es un punto de interrupción de un delirio colectivo en curso que a veces mezcla sus aguas: así la paranoia del poder invade los discursos de la contestación utopista, y los que llaman ir al frente son los primeros que retroceden. Pero cuando del delirio se pasa a la normalidad advertimos que las torcazas vuelan sobre cadáveres vivientes: es la pócima de una ideología moralizante y sin sujeto, es la vuelta vergonzante, sin mandoble, ´humilde´, del escorzo sesentista”
Un guante para Osvaldo Lamborghini, Luis Thonis, La Buraco, Octubre, 1992.







jueves, 13 de junio de 2013

El maffionalismo y los antartes. Por Luis Thonis


 
Parece que Milani sin usar picana presionó a unos ochenta tipos en la Antártida para que votaran el proyecto maffionalista. No deja de llamar la atención la unanimidad, que no haya habido un solo voto en contra o en blanco- La mujer de Alperovich ha emprendido una caza de brujas para encontrar al que filmó los videos de sus lujosas vacaciones en Dubai. No se le pasa por la cabeza que cualquier turista pudo haberlo hecho. En los muros K la siguen contra Clarín, Lanata, etc y han convertido en heroína a Gabriela Cerruti porque, dicen, lo "mató" a Feimann al que consideran más picaneador que a Milani.En ningún momento se les ocurre pedir que se desplace a Moreno para bajar la inflación, que sigue en crecimiento ni tomar en cuenta el clamor por la falta de seguridad.
Su concepto de realidad sólo tiene verosimilitud en la Antártida donde su única victoria fue inocultablemente galtierista.
¿Vendrá el Nestornauta para ir por todo en serio y liderar junto a Milani la revo pop de los antartes, exiguiendo como en la historieta la rendición del planeta?.


Estilo: la colisión de la tempestad contra las rocas negras que se desgarran para que luzca como luz la oscuridad.

Encontré un viejo cuaderno de que escribía en otras épocas donde decía: "La venganza en mujeres muy femeninas que tienen imaginación masculina puede ser terrible. Son las mejores" ¿A cuento de qué escribí eso? Poco importa, me permitiré plagiarme a mi mismo. Sigo leyendo: ahora hago un comentario del libro de Navokob, La verdadera vida de Sebastian Knight y digo: "Contra el viejo sofisma del mango al que se le cambia la hoja o cómo llevar la guerra al espacio de la biografía. El narrador de Nabo demuestra como un biógrafo crédulo puede interpretar la obra que supuestamente admira exactamente al revés y lograr repercusión editorial, fama, a través de un escritor casi oscuro, Sebastián Knight que interesaba a unos pocos que no lo entendían. Qué buena mezcla de inglés y ruso es Navokob: sus frases se extienden hacia una brumosa orilla opuesta. Lástima que a veces el estilo de Nabo sea el de una bailarina demasiado tácita y leve como si una delgada línea de hielo le impidiese apoyar todo el pie. Por suerte ya estoy en la orilla opuesta, tambien en la literatura hay cabezas de playa"


El Kirchnerismo en su fase cristinista ya no es un insulto a la inteligencia sino una injura a nuestra propia estupidez. Se acaba de inaugurar un Komedor en la Casa Rosada donde Cristina y Zaninni pudieron comer por tres pesos para demostrar que no son mas iguales que otros como diría Orwell. Un comedor orwelliano que costó ocho millones. No estaría mal un comedor más "federalista" por tres tres pesos para todos en la loma del kinoto: ahí donde las ciudades del interior son el comienzo de crecientes villas miseria.
Alperovich y su mujer viajaron a los Emiratos árabes, pagaron 20 mil dólares la noche y ella quedó encantada con Dubai. Felices vacaciones. Sería interesante saber cómo pudo sacar la plata afuera, aun si fuera suya, privilegio que sólo tienen la empresa Chevron y los funcionarios del gobierno.. A unos cuantos chicos que quisieron ir a ver al Papa se les negó disponer de las divisas para viajar. El mundo fue así durante cuatro mil años antes del liberalismo: una casta era dueña de todo y había grandes masas de gente hambreada que carecía de todo derecho a la igualdad. La Argentina recorre un camino a la inversa del que se inició en 1810: una casta de delicuentes privilegiados- para verlo a Moreno hay que ponerse de pie como si fuera un hombre de la Corte- vive a expensas del Estado que trata los patrimonios públicos como propios, pueden hacer lo que quieran con el tesoro público porque gobiernan con superpoderes…el kirchnerismo es el negocio del pobre alimentado por la envidia de los que quieren nivelar para abajo. Tal es así que he escuchado llamar “oligarcas” a tipos de clase media que tienen un auto, ellos son los privelegiados aunque lo hayan comprado con su trabajo, en tanto que Cristina Fernández, Lázaro Báez, Cristóbal López entre otros que han hecho inmensas fortunas mediante la patria contratista…son sus iguales. Si el buen hombre tiene que vender el auto o quien puso un negocio en el centro tiene que cerrarlo porque los matan a impuestos, ¡dos oligarcas menos!, celebra el fans K sin que por eso mejore su nivel de vida. Ha habido un lavado de cabeza fenomenal...
El ideal del nacional populismo no es la Alemania de Adenauer ni la Cuba de Castro sino la Formosa de Gildo Insfrán: de un lado una inmensa villa miseria, sin clase media, alimentada con choripanes y sin perspectiva de futuro, del otro, una casta de multimillonarios que se desvela de amor por el pueblo, que habla como si lo representara en totalidad con un excluyente proyecto nacional que recibió en las elecciones la mitad de los votos, cantidad que probablemente ha mermado mucho.
Es increíble la permisividad e indiferencia de los argentinos para los que viven de los fondos públicos como si no tuvieran nada que ver con lo que produce la sociedad y se dan el lujo de comer los mismos platos que se sirven ahí nomás, en Puerto Madero, por tres mangos con la plata de todos

