miércoles, 30 de enero de 2013

La farándula y la servidumbre voluntaria. Por Luis Thonis


Las retractaciones de Ricardo.Darín y Enrique Pinti han dejado estupefactos a muchos de sus admiradores por el modo como el poder con sólo soplar les dobló el brazo. Sin embargo, no hay mucho para sorprenderse. Se conoce la carta de Cristina a Darín confesándose “cinéfila” y su respuesta que no dijo lo que dijo, los teléfonos estaban decompuestos, lo malinterpretaron. Al diario "MUY", del Grupo Clarín, Pinti le declaró: " Dan ganas de preguntarle ( al gobierno ) ¿ que hiciste que me cagaron con el corralito y perdí tres cuartas partes de lo que tenìa por boludo y por tener plata acá ?. Ya ahora esta loca me viene a decir que pesifique, pesifique", explotó el actor. Esta vez apareció en escena Aníbal Fernández, acusando de delito de desacato a Pinti que en vez de utilizar sus tretas para neutralizarlo primero y ridiculizarlo después y mantenerse en sus dichos le echó la culpa al diario. No es la primera vez que esto sucede y legitima una reflexión sobre política y espectáculo. Hay que aceptar que los personajes del espectáculo por queridos y admirados que sean artísticamente no le hablan a su público, ni a los ciudadanos, ni a los sujetos, ni a ustedes, a mi o a ese otro que Levinas define como hambre y pobreza. Le hablan al mismo Espectáculo. Esas declaraciones fueron dichas ante una cámara, digamos que tuvieron un momento de ceguera y fascinación y sus dichos se escaparon como lapsus.
La pregunta de Darín acerca del patrimonio de la Presidente fue casi ingenua, es la que se hace cualquier hijo de vecino ante un enriquecimiento cada vez menos justificado. Pero la afirmación de Pinti es muy aguda porque de ser pensada demostraría que estamos en un sistema expropiatorio que se reitera década tras década en manos de la misma casta política.
Tanto la pregunta ingenua como la aguda afirmación, lo quisieran o no, defendían los derechos de propiedad garantizados por la constitución. Era defender la constitución, Bastaron dos intimidaciones farandulescas del gobierno para que se retracten de sus dichos.
La carta de Cristina a Darin es el colmo de la bajeza y tiene un tinte mafioso: no contesta una palabra sobre el tema de su patrimonio sino que le recuerda su participación en una causa ya prescrita como diciéndole vos también robaste, no te la tomes conmigo. Darín podría haberle replicado: “Su causa también prescribió, pero yo no compré a Oyarbide para que blanqueara su declaración en un periquete” o “Usted es la que tiene que darme respuestas a mi y no yo a ud, porque ud es mi empleada, nuestra empleada, le pagamos el sueldo y queremos saber de dónde salió tanta plata” pero este tipo de actos de un elemental valor cívico brillan por su ausencia. Nuestra cultura está estructurada en torno a una servidumbre voluntaria que convierte en amos a quienes tienen que servirnos.  
Esto, por un lado, demuestra el obsesivo interés del kirchnerismo por el espectáculo que convierte dos comentarios - lo de Pinti puede tomarse como humorada- de dos ciudadanos en un hecho que interesa al Estado y por otro la servidumbre voluntaria de la cultura en que vivimos. Sucede que el mismo kircherismo ha sido una creación del Espectáculo, una patética obra colectiva que nunca quiso enterarse de quiénes eran. A CFK y a Fernández les interesa más lo que pueda opinar la farándula que los reclamos de los jubilados que ganaron juicios a un Estado que espera que mueran para no pagarles: que se callen para siempre: esos otros están fuera de la gran familia del espectáculo que gira sobre sí misma y evocan a ese otro del que habla Levinas.. Los artistas se entusiasmaron con la imagen de “críticos” como cumpliendo una cuota “contestataria” pero al primer tirón de orejas le echaron la culpa a los medios. La farsa puede continuar así indefinidamente hasta que no haya una frontera de separación de la política y el espectáculo primero y de la ideología y de la política después. Los ideólogos K como Ricardo Foster beben en el pensamiento de estafadores intelectuales como Vattimo para el cual no existen los hechos objetivos o acepta las prácticas más ilícitas- defendiendo a Chávez- si es para lograr un buen objetivo que es perpetuarse en el poder hasta volverlo ilimitado.
El espectáculo y la ideología van ganándole la batalla a la política que no puede constituirse como lengua. A los artistas no se les puede pedir mucho en tanto son esclavos de sus imágenes, en cambio, los políticos deberían entrenarse para no sucumbir ante las fascinaciones de la cámara como ayer Borges y hoy Sebreli que se las arreglaron para decir lo que ellos quieren sin ser aspirados.
Ante estas retractaciones, bastaría pensar si estuviésemos bajo una dictadura que aplica el terror lo que muchos podrían llegar a decir. El mismo Galileo ante los cardenales susurraba para sí “Y todavía se mueve”, en cambio, ellos gritarían para que lo escuchen la música de las esferas: “Siempre estuvo inmóvil”.