EL MERCADO LIBRE, en la Encíclica "Centesimus Annus", de Juan Pablo II

EL MERCADO LIBRE, en la Encíclica "Centesimus Annus", de Juan Pablo II
"Da la impresión de que, tanto a nivel de naciones, como de relaciones internacionales, el libre mercado sea el instrumento más eficaz para colocar los recursos y responder eficazmente a las necesidades (...)" "Ciertamente, los mecanismos de mercado ofrecen ventajas seguras; ayudan, entre otras cosas, a utilizar mejor los recursos; favorecen el intercambio de los productos y, sobre todo, dan la primacía a la voluntad y las preferencias de la persona que en el contrato se confrontan con las de otras personas. No obstante, conllevan el riesgo de una idolatría del mercado, que ignora la existencia de bienes que, por su naturaleza, no son ni pueden ser simples mercancías"
  


Cuanto más, que no debemos llorar porque se pierdan las tierras y posesiones si salvamos nuestras personas, pues las posesiones no adquieren ni ganan a los hombres sino los hombres a las posesiones.
Tucídides

Hasta el otoño fracasó rotundamente 

En su programa Jorge Lanata hizo analogías pertinentes entre la situación de Brasil y de Argentina, destacando que en Brasil fueron incorporadas unas cuarenta millones de personas a la clase media. La diferencia abismal reside en la cultura cívica: en Brasil la sociedad no está dividida y el Estado no financia a fans oficialistas, el clientelismo político no existe. Omitió un punto importante: el presupuesto que en Brasil es establecido por el parlamento en tanto que en la Argentina se maneja con superpoderes, según los caprichos de De Vido y está en el corazón de un sistema que maneja millones sin control como el caso de la industria cinematográfica que multiplica films para bajar línea y que no ven ni los mismos familiares de funcionarios, cineastas y los actores que las protagonizan. Hay que imaginarse lo que haría el pueblo brasilero ante estas arbitrariedades que exceden los veinte centavos. Otra diferencia es que en vez de llamarlos golpistas o destituyentes, Dilma se mostró dispuesta al diálogo.

 "Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco.»
Proverbio griego


 "Ayer el programa oficialista 678 convocó a Roberto Ñancucheo y al Director del Instituto de Asuntos Indígenas Daniel Fernández para tratar la visita del carashe de la Comunidad Potae Napogna al Vaticano y su entrevista con el Papa Francisco I. La emisión estuvo dedicada, entre otras cosas, a debatir el rol de la Iglesia Católica en la conquista y etnocidio de los pueblos originarios, así como a desprestigiar la figura de Félix Díaz. Un informe presentado como “El sector minoritario de los Qom fue recibido por el Papa” intercalaba entrevistas realizadas a Félix Díaz, con opiniones del periodista formoseño alienado con el gobernador Gildo Insfrán, Alejandro Crivisqui quien cuestionaba el liderazgo del representante qom. -

 http://www.plazademayo.com/2013/06/un-falso-vocero-mapuche-en-678/#sthash.6qRsh4K5.dpuf
Un periodista de Clarín, Enrique Gastañaga, en la mañana del domingo, anticipó el sangriento encuentro que tuvo lugar ayer entre las facciones barrabravas de boca, afirmando que “hay sospechas que preocupan y meten miedo. El disparador es la interna de La Doce, que ya acumula varios capítulos sangrientos y hoy de nuevo amenaza. A la conducción oficial de la barra brava de Boca llegó la información de que la facción disidente había elegido este domingo para ir a recuperar la tribuna”. Incluso insistió en la advertencia.
Lo primero que hay que preguntarse es cómo un periodista tuvo información del hecho y los organismos de seguridad no. Es el Estado el que debe concentrar el monopolio de la fuerza y no distribuirla en organizaciones afines que pueden volverse en contra de los ciudadanos en determinado momento. Fue el dirigente kirchnerista Marcelo Mallo, el organizacor de ideólogo de Hinchadas Unidas Argentinas (HUA), con la simbología de “Kirchner vuelve” que financió el viaje de los barras que hicieron destruzos en el Mundial de Sudáfrica. Mello dijo: “los hinchas de Chacarita son de 21 villas; si se convierten en dirigentes sociales y trabajan en los barrios, mañana serán herramientas que tiene el Gobierno a disposición. Acá tenés votos. ¿Se vienen internas y yo quiero fiscales? Preguntó a los muchachos: ¿vos cuántos me traés?”. A partir ese momento los barras tuvieron mayor poder.
La encargada por Cantero de la seguridad de Independiente anoche en un programa oficialista dijo que los barras ni saben cómo forma el equipo. La respuesta que tuvieron sus propuestas fue como mínimo mandarla a lavar los platos.Tampoco Cristina Kirchner presta atención a las formaciones de los equipos: cuando en agosto del año pasado cuando en la Casa Rosada, presentó la tecnología de digitalización dijo que ella no miraba el partido sino que participaba de la pasión de los que se cuelgan con los trapos en los para-avalanchas y el problema no estaba en la cancha sino afuera de ella. En ningún momento diferencia a los hinchas pacíficos de los fanáticos a los que exalta. Si se la oye bien no está lejos de una apología de la violencia ya que bautiza al barra como “nacional y popular”, olvidando que son una minoría que impide que miles de personas no puedan ver ahora a su equipo cuando juega de visitante.
Cantero- hasta ahora el único dirigente que intentó poner límites- estaba ahí, entre los invitados y se ofreció a ser el primero en entregar el listado de personajes que debieran tener el ingreso prohibido a las canchas. En una nota María O´Donnel dijo que lugar de alentar al presidente de Independiente, ahí presente, Cristina Kirchner habló de la "mística" de los que defienden los trapos y se cuelgan en los paravavhlanchas con los que se mimetizó, obviando que ahí esconden las armas, y terminó hablando de las “bombeadas” dejando en claro que para ella el principal culpable es el árbitro. Ayer se exaltaba y decía respetar a los hinchas y ahora pide sacarle tarjeta roja a algunos dirigentes- no a todos, Aníbal Fernández o Julio Grondona estarán exceptuados por ser aliados. ¿Qué tarjeta hay que sacarle a ella? Los barras no son Alquaeda, circulan en los clubes como pancho en su casa. Una acción conjunta de la AFA, la policía y los dirigentes resolvería gran parte de este flagelo.
La violencia no es algo abstracto, que viene de los dioses sino de grupos concretos que todo el mundo conoce y si no se neutralizan AHORA volverán a actuar en las próximas semanas y habrá nuevos derramamientos de sangre. Ayer fue casi una fortuna de que hubiera dos muertos, se dice que hubo más de cien disparos, eso supone bandas armadas. Lo de la “pasión” es un cuento, a ellos no les importa que su equipo descienda, sólo su red de negocios.
La violencia en el fútbol existe y está organizada a diferencia de otros deportes como el basquet o el tenis. El Estado es responsable de que existan formas de violencia ilegal, tiene que combatirlas en vez de asociarse a ellas, culpar al referi y alentar una cultura que apunta a transformar a los ciudadanos en barras.

Apuntes 3

Estilo: la colisión de la tempestad contra las rocas negras que se desgarran para que luzca como luz la oscuridad.

 Perder la libertad es de bestias, dejar que nos la quiten, de cobardes. Quien por vivir queda esclavo, no sabe que la esclavitud no merece el nombre de vida, y se deja morir de miedo de no dejarse matar. Tenemos por honesto morir de una enfermedad, ¿y rehusaremos morir por la que tiene nuestra República? Quien no ver la hermosura que tiene perder la vida por no perder la honra, no tiene ni honra ni vida.
Quevedo



Encontré un viejo cuaderno de que escribía en otras épocas donde decía: "La venganza en mujeres muy femeninas que tienen imaginación masculina puede ser terrible. Son las mejores" ¿A cuento de qué escribí eso? Poco importa, me permitiré plagiarme a mi mismo. Sigo leyendo: ahora hago un comentario del libro de Navokob, La verdadera vida de Sebastian Knight y digo: "Contra el viejo sofisma del mango al que se le cambia la hoja o cómo llevar la guerra al espacio de la biografía. El narrador de Nabo demuestra como un biógrafo crédulo puede interpretar la obra que supuestamente admira exactamente al revés y lograr repercusión editorial, fama, a través de un escritor casi oscuro, Sebastián Knight que interesaba a unos pocos que no lo entendían. Qué buena mezcla de inglés y ruso es Navokob: sus frases se extienden hacia una brumosa orilla opuesta. Lástima que a veces el estilo de Nabo sea el de una bailarina demasiado tácita y leve como si una delgada línea de hielo le impidiese apoyar todo el pie. Por suerte ya estoy en la orilla opuesta, tambien en la literatura hay cabezas de playa"


El Kirchnerismo en su fase cristinista ya no es un insulto a la inteligencia sino una injura a nuestra propia estupidez. Se acaba de inaugurar un Komedor en la Casa Rosada donde Cristina y Zaninni pudieron comer por tres pesos para demostrar que no son mas iguales que otros como diría Orwell. Un comedor orwelliano que costó ocho millones. No estaría mal un comedor más "federalista" por tres tres pesos para todos en la loma del kinoto: ahí donde las ciudades del interior son el comienzo de crecientes villas miseria.
Alperovich y su mujer viajaron a los Emiratos árabes, pagaron 20 mil dólares la noche y ella quedó encantada con Dubai. Felices vacaciones. Sería interesante saber cómo pudo sacar la plata afuera, aun si fuera suya, privilegio que sólo tienen la empresa Chevron y los funcionarios del gobierno.. A unos cuantos chicos que quisieron ir a ver al Papa se les negó disponer de las divisas para viajar. El mundo fue así durante cuatro mil años antes del liberalismo: una casta era dueña de todo y había grandes masas de gente hambreada que carecía de todo derecho a la igualdad. La Argentina recorre un camino a la inversa del que se inició en 1810: una casta de delicuentes privilegiados- para verlo a Moreno hay que ponerse de pie como si fuera un hombre de la Corte- vive a expensas del Estado que trata los patrimonios públicos como propios, pueden hacer lo que quieran con el tesoro público porque gobiernan con superpoderes…el kirchnerismo es el negocio del pobre alimentado por la envidia de los que quieren nivelar para abajo. Tal es así que he escuchado llamar “oligarcas” a tipos de clase media que tienen un auto, ellos son los privelegiados aunque lo hayan comprado con su trabajo, en tanto que Cristina Fernández, Lázaro Báez, Cristóbal López entre otros que han hecho inmensas fortunas mediante la patria contratista…son sus iguales. Si el buen hombre tiene que vender el auto o quien puso un negocio en el centro tiene que cerrarlo porque los matan a impuestos, ¡dos oligarcas menos!, celebra el fans K sin que por eso mejore su nivel de vida. Ha habido un lavado de cabeza fenomenal...
El ideal del nacional populismo no es la Alemania de Adenauer ni la Cuba de Castro sino la Formosa de Gildo Insfrán: de un lado una inmensa villa miseria, sin clase media, alimentada con choripanes y sin perspectiva de futuro, del otro, una casta de multimillonarios que se desvela de amor por el pueblo, que habla como si lo representara en totalidad con un excluyente proyecto nacional que recibió en las elecciones la mitad de los votos, cantidad que probablemente ha mermado mucho.
Es increíble la permisividad e indiferencia de los argentinos para los que viven de los fondos públicos como si no tuvieran nada que ver con lo que produce la sociedad y se dan el lujo de comer los mismos platos que se sirven ahí nomás, en Puerto Madero, por tres mangos con la plata de todos

 Cuanto más, que no debemos llorar porque se pierdan las tierras y posesiones si salvamos nuestras personas, pues las posesiones no adquieren ni ganan a los hombres sino los hombres a las posesiones.
Tucídides