martes, 29 de enero de 2013

Sobre El cangrejero de Javier Fernández

 

La posibilidad de una tragedia

Sobre El cangrejero, de Javier Fernández (Ed. Mansalva)
¿Entrar a la realidad o salir de ella? ¿Evitar la ficción o toparse con esa encrucijada? Llegar hasta el impacto de una intersección donde todo vuela por los aires, con un estallido por lo que nunca nadie volverá a ser lo que fue. El atropellado es simplemente una imagen indeleble que quiere borrarse del todo.
El instante del choque queda en la memoria como algo pendiente, inconcluso, como el rumor de los testigos que dicen lo que pudo ser una tragedia. Y que se mienten, impactados por lo real, entrecruzándose en el espacio de un brevísimo lapso de tiempo, en el que el accidente persiste en la escena detenida.
El Cangrejero. Javier Fernandez. Editorial Mansalva.
El Cangrejero. Javier Fernandez. Editorial Mansalva.
Allí comienza una espera llena de desconcierto, los otros, los que en verdad nada les importa, están casi divertidos por las situación, y viven su propia desventura como insustancial, conmocionado no consigue ni siquiera pensar en sí mismo.
Asiste a los acontecimientos, como si ellos fueran exteriores y se desarrollaran como una película mal filmada, pasa por varios despachos de la comisaría y se siente como un tipo sin ninguna protección que observa los carteles oficiales y los mira mecánicamente, relata las cosas escueta y objetivamente, como si se convenciera de que está engañándose, y nada le interesara del todo.
Al salir, otra vez, la gente se dispone a devolverlo a las cuestiones de todos los días, el lenguaje judicial le marca que debe marcar la culpa con trabajos no remunerados en la vicaría de Belgrano, durante lo que dure el proceso, como un individuo bien comportado y prolijo.
Las normas del reglamento se dictan para los cangrejos menesterosos y fijan condiciones, estados, obligaciones, y sobretodo horarios.
El mecanismo de la venta de ropa (aparentemente dedicado a los carenciados) es utilizado con trampa por los comerciantes para conseguir buenos precios. La lógica de ese sitio, es ser lo que no es, pero aparentarlo, los paradores donde los crotos hacen como que los que deambulan, los pobres-pobres, están simuladamente beatificados por esta santería que los amontona, para que no se dejen ver. La hipócrita fraternidad, la estúpida solidaridad, son parte de la mentira nauseabunda.
Con displicencia, se narra de costado, una historia de borracheras, codo a codo, con esos exhombres que están destinados a no significar nada, y a flotar por una ciudad que hace lo posible para ignorarlos como un mal de época, que no siendo evitable, huele a podredumbre nostálgica.
Los voluntarios sirven y cocinan los guisos rancios, empeñados en ser útiles. Los cirujas cartoneros eluden el trabajo, ya instalados en esas ranchadas, donde los recluyó la sociedad decente, que de cualquier forma, quiere que se evaporen de allí.
Los que son de la trama se esconden o desaparecen en la urbe.
Llevar de un lado al otro la ropa sucia, barrer, recoger los vasitos de plástico y lavarlos, ¿será servir, cumplir con las tareas comunitarias? La mirada es sesgada, los empeños irrealizables. Estatuitas de vírgenes o de santos, carteles moralizantes de foco a ningún voltaje, colaboran en el zigzagueo.
“Mi operación es imperceptible, silenciosa, disimulada”. Javier está y no está allí. Se invisibiliza para poder ser irónico, sigue ausente, faltó a la cita, sabe que no es un igual, pero por momentos se siente cangrejo, roñoso, se fuga sin solemnidad.
Los banquetes populares, más insulsos no podrían ser, como si todos fueran transeúntes destinados a rodar, bañarse a medias, e irse de nuevo a la ciudad hostil.
Rituales optimistas, encuentros ocasionales, desperdicios humanos que remedan rictus y fraudes embebidos por el alcohol, dulce desesperanza y droga.
Los estupefacientes son un punto de reunión, la posibilidad de que en el mareo se juntaran o se despedazaran, siguiendo cada cual el mambo propio, como si así lograsen astillarse.