Hasta el otoño fracasó rotundamente 

En su programa Jorge Lanata hizo analogías pertinentes entre la situación de Brasil y de Argentina, destacando que en Brasil fueron incorporadas unas cuarenta millones de personas a la clase media. La diferencia abismal reside en la cultura cívica: en Brasil la sociedad no está dividida y el Estado no financia a fans oficialistas, el clientelismo político no existe. Omitió un punto importante: el presupuesto que en Brasil es establecido por el parlamento en tanto que en la Argentina se maneja con superpoderes, según los caprichos de De Vido y está en el corazón de un sistema que maneja millones sin control como el caso de la industria cinematográfica que multiplica films para bajar línea y que no ven ni los mismos familiares de funcionarios, cineastas y los actores que las protagonizan. Hay que imaginarse lo que haría el pueblo brasilero ante estas arbitrariedades que exceden los veinte centavos. Otra diferencia es que en vez de llamarlos golpistas o destituyentes, Dilma se mostró dispuesta al diálogo.

 "Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco.»
Proverbio griego


 "Ayer el programa oficialista 678 convocó a Roberto Ñancucheo y al Director del Instituto de Asuntos Indígenas Daniel Fernández para tratar la visita del carashe de la Comunidad Potae Napogna al Vaticano y su entrevista con el Papa Francisco I. La emisión estuvo dedicada, entre otras cosas, a debatir el rol de la Iglesia Católica en la conquista y etnocidio de los pueblos originarios, así como a desprestigiar la figura de Félix Díaz. Un informe presentado como “El sector minoritario de los Qom fue recibido por el Papa” intercalaba entrevistas realizadas a Félix Díaz, con opiniones del periodista formoseño alienado con el gobernador Gildo Insfrán, Alejandro Crivisqui quien cuestionaba el liderazgo del representante qom. -

 http://www.plazademayo.com/2013/06/un-falso-vocero-mapuche-en-678/#sthash.6qRsh4K5.dpuf
Un periodista de Clarín, Enrique Gastañaga, en la mañana del domingo, anticipó el sangriento encuentro que tuvo lugar ayer entre las facciones barrabravas de boca, afirmando que “hay sospechas que preocupan y meten miedo. El disparador es la interna de La Doce, que ya acumula varios capítulos sangrientos y hoy de nuevo amenaza. A la conducción oficial de la barra brava de Boca llegó la información de que la facción disidente había elegido este domingo para ir a recuperar la tribuna”. Incluso insistió en la advertencia.
Lo primero que hay que preguntarse es cómo un periodista tuvo información del hecho y los organismos de seguridad no. Es el Estado el que debe concentrar el monopolio de la fuerza y no distribuirla en organizaciones afines que pueden volverse en contra de los ciudadanos en determinado momento. Fue el dirigente kirchnerista Marcelo Mallo, el organizacor de ideólogo de Hinchadas Unidas Argentinas (HUA), con la simbología de “Kirchner vuelve” que financió el viaje de los barras que hicieron destruzos en el Mundial de Sudáfrica. Mello dijo: “los hinchas de Chacarita son de 21 villas; si se convierten en dirigentes sociales y trabajan en los barrios, mañana serán herramientas que tiene el Gobierno a disposición. Acá tenés votos. ¿Se vienen internas y yo quiero fiscales? Preguntó a los muchachos: ¿vos cuántos me traés?”. A partir ese momento los barras tuvieron mayor poder.
La encargada por Cantero de la seguridad de Independiente anoche en un programa oficialista dijo que los barras ni saben cómo forma el equipo. La respuesta que tuvieron sus propuestas fue como mínimo mandarla a lavar los platos.Tampoco Cristina Kirchner presta atención a las formaciones de los equipos: cuando en agosto del año pasado cuando en la Casa Rosada, presentó la tecnología de digitalización dijo que ella no miraba el partido sino que participaba de la pasión de los que se cuelgan con los trapos en los para-avalanchas y el problema no estaba en la cancha sino afuera de ella. En ningún momento diferencia a los hinchas pacíficos de los fanáticos a los que exalta. Si se la oye bien no está lejos de una apología de la violencia ya que bautiza al barra como “nacional y popular”, olvidando que son una minoría que impide que miles de personas no puedan ver ahora a su equipo cuando juega de visitante.
Cantero- hasta ahora el único dirigente que intentó poner límites- estaba ahí, entre los invitados y se ofreció a ser el primero en entregar el listado de personajes que debieran tener el ingreso prohibido a las canchas. En una nota María O´Donnel dijo que lugar de alentar al presidente de Independiente, ahí presente, Cristina Kirchner habló de la "mística" de los que defienden los trapos y se cuelgan en los paravavhlanchas con los que se mimetizó, obviando que ahí esconden las armas, y terminó hablando de las “bombeadas” dejando en claro que para ella el principal culpable es el árbitro. Ayer se exaltaba y decía respetar a los hinchas y ahora pide sacarle tarjeta roja a algunos dirigentes- no a todos, Aníbal Fernández o Julio Grondona estarán exceptuados por ser aliados. ¿Qué tarjeta hay que sacarle a ella? Los barras no son Alquaeda, circulan en los clubes como pancho en su casa. Una acción conjunta de la AFA, la policía y los dirigentes resolvería gran parte de este flagelo.
La violencia no es algo abstracto, que viene de los dioses sino de grupos concretos que todo el mundo conoce y si no se neutralizan AHORA volverán a actuar en las próximas semanas y habrá nuevos derramamientos de sangre. Ayer fue casi una fortuna de que hubiera dos muertos, se dice que hubo más de cien disparos, eso supone bandas armadas. Lo de la “pasión” es un cuento, a ellos no les importa que su equipo descienda, sólo su red de negocios.
La violencia en el fútbol existe y está organizada a diferencia de otros deportes como el basquet o el tenis. El Estado es responsable de que existan formas de violencia ilegal, tiene que combatirlas en vez de asociarse a ellas, culpar al referi y alentar una cultura que apunta a transformar a los ciudadanos en barras.

miércoles, 5 de junio de 2013

La cordillera económica. Por Guy Sorman

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  1. Guy Sorman predijo el destino del llamado modelo K en pleno apogeo del mismo en su trabajo El arte de fracasar, publicado en La economía no miente. Aconsejaba tomar la vía chilena de instituciones republicanas y moneda sólida. Se prefirió creerle a Joseph Stiglitz que sonaba más seductor, repetía ideas semejantes a las de Evita - nuestra eterna ministra de economía con Alsogaray- y decía barbaridades como que el default fue causado por la privatización de las jubilaciones, lo que luego sirvió de argumento para tomarlas de prepo con complicidad de la oposición y utilizarlas sin ningún tipo de conrol para el fútbol o el clientelismo político. Chile mira hacia el siglo XXI con los países del Pacífico y la Argentina hoy tiene una inflación y un riesgo país superior a Venezuela, y recién se comienza a pagar la fiesta de nuestra zombi economía y está en un eje de amigos poco recomensables...con tres décadas de institucionalidad en Chile no se registraon las innumerables expropiaciones de las mayorías como sigue sucediendo en la Argentina y su burguesía no es subsidiada como la Argentina que suele colocar la mitad del dinero afuera del país, quebrar y luego ser licuada por los ahorros deDon Pedro como sucedió en la pesificación asimétrica...ahora Stiglitz, casi repitiendo la historia con el FMI,  no elogia más de la Argentina, pero dice que tiene muy lindas montañas...Chile, por otra parte, tiene una dirigencia de excelencia que hace pensar que en la Argentina el arte de fracasar no es ajeno al de vender buzones por parte de una casta tan incompetente como delictiva que se reproduce década tras década. LT.



  La economía es una ciencia muy imperfecta porque, a diferencia de las ciencias llamadas «duras», es difícil comprobar las experimentos, y eso condena a economistas y analistas a realizar unas propuestas a menudo contradictorias de políticas económicas del pasado o contemporáneas. Pero la Historia, excepcionalmente, produce a veces laboratorios: las dos Alemanias permitieron comparar las virtudes y los defectos de la economía socialista frente a la economía liberal; y la separación permanente entre las dos Coreas pone de manifiesto la eficacia relativa de la economía abierta frente a la economía autárquica.
Pues bien, en este momento, se está creando ante nuestros ojos, siempre que queramos mirar, un nuevo laboratorio en Latinoamérica. De mi reciente gira por esta región, me quedo con que la cordillera de los Andes se convierte en una frontera económica, y ya no solo geológica, entre dos estrategias. Por ejemplo, viajar de Buenos Aires a Santiago de Chile, un viaje de apenas dos horas, equivale hoy en día a pasar de un país en vías de «desglobalización», Argentina, a otro país que ha optado por abrirse (con Gobiernos de izquierdas y de derechas indistintamente). Ahora bien, Chile crece, mientras que Argentina retrocede. El contraste entre los dos países y sus estrategias divergentes es significativo: la cordillera separa, cada vez más, dos visiones del continente.

Al este, desde Argentina hasta Venezuela, pasando por Bolivia y por Brasil (que, desde la sustitución de Lula por la presidenta Dilma Rousseff, sigue dudando), los regímenes políticos se vuelven autoritarios, las decisiones económicas se vuelven anticapitalistas y hostiles a la globalización y las políticas sociales se vuelven más redistribucionistas que productivistas.
Éste «este latinoamericano» ha podido dar la impresión, en estos últimos años, de que la autarquía era más beneficiosa que el libre cambio. Pero esta euforia estaba enteramente provocada por las tendencias al alza de las materias primas: la soja en el caso de Argentina y Brasil, el petróleo en el de Venezuela, y los minerales y el gas en el de Bolivia. Lo que los economistas del desarrollo llaman la «maldición de los recursos naturales», en realidad ha perjudicado a la diversificación económica de los países implicados y a su integración en el circuito mundial de los intercambios. La actual ralentización mundial del crecimiento y de la demanda de esos recursos naturales anuncia unos despertares dolorosos para los defensores de la autarquía redistribucionista. Al este de la cordillera, el crecimiento tiende a ser nulo, lo que conlleva una sucesión de deudas públicas, inflación monetaria y desacuerdos sociales.

Por el contrario, el oeste latinoamericano, desde Chile hasta México, pasando por Perú, Colombia y Costa Rica (Ecuador duda), ha optado claramente por abrirse e iniciar con todos los países del contorno del Pacífico, Japón incluido, pero no así China, una amplia negociación comercial para crear una zona de libre cambio (el Pacto Transpacífico) que podría convertirse en el eje de la economía mundial del futuro. Al oeste de la cordillera, casi todos admiten que la idea de economía «nacional» ya no tiene sentido y que en el futuro solo existirá una economía mundial.
Por tanto, la única pregunta que procede en Latinoamérica es si hay que formar parte de esta economía mundial o hay que rechazarla orgullosamente y dentro del aislamiento como el «modelo» argentino actual presidido por Cristina Fernández. Por otra parte, nos quedamos asombrados al enterarnos de que el economista Joseph Stiglitz reconoce en Argentina un modelo recomendable. Sin duda le gusta la provocación. Para formar parte integrante de la nueva economía mundial se requieren algunos requisitos nacionales: un Estado de derecho sólido que atraiga a los empresarios y a los inversores, una moneda fiable y unos Gobiernos previsibles. Chile, que es el modelo del Pacífico desde hace 30 años, cumple estos requisitos, Argentina no cumple ninguno. Argentina se «desglobaliza» y se «desdemocratiza», y ese parece ser el destino de la Sudamérica «oriental».

El filósofo Blaise Pascal, al reflexionar hace cuatro siglos sobre el relativismo, señalaba que lo que parecía verdad a un lado de los Pirineos se percibía como un error en la otra vertiente. La cordillera de los Andes desempeña hoy en día la misma función significativa: ¿verdad al oeste de la cordillera y error al este? Es probable, pero, por desgracia, las víctimas de cualquier error de juicio serán más bien los ciudadanos y no sus dirigentes equivocados y los economistas que los asesoran.