Tener asco, embriagarse de lugares comunes, ese grupo errante se dispersa, se atrae entre sí, y como marcados por la muerte y el olvido, se mantienen en la caja de vidrio que quiere aislarlo.
¿Esa familia, esa comunidad brancaleónica, grotesca, se distribuye en los rincones urbanos, y detrás de cada cangrejo (el que anda para atrás o para el costado, el desviado, el invertido, el hombre que mira a otro hombre bañarse en el parador) hay historias que no cierran, sin techo, a la interperie, que íntimamente se descuidan?
La escalinata donde dormía alguno se enrejó, el paisaje ciudadano entonces se recompuso. Hay odios mutuos que cobran vida nueva.
Existen exhombres que nada les importa, y otros están entregados a esas costumbres miserables.
Los repudiados son indigentes con ínfulas y hábitos rastreros (viajes en taxi, ser empleados, sentirse distintos de los parias)
¿Hasta dónde llegan las heridas y los tajos profundos que portan los que están expuestos porque andan en la calle, ellos van desapareciendo de a poco, casi sin que los demás lo noten.
Cuidar coches, ser libidinosos, borrachos, drogones, son estigmas que la rueda, la pendiente, transforman en señales y signos.
Tomar alcohol de quemar, tomar orín sin darse cuenta, son cuestiones extraviadas, que salen de su cauce y son intrascendentes.
La certeza de morir es una advertencia y un lloriqueo, ¿De que lado está la verdad?
¿En el realismo extremo, o en la ficción que lleva a lo imaginario? No hay sin registro, sino sobreviene lo fatal. “Escribo esto para que mis cangrejos tengan lugar seguro.” El guardián de mil formas de pobreza.
Jorge Quiroga
El cangrejero (FRAGMENTO)
Ese que tiene el aspecto de un tano prepotente, medio matón, malo sin maldad. Siempre amenaza a alguien, en broma o no. Le faltan cuatro dientes superiores. Dice, con fastidio, que el cura bautizó a su perro Pancho así nomás, como sin ganas. Que él se lo pidió, lo paró en la calle, padre, no me lo bautiza, y el cura aceptó, le hizo en ese mismo momento la señal de la cruz en la frente al can, repitió unas letanías, dos o tres bendiciones, y listo. Ofendido, dice que el cura le bautizó mal al perro, como sin ganas. Cuida autos en la plazoleta José Hernández. Ahora creo que para en Cabildo y Pampa. Una vez lo crucé, estaba tomando algo con el gallego Petrecca y el negro culo de mandril. Me llama la atención que estuviera tomando Coca-cola, mientras los otros tomaban vino blanco en botella de cartón. Sentados en el cantero de cemento de un árbol en la esquina de Moldes y La Pampa, Petrecca cuenta historias de cuando trabajaba como taxista y dormía en hoteles de paso. El vago le pregunta: ¿Siempre fuiste gallego?, y en seguida agrega: ¿Y siempre fuiste puto? Petrecca cuenta momentos de su juventud en España y asegura que el ácido lisérgico que tomó en sus años mozos no tiene ni comparación con el que se consigue acá. Semanas más tarde, cuando paso por esa misma esquina, compruebo que tiraron abajo el cantero de cemento del árbol. En esos tiempos, ese vago estaba siempre con su perro, como si fuera su hijo, dormían juntos, lo llevaba a todas partes. Estaba echado en la puerta de la Iglesia. Había tendido su cama y se disponía a dormir. Alguien tenía cocaína y ofreció a los que quisieran. Él, que estaba tirado en su colchón, se incorpora, acepta darle un saque al polvo y se vuelve a acostar, con los ojos cerrados. Nunca había visto a alguien que tomara y que se dispusiera a dormir, dado que me parecen acciones contradictorias. Me impacta mucho esa imagen. Por decir algo digo: un tirito antes de irse a dormir, eh y me responde: un tirito, un tirito, un tiro federal argentino. Esa noche otros cangrejos me dicen por lo bajo que el vaguito aquel es muy denso, que por las noches a veces le da por hablar y que no tiene punto final, que tienen que hacerse los dormidos para que se calle. Semanas más tarde se separa de su perrito Pancho, se lo deja a alguien que tiene un lugar donde guardarlo. Conserva durante un tiempo una fotografía del perro.
Javier Fernández. Editorial Mansalva, 2012.-

Edén,Edén. Por Vivian Lofiego


los árboles extienden en primavera sus ramas
sus hojas sus flores
cuánto tiempo viven: un alelí, una flor de ceibo, la dama de noche
cuánto trébol arrancó la suerte y sus cuatro hojas
el bosque calla su furor silencioso.

Los bosques aborrecen la crueldad
manos furtivas hacen morir manojos de hierba
sigo sin saber cuánto viven: una amapola, un alelí un jazmin
... lo nuestro fue breve
mortal jardín
                              la hija de Rappacini
                                                              inmola

Vivian Lofiego, Réquiem para lepidópteros, Huesos de Jibia, 2008.

lunes, 28 de enero de 2013

El cerebro de Lenin. Por Martha Colmenares

25/1/2013
Hace 89 años extrajeron el cerebro a Lenin

Con el tiempo no ha dejado de resultar sorprendente el procedimiento de investigación bolchevique de extraer de su cerebro las células cerebrales responsables de su “genio”
La foto corresponde a un laboratorio neurológico ruso abandonado
 La foto corresponde a un laboratorio neurológico ruso abandonado

Por Martha Colmenares
La versión “oficial”  de la muerte  de Vladímir Ilich Ulianov, Lenin,  nacido en 1917, refiere que la arterioesclerosis  le ocasionaría  un cuarto infarto cerebral; sin embargo,  pudo haber sido  la sífilis, por consistir  su tratamiento en grandes  dosis de arsénico y cloruro de potasio, lo cual no se pudo establecer en autopsia alguna. También se dice que Stalin lo  mandó a envenenar para evitarle mayores sufrimientos o para hacerse del poder.
Lo cierto es que los dolores, la parálisis, la demencia, acompañaron  los últimos años de la vida de esta figura política del marxismo-leninismo,  líder de la revolución bolchevique, el primer dirigente de la Unión Soviética.  Se cuenta que el ruido le molestaba enormemente, se irritaba por todo y perdía el control fácilmente. Que  su arrogancia fue vejada por una muerte terrible. Por alguna casualidad no escapan de ello la mayoría de los  hombres autoritarios y  opresores.
En mi artículo “De tiranos con finales demoledores”, sale a relucir que las tropelías y excesos de alguna manera se pagan en vida; de alguna manera tocados por la mano de la justicia, como fue el caso del dictador iraquí Sadam Husein. O de la venganza misma, en forma de barbarie se encargan de asumirla las propias víctimas, ocurrió con Muhamar Gadafi. O por una enfermedad, si de ejemplos se trata, el del dictador paraguayo José Gaspar Rodríguez de Francia, mejor conocido como Doctor Francia, o el de Joseph Vissarionovich Stalin, o el de Lenin. En todo caso, será la misma posteridad que los castigará impunemente.
Lenin tiene en su haber una cifra de menor escala en muertes a las de Stalin, cuarenta millones de muertos, y a la de Mao Tse Tung, responsable de eliminar  un promedio de sesenta y cinco millones de chinos,  record histórico en el Libro  Guiness.  Y aunque se le atribuye a   Stalin  la autoría de los   campos de concentración, el primero de ellos conocido fue en 1918, por haber tenido la responsabilidad de desarrollarlos  a gran escala, sería Lenin su creador.
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En ellos se aplicó la tortura de manera sistemática, se hicieron guantes con la piel de seres humanos, los prisioneros, especialmente oficiales, eran metidos lentamente  en calderas o eran víctimas de ratas que previamente encerradas en una caja, se calentaban a gran temperatura para que huyeran despavoridas sobre éstos.
La maniática obsesiva de Lenin a la hora de instruir a los comités revolucionarios, autor en 1917 de la CHEKA, la Panrusa contra la Contrarrevolución, proclamó  el “Terror Rojo”; exhortaba  “a los bolcheviques a proceder a ejecuciones públicas para hacer temblar a las poblaciones en cientos de kilómetros a la redonda”. Lenin decía “Aquel que combate por un porvenir mejor será implacable con sus enemigos”, de ahí que era “imperativo preparar en secreto el terror y de la forma más rápida”.
Implacable en la persecución, instruye sobre como dar con las “conchas”, y recomendaba realizar las detenciones durante la noche. Eran asesinados los desertores del estado Mayor, las sentencias de muerte no tenían apelación y se ejecutaban en 24 horas.
Dicen que  toda esa obcecación de arrasar contra cualquier vestigio llamado contrarrevolucionario lo llevó a sufrir varios ataques de hemiplejia.
Se vio forzado a retirarse del gobierno casi inmediatamente de proclamar la creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, para el 30 de diciembre de 1922. Padecía lentamente  por su severo estado de salud,  la muerte le llegaría  el 21 de enero de 1924 a los 53 años de edad.
Hace 89 años extrajeron el cerebro de Lenin, con el tiempo no ha dejado de resultar sorprendente  este procedimiento bolchevique para investigar las células responsables de su “genio”.  Al momento de ser embalsamado su cuerpo, estado en el que se encuentra desde entonces en el mausoleo situado en la Plaza Roja, se contrató a  un neurocientífico alemán, Oskar_Vogt. Por los informes registrados  se puede conocer que le llevó  más de un año cortar 34.000 mínimas láminas del cerebro de Lenin. Por las  "células gigantes" encontradas se determinó “superior” su capacidad mental.  Se encuentra en el “El Panteón de los Cerebros” de Moscú, junto a los cerebros de médicos, científicos rusos y líderes bolcheviques. @Marthacolmenare
http://www.marthacolmenares.com/