3/06/2013

Fuente: Diario ABC (España)
http://www.abc.es/economia/20130603/abci-sorman-articulo-economia-latinoamerica-201305312157.html

martes, 28 de mayo de 2013

En mi barrio no está quedando ni uno. Por Javier Auyero y Fernanda Berti


La violencia en los márgenes: una reconstrucción etnográfica
Este libro examina las formas y los usos de la violencia en la vida cotidiana de los pobres urbanos, más específicamente, en Arquitecto Tucci y sus zonas aledañas, en un partido del sur del conurbano bonaerense.*
Esta violencia sofoca de tal manera la vida diaria de los más desposeídos que es difícil imaginar cómo alguien podría, para parafrasear la meditación de Jaslyn sobre el incierto futuro de su madre en el magnífico libro de Colum McCann, “salir intacto” de allí. El área donde llevamos a cabo nuestro trabajo de campo es un lugar tan hostil para vivir que, en el transcurso de los tres años que duró la investigación, nuestra preocupación constante giró en torno a las marcas difíciles de disipar que la demoledora violencia está dejando en los cuerpos, los corazones y las mentes de aquellos más afectados por ella. Fue esta preocupación –una preocupación no solo académica, sino sobre todo ética y política– la que nos llevó a escribir este libro.

En el transcurso de la investigación y durante el proceso de escritura también nos preocupó –y mucho– la forma de representar la brutalidad interpersonal entre quienes están ubicados en lo más bajo de la estructura sociosimbólica. Las historias que contamos, los testimonios que citamos, los eventos que reconstruimos pueden ser utilizados para reproducir y reforzar los estereotipos usuales sobre los destituidos. Una lectura superficial o malintencionada del material etnográfico que presentamos aquí puede llevar a los lectores a creer que los habitantes de la zona donde llevamos a cabo nuestra investigación son brutti, sporchi, e cattivi –feos, sucios y malos, para citar el título de la comedia salvaje de Ettore Scola–. Versiones más o menos eufemísticas de este estigma acusatorio abundan en las ciencias sociales, y cada tanto resurgen, como se puede ver en el renovado debate sobre el concepto, ahora desinfectado, de “cultura de la pobreza”. Las razones por las cuales este estigma perdura a pesar de las investigaciones rigurosas dedicadas a desbaratarlo están más allá de los límites de este libro. Pero somos muy conscientes de que una apropiación selectiva del material aquí presentado –la imagen de una casa levantada sobre un arroyo podrido, la reconstrucción de un robo a mano armada o de una disputa doméstica en la que una madre castiga físicamente a su hijo para evitar que este consuma droga– es suficiente para disparar una representación estigmatizadora de los que viven en lo más bajo de la escala social. Aun con las mejores intenciones, académicos y periodistas pueden sumarse a la guerra simbólica contra la gente que a nosotros más nos importa, aquellos que viven en riesgo permanente en los márgenes urbanos de la Argentina contemporánea. Es por ese motivo que durante muchos años –desde principios del año 2009, cuando comenzamos la investigación que dio lugar a este libro– vacilamos. Escribimos secciones completas del libro y luego, atemorizados por cómo iban a ser leídas e interpretadas, las descartamos. Sin embargo, quien está en contacto diario y directo con los niños y niñas y adolescentes de la zona no puede darse el lujo –el privilegio académico, podríamos decir– de la indecisión. “Esta historia tiene que ser contada ahora”, escribió uno de nosotros, la maestra, en su diario al final de un largo día al frente del aula. Lejos de una epifanía intelectual, fue ese sentido de urgencia el que nos hizo suspender las dudas que surgían de las lecturas académicas sobre la política de representación de los grupos subalternos, empujándonos, dicho esto casi literalmente, a escribir estas páginas.
En términos muy resumidos, el argumento que desarrollaremos a lo largo de este texto es el siguiente. Buena parte de la violencia que sacude a barrios pobres como Arquitecto Tucci, sigue la lógica de la ley del talión: se ejerce como represalia, como respuesta, frente a una ofensa previa. Ojo por ojo, diente por diente. En esto, la violencia en la zona se asemeja a la que azota al ghetto negro y al inner city en los Estados Unidos, a la favela en el Brasil, a la comuna en Colombia y a tantos otros territorios urbanos relegados de América. Pero existen otras formas de agresión física que ocurren tanto dentro como fuera del hogar, en la casa y en la calle, que transcienden el intercambio interpersonal y adquieren una forma menos demarcada, más expansiva. La violencia no queda restringida a un ojo por ojo, sino que se esparce, y se parece a veces a una cadena, que conecta distintos tipos de daño físico, y otras a un derrame, un vertido que si bien se origina en un intercambio violento, luego se expande y contamina todo el tejido social de la comunidad.
De acuerdo con Charles Tilly (2003), los observadores de la violencia humana se distinguen entre quienes ponen el acento en la conciencia como la base de la acción violenta, quienes se centran en la autonomía de los motivos, los impulsos y las oportunidades que están en el origen de la agresión, y quienes hacen foco en las interacciones de las que surge la violencia y a través de las cuales los individuos desarrollan prácticas y personalidades violentas. Este último grupo, en el que se ubica Tilly y que nos ha servido de inspiración para nuestro análisis, no niega la existencia de ideas ni de motivaciones, pero sostiene que las primeras son producto del intercambio social y las segundas operan solo en contextos interactivos. Es por ello que en este libro el énfasis está puesto sobre las concatenaciones y las interacciones violentas, más que sobre los impulsos o las ideas.
Una pelea entre “transas” o entre estos y consumidores, como las que ocurrieron en reiteradas ocasiones en estos tres años, puede ser vista como un ejemplo de represalia o reacción vio lenta: alguien roba o deja de pagar, otro le responde con una amenaza o con una demostración de fuerza física, que es luego respondida de igual manera o con más violencia. La reacción violenta de una mujer frente a la agresión física de su marido puede ser vista desde esa misma perspectiva: retribución interpersonal. Ahora bien, cuando unos transas entran por la fuerza a una casa, apuntan a la cara de la madre de un adicto y reclaman un pago, sin tener en cuenta la presencia de niños y niñas que son testigos del despliegue de armas y de golpes y empujones, y cuando esta misma madre amenaza con “romperle los dedos” a su hijo (o le pega hasta “ver salirle sangre de la cara”, o llama a la policía, a la que sospecha involucrada en el tráfico, para que “se lo lleve preso porque ya no sé más qué hacer con él”) para evitar que robe objetos de su casa –objetos como por ejemplo una televisión que luego venderá para financiar su hábito, pero que no pertenecen a su madre sino al segundo marido de esta, quien, alcoholizado y furioso por el robo, suele castigarla con patadas y golpes de puño–, en estos casos, entonces, creemos que necesitamos una mejor y más abarcadora imagen para dar cuenta de las formas y los usos de violencia en los márgenes. Es aquí donde la noción de cadena y de derrame, creemos, nos pueden ser de mayor utilidad que la de simple represalia. Desarrollaremos este argumento –es decir, que la violencia transciende la represalia recíproca y se transforma en algo similar a un derrame– mediante la demostración empírica y privilegiando el mostrar por sobre el contar. Antes que relatar y afirmar que distintos tipos de violencia se encadenan unos a otros, queremos que se vea, a través de nuestro material etnográfico, cómo estos encadenamientos se generan en un tiempo y un espacio reales. Hemos estado allí, en la escuela, en el barrio, en el comedor comunitario, y ahora estamos aquí, intentando reconstruir lo que hemos visto, oído y presenciado. Lo que intentaremos hacer en este libro es –parafraseando a la antropóloga Nancy Scheper-Hughes– una reconstrucción lo suficientemente buena”, y creemos que es algo sumamente importante porque no queremos abusar de nuestra autoridad como autores ni de la confianza de los lectores.
Sabemos que el contexto es crucial a los efectos de evitar interpretaciones equivocadas o estigmatizadoras de la violencia en los márgenes urbanos. En otras palabras, para entender y explicar la violencia interpersonal que permea muchas de las interacciones de la zona es necesaria una contextualización radical. Cada episodio violento percibido deberá ser entonces ubicado en su contexto estructural más amplio, así como en su contexto situacional más específico. Eso es más fácil de decir que de hacer, por cierto. Frente a cada interacción violenta, nos fue difícil, parafraseando al novelista Richard Ford, “mantener en la mente, de manera simultánea”, los contextos objetivos “muy juntos” a los contextos subjetivos. Dado que el material etnográfico será desplegado en detalle, quienes lean estas páginas sabrán juzgar si lo hicimos con efectividad.
Sin una comprensión de las maneras en que las personas involucradas en la violencia le dan sentido a esta (cómo la utilizan, con qué propósitos, cómo la experimentan y entienden), nos quedaríamos con un examen bastante limitado y limitante de la violencia, como “causada” por fuerzas macroestructurales. Es cierto es que “grandes estructuras y amplios procesos” –como el Estado patriarcal, la profunda informalización de la economía, la expansión del mercado de las drogas ilegales, etc.– son factores centrales para aprehender la persistencia de la violencia cotidiana. Pero no son suficientes para entender, aun menos explicar, la enorme cantidad de formas de brutalidad interpersonal que detectamos en el territorio, ni las maneras en que se conectan unas con otras. Para eso, necesitamos reconstruir las perspectivas de aquellos que como víctimas, testigos o victimarios están “dentro” del maëlstrom de las múltiples, y muchas veces despiadadas, formas de agresión física.