sábado, 26 de enero de 2013

Entre la falsedad y la ambiguedad. Por Julio María Sanguinetti

Nuestro país, Uruguay, fue pieza fundamental de la resolución de las Naciones Unidas que en noviembre de 1947 creó dos Estados, el árabe y el judío, dividiendo el territorio de Palestina, a la sazón bajo mandato británico. El gobierno uruguayo de la época trabajó activamen...te, integró la comisión especial que hizo el proyecto y, por supuesto, votó la partición, que en aquel momento apoyaron Washington y Moscú. La Argentina, por el contrario, se abstuvo.


Desgraciadamente, como se sabe, los países árabes no aceptaron aquella resolución, por su fanatismo de seguir negando a Israel, declararon la guerra y dejaron sin solución a los miles de palestinos que vivían en ese territorio, muy dispersos y aún sin verdadera conciencia nacional. La mayoría de ellos, incluso, habitaba en Jordania.

Cuánta sangre se habría ahorrado de haberse reconocido entonces lo que hoy se trata de construir tan trabajosamente en Palestina...

Las Naciones Unidas ahora declaran que allí existe un Estado palestino cuando, en realidad, hay dos territorios con gobiernos diferentes: uno, el que fue a pedir ese estatus, y el otro, que sigue al pie de su reclamo fanático de que desaparezca Israel, reivindicando la lucha armada y ejerciendo la acción terrorista. Entre sí ambos gobiernos se odian y ni siquiera los ciudadanos palestinos pueden circular libremente entre sus dos zonas. ¿Es eso un Estado?

Ese acto internacional cuestiona un futuro que ya de por sí es oscuro. Ante todo, porque no se sigue con lo que se acordó en Oslo y no asume lo más importante: que la paz sólo se puede alcanzar sobre la base de un diálogo y del mutuo reconocimiento. Los palestinos aspiran a tener un Estado cabalmente reconocido; Israel, a vivir en paz, con fronteras reconocidas. Si lo primero se concede graciosamente, es de lógica elemental que el diálogo se va haciendo ilusorio. Y como consecuencia natural se aleja aún más la perspectiva de la paz.

Para nosotros es preocupante que tanto Uruguay como todo el Mercosur vayan modificando sus posiciones tradicionales y ya no aborden el fenómeno terrorista con la claridad de antes. Cuando el reciente conflicto, la Argentina, Brasil, Uruguay y Venezuela emitieron un comunicado en el que se les reclamaba a ambos, por igual, que se abstuvieran del ejercicio de la fuerza, ignorando -por lo tanto- que la agresión había comenzado en Gaza, con miles de misiles que durante meses y meses venían degradando la vida de la población israelí de la zona, acosada constantemente por el temor al atentado. Se aludía también a la "desproporción de fuerzas", lo que obviamente cuestionaba una intervención israelí que no era ataque, sino defensa y que, además, se hacía sobre un territorio que voluntariamente había entregado en 2005, en concesión que de nada sirvió para acercarse a la normalidad.

Esa declaración marcó entonces un viraje importante en la política de la región. No es tampoco ajena a ella la actitud frente a Irán, Estado hoy cuestionado por toda la comunidad internacional por sus proyectos atómicos y que se sienta en las Naciones Unidas proclamando su deseo de destruir a otro miembro de esa organización. El presidente Ahmadinejad hasta niega el Holocausto judío. El hecho es que la Argentina ha comenzado unas enigmáticas negociaciones sobre el tema de la AMIA, y Uruguay mantiene contactos políticos con el régimen iraní que van mucho más allá de la relación comercial.

Si no reconocemos que Hamas es una organización internacionalmente declarada como terrorista; si no distinguimos entre ésta y un Estado democrático; si nos da lo mismo el agredido que el agresor; si ignoramos que mientras una parte reconoce a la otra, ésta postula su desaparición, estamos realmente hundiéndonos en la falsedad y la pérdida de rumbo.

¿Esto quiere decir que estemos de acuerdo con los nuevos asentamientos que propone el gobierno israelí? Para nada. Tampoco creemos que estas medidas ayuden. Pero hay que volver al principio de las cosas y asumir que sin diálogo no habrá nunca paz y que ésta sólo vendrá con un reconocimiento recíproco. Mientras la mayor parte de las mezquitas sigan siendo escuelas de odio y venganza, difícil será todo. Y si esto no se asume cabalmente, para enfrentarlo, seguiremos en el terreno de los hechos y la violencia. La comunidad internacional tiene que sincerarse y nuestros Estados, hoy en la ambigüedad, también.

© LA NACION.

viernes, 18 de enero de 2013

Los bautismos del nacional populismo y la guerra del lenguaje. Por Luis Thonis.


El camino hacia el nacional populismo ha sido pavimentado por el posmodernismo en Argentina y en Francia. Hay una guerra del lenguaje de fondo donde el nacional populismo realiza el programa de los posmodernos y de maestros en desconstrucciones como Derrida que, partiendo de la teoría de los actos de habla de Austin, How to Do Things with words- Cómo hacer cosas con las palabras-, lucharon por disolver el constatativo- que discierne entre verdad y falsedad- y toda forma referencial por parecerles poco “poética”: ha hecho estragos en la literatura y el derecho y le dejó la pelota servida a los soberanistas, los devotos seguidores del decisionismo de Carl Schmitt, quien le puso la lápida a la república de Weimar.


Carl Schmitt fascina a los populistas porque concentra la soberanía en el PE y por su ataque al enemigo del nacional socialismo que no era la Unión Soviética- Hitler fue quien rompió el pacto germano soviético de 1939 para masacrar y repartirse Polonia, cambiando a Stalin de bando- sino la “arrogancia” de la civilización liberal anglo norteamericana que responde a la libertad-soberanía individual, y, aunque cada vez menos, a un estado con división de poderes y libertad de prensa. Poco importó que Schmitt haya sido apólogo del la “superioridad” del fascismo en El ser y el devenir del Estado fascista- 1929- por sobre los intereses económicos “ya sea de los patrones o los trabajadores”, venía al pelo para restaurar una casta política aunque en nombre del progresismo. Ocupa un lugar estelar en las bibliografías. Ernesto Laclau, principal ideólogo oficial en la Argentina, reivindicador del "todo dentro del Estado" de Mussolini y del exterminador Mao, postula para el populismo la relección indefinida.