Parte del “porqué” del derrame de violencia está en su “cómo”. Por ello, si bien hacia el final de este breve libro especularemos sobre factores que están en la raíz del derrame, del carácter encadenado que adquiere la agresión física en el terreno (factores tales como la explosión de la comercialización de narcóticos, la presencia selectiva, intermitente y contradictoria del Estado en los márgenes, la informalización y la desproletarización), nuestro énfasis está puesto en describir con el mayor detalle posible el curso de la violencia, en tiempo y espacio reales. Las estructuras y los procesos que sobredeterminan nuestro universo empírico y tienen un impacto crucial en la persistencia de la violencia serán objeto de estudio más detallado en otro libro que sucederá a este.
La violencia es, en más de un sentido, como el clima: complicada, cambiante y, en cierto sentido, impredecible, pero resulta de causas similares que, en combinaciones variables en distintos tiempos y lugares, la producen. Siguiendo este razonamiento, explicar la violencia implica vislumbrar causas, combinaciones y contextos. El libro que sigue a este estará basado en buena medida en una variedad similar de interacciones violentas que aquí describimos. Sin embargo, focalizará más la atención en los factores, muchos de ellos externos al espacio social del barrio, que alimentan el funcionamiento de la “cadena de violencia” (buena parte de la literatura sobre la “violencia en América Latina” reconoce a estos factores como importantes, pero naufraga a la hora de especificar las maneras concretas en las cuales macroprocesos y microviolencias se vinculan y refuerzan).

Para los propósitos del presente análisis definimos la violencia en un sentido restringido, entendiéndola como las acciones de personas contra personas que intencionalmente amenazan, atentan o infligen daño físico (Reiss y Roth, 1993; Jackman, 2002).

viernes, 17 de mayo de 2013

El partido de Dios. Por Pilar Rahola

 
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Hizbulah tiene libertad para reclutar personas, recaudar fondos y pasear alegremente por Europa
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Si una organización habla como un grupo terrorista, anda como un grupo terrorista y se comporta como un grupo terrorista, ¿qué es?". Así empieza un sentido artículo de David Harris en El País, a raíz de la negativa de miembros de la Unión Europea a considerar Hizbulah como una organización terrorista, a pesar de las peticiones de países como Holanda. Gracias a ese veto, el llamado Partido de Dios, que ha sembrado de muerte todo su trágico recorrido, tiene libertad para reclutar personas, recaudar fondos y pasear alegre por Europa. Y es aquí donde la petición de David se convierte en un grito desgarrado.