Tampoco falta Derrida para quien la maldición del lenguaje es el “querer decir”. El performativo es un enunciado que no describe un hecho sino que lo realiza como el “si quiero” el acto de casarse- si la pareja dice “no quiero” se produce un infortunio- o “prometo devolverte el libro” la devolución, o “yo, Coscia, el Estado” digo que tenemos “una mayor capacidad de decisión para decir qué se debe editar”, que enunció como un ejercicio de soberanía cultural amenazante que por ahora sólo fe un freno momentáneo a las importaciones de libros pero no se sabe que pasará si aumenta su poder decisionista.

Aunque se haya dado marcha atrás "las ideas no se matan", pero los insultos quedan.

Coscia insultó la inteligencia al decir que Europa decide lo que se lee aquí: las librerías están atiborradas de

jueves, 17 de enero de 2013

Moreno va por todo a nivel mundial

Aunque por su fúnebre apariencia no se sabe si va a un velorio o viene de él, o, incluso, si es el mismo finado que antes de convertirse en polvo se da una vuelta para echar un ulterior vistazo a los precios, Moreno va por el mundo y éste sigue girando como si nada. Lo quieran o no, las bolsas no tardarán en enterarse de que el mundo ya no está globalizado sino morenizado. Los más de cuarenta países que quieren hacernos juicios por deslealtad comercial no tardarán en celebrarnos. Vi de pasada en un enlace de facebook el programa de Lanata en el momento en que Moreno después de decir que el INDEC no es “su área” proyectaba instalar una sucursal de La Salada en Luanda, Angola. No quise ver más para preservar un ídolo: tengo que reconocer que me hacía reír más que a Woody Allen. Después mi amiga Irma me dijo que me perdí al Moreno "científico" que llevó una oveja clonada y tuve que quedarme con el Moreno lingüista, el que si algo le va mal como secretario de comercio puede ganarse la vida como traductor de portuñol. Lo que no entiendo es por qué este industrialismo ubérrimo y mágico a falta de jeringas no produce clones de Kiciloff y envía los primeros modelos gratuitamente a paraísos democráticos como Cuba, Corea del Norte, etc, para renovar un marxismo de capa caída y así inyectar la lucha de liberación de los pueblos no sólo ante el imperialismo yanqui y su aliado británico sino contra el colonialismo español, un olvidado enemigo que el gobierno nacional popular nos supo descubrir. 

También, para que se sepa que nuestro industrialismo es pluralista, se le podría añadir clones de Gerardo Martínez de la UOCRA, que ofició en el batallón 601 durante la dictadura y ante el cual Astiz es un niño de pecho. Tal vez cometió errores, suele suceder, incluso de le fue la mano con algunos que aparecieron tirados por ahí en plena democracia, pero no se le puede negar vocación de servicio por la patria, por eso lo valora como se merece la Presidenta. No le vendría mal a esos países amenazados por los envidiosos de su nivel de vida reforzar la Seguridad del Estado con clones de este especialista. El marxismo en el poder siempre ha necesitado de parapoliciales, no hay kicillofes sin Gerardos. Una vez que los pueblos se contagien el nivel de demanda superará a la soja, los exportaremos con valor agregado y si Boudou se decide a grabar un CD a dúo con Cristina ni les cuento, en principio, habrá que subsidiar a los Pimpinella. Y hablando de descubrimientos: cada vez resulta más evidente que Colón partió de Palos buscando crudo, que lo de las especias y las Indias era cuento, que las tres carabelas genocidas perseguían el objetivo de apoderarse de YPF que en adelante hará temblar a los sauditas por su soberana competitividad como la sucursal de una multinacional de La Salada en Angola preocupa seriamente a las inversiones chinas. Del mismo modo que el arquero del barrio atajaba los penales sentado en una silla, Moreno abre mercados con un par de calcetines y unas ovejitas. Y si quieren joda no tiene armas nucleares sino sus guantes de box. 

Sí, se viene el imperialismo argentino y no es por casualidad que suceda en tiempos bicentenarios. No olvidemos que Figueroa Alcorta en su discurso del centenario dijo que el nuestro sería “un imperialismo sano” en referencia a Estados Unidos en tiempos donde el país competía en niveles que no tardará en alcanzar y superar ahora que está a salvo de las corrupciones de la oligarquía, el menemismo y cuanto cipayo se pueda imaginar.

Tres poetas eslovenos. Selección y traducción de Florencia Ferre.