¿Cómo es posible que en una tierra donde se ha sufrido tanto a causa del terrorismo, se ampare la actividad de una organización que asesina indiscriminadamente, con la única voluntad de sembrar el caos y el pánico para llegar al fin supremo de la imposición islamista? Así lo describe el grueso informe que tiene la UE sobre Hizbulah, incluyendo la reciente investigación del Gobierno búlgaro, y la suma de datos es aterradora. Desde los brutales atentados de 1983 contra franceses y norteamericanos en Líbano, donde murieron cientos de personas, hasta la implicación en múltiples atentados por Europa en las mismas épocas. Y como ha demostrado la fiscalía argentina, también es el responsable de los atentados en Buenos Aires, con más de un centenar de víctimas. El suma y sigue incluye el asesinato del ex primer ministro libanés Rafiq al Hariri y 22 personas más, el atentado que mató a seis personas en Bulgaria en julio pasado y el intento de atentar contra aviones israelíes en suelo chipriota. Y ello sin contar el permanente hostigamiento bélico contra Israel, el dominio de Líbano, donde Hizbulah es un estado dentro del Estado, el proceso de abducción del desmembrado ejército sirio, en estrecha colaboración con los Asad -y con el riesgo de que se apoderen del poderoso arsenal químico sirio, lo cual sería una catástrofe-, y la preocupante infiltración de la organización en territorio latinoamericano, sobre todo después de los buenos oficios del bolivarismo. No hay nada en Hizbulah, ni su ideología yihadista, ni su larga biografía de atentados, ni sus inequívocas intenciones de dominio violento, nada permite entender los motivos de la Unión para no cortarle las alas con las que vuela alegremente por nuestro territorio. Como decía Harris, si esta máquina de desestabilizar y matar en nombre de una ideología teocrática violenta no es considerada organización terrorista, ¿qué lo será?

Pero como Irán está por medio, la Europa timorata y chamberliana hace lo que siempre hizo, vender apaciguamiento para poder mantener sus intereses más espurios y escaparse de sus responsabilidades. Y, como siempre, lo pagaremos caro. Porque la historia demuestra que nunca el apaciguamiento ha dado buenos resultados con los monstruos.


Pilar Rahola
La Vanguardia. Barcelona.
23/03/2013

jueves, 16 de mayo de 2013

No vienen avispas. Por Mirtha Nicolás.

11.12.12

La vigilia de las estatuas: sobre No vienen avispas de Luis Thonis, por Mirta Nicolás


Luis Thonis/ escribe poemas/ que no son poemas de la poesía
Hugo Savino. Claridad de saltimbanqui
No vienen avispas (Leviatán, 2012) es la historia explícitamente narrada y vedada de una tribu lo bastante tonta como para esperar como salvación a un insecto que tarda dos días en morir. Como si día y noche trabajaran para ser sonámbulos. Son las voces de una tribu en la que florecen ninfos, seres indeterminados que esperan encontrar en las avispas –ese insecto tan torpe– su salvación. La avispa, según el poema de Francis Ponge, es un bicho que tarda dos días en morir. El poema de Luis Thonis no tiene una semántica fija, esboza y conjura efectos de catástrofe de algo que pasa desde la fábula de esa tribu bíblica. El mundo zombie hizo de este insecto un mesías, igual de zombie. Algo tan actual y atemporal como el negocio del terrorismo. Ya en su ensayo, “La disgregación de las lenguas y el sueño de un imperio, sobre Austria Hungria de Néstor Perlongher”, Thonis apunta: “La Historia es un cadáver hambriento, insaciable, que envía a los cuerpos a las fosas.”
¿Pero qué vigilia, qué vida, verdad o utopía puede inscribirse en un poema cuando tiene una alegoría? Lo que significan las cosas puede cambiar como varía el lazo arbitrario que une un significado con un color. No hay nada en el rojo que signifique peligro además de una convención. “El verde ya no calma/ inquieta más que el rojo”. Así arranca el poema que mantiene su ritmo y tono hasta la última página. No hay una semántica fija sino contrastes. Tampoco hay interpretaciones mecanicistas de ningún problema social. El poema es una necesidad y un acto de libertad. En definitiva, ¿qué verdades históricas o poéticas puede esconder el Popol Vuh o la Biblia? “Un niño sin mar no es un niño” se lee, como avisando que la moral pertenece al universo del signo y se convirtió en la banalidad del Bien. Es escandaloso. Thonis es un alborotador, los ninfos de la tribu de su poema esperan la salvación de parte de unas avispas que parece que no vienen: “Cualquier torturado sabe/ que el silencio es oración.” Hay una ética interna en el lenguaje de Luis Thonis. Hay que descifrarla.
Héctor Viel Temperley anota en su poema “Cataratas” de la serie Plaza Batallón 40 (1971): “tenemos que luchar con nuestro ángel/ para que él nos venza”. Esa lucha no está ausente en los poemas de Luis Thonis, que parece dejarse vencer por una poesía matricida. Platón, el pensador político, dice que el poeta se hace peligroso para el buen orden de la sociedad. Pero no tiene sentido que los poetas sean examinados por el tribunal de la filosofía ni por el de la sintaxis. En el primer verso de su primer libro de poemas, Siglo de manos y la criatura (1987), ya se lee: “No la emprendas con la circularidad del círculo/ una flauta te llama de tu nombre”. En No vienen avispas se lee, en un verso de la página 33, “cada cosa nos confirma”. En otro: “amar/ es curar al otro/ de las heridas que nunca tuvo/ prepararla para las que vendrán.” Y en otro: “es para traicionar que se inventaron los amigos”. Thonis escribe libros peligrosos. Encuentra una sintaxis ascendente y pluriforme. Hay algo narrativo en sus poemas, se trata de una inventiva grave y despejada.