Dane Zajc (1929-2005). Poeta, ensayista y dramaturgo, nació en Zgornja Javoršica, Eslovenia. Es uno de los máximos exponentes del movimiento modernista en Eslovenia. Librero y editor, publicó junto a la llamada »generación crítica« las revistas 57 y Perspektive, que dio a conocer en lengua eslovena a Ionesco, Beckett, Sartre, Camus, entre otros. La ocupación nazi, en palabras del propio Dane Zajc, dejó una marca indeleble en su vida y en su obra poética.

Quién
cuando están todos hundidos
en la nada del sueño
en el agua de los sueños en el pozo del murmurio
cuando nadie en el durmiente mundo
piensa en mí ni me oye
en el lugar del atezado olvido

cuando la Vía láctea ha atravesado
la mitad del cielo y se ha hundido hace mucho
la Osa Mayor tras el Monte gordo

cuando todas las uniones se han aletargado
cuando todas las cabezas han sido cubiertas
y sólo yo

estoy aún en vela y solísimo
como en verdad
como fue y será

sé que un día el error será completo error
pero ¿quién velará entonces y quién dormirá,
amada mía? ¿Quién?

En el recuerdo
sales del oscuro cuarto en lo alto
sales por el umbral de madera te inclinas bajo
la viga baja serruchas algo
hachas algo me dices algo para cuando llegue la noche
vuelves al cuarto donde en el oscuro vacío de la madera
chisporrotea el fuego luminoso en el hogar
de nuevo afuera y ahora las cabras de pezuñas veloces
se enriedan entre tus piernas cuando las
encierras tras la puerta de madera

sales del oscuro cuarto en lo alto
sales por el umbral de madera (no hay umbral)
te inclinas bajo la viga baja (no hay viga)
hachas algo (no hay hacha) serruchas algo (no hay serrucho)
te vuelves al cuarto donde en el oscuro vacío de madera
no hay fuego en el hogar, nada chisporrotea
no ilumina
de nuevo afuera: no se enriedan las cabras
de pezuñas veloces entre tus piernas no encierras
nada tras la puerta de madera que no chirría

no sales del oscuro cuarto en lo alto
no sales por el umbral de madera no te inclinas bajo
la viga baja no serruchas no hachas
nada dices para cuando llegue la noche
no te vuelves al cuarto donde en el oscuro vacío de madera
no chisporrotea el fuego luminoso en el hogar
nada vive no se mueve no suena la pezuña
no bala sólo la quietud
se dibuja
en el gigantesco trasfondo del silencio.

Leche
ya la luz se derrama sobre el polvo
ya se mueven las cosas en el soplo de la mañana
ya se ha cerrado el chorro helado del agua de la noche
no murmura más no gorjea en el silencio
y aquel grito mortal de un pájaro
que oías por la noche
y que toda la noche ardió en tu cerebro
ya se apaga

oyes los chorros de leche que corren desde la ubre
de la vaca hasta el fondo blanco
y no te preguntas adónde ir con este aullido en el cerebro
abres la puerta y el sol te golpea en la cara
cascadas de rayos de luz láctea

sales por fin y no tienes miedo
y estás por fin en tu cuerpo, que te obedece
y es tan tu cuerpo
que no piensa dejarte jamás
ni traicionarte

Blanco
fuera del mundo en colores
te alzas como un muro ante nuestros ojos
fuera del sentido del oído y el gusto
estás

cuando te encontramos se confunden los pasos
los ojos bailotean en sus cuencas
los pensamientos son un puñado de yuyos secos

y sabemos: el camino está embrujado
el camino es errado errante es el camino
por un momento en el lugar iluminado
vemos el oculto blanco
estás

pronto pronto dejamos
el mundo de los sonidos los colores y sabores
pronto gotas entre gotas hermanas
sin sonido sin sensación
como gotas caeremos
sobre nuestros blancos huesos expropiados

pronto

Kdo
ko so vsi potopljeni
v nič spanja
v vodo sanj v tolmun mrmranja

ko nobeden na svetu spečem
ne misli name me ne sliši
v kraju črnega pozabljenja

ko je Rimska cesta prepotovala
polovico neba in je Veliki voz že zdavnaj
utonil za Debeli vrh

ko so vse povezave zamrznjene
ko so vse glave pokrite čez glavo
in edino jaz

še bedim in sem sam samcat
tako kot v resnici
kot je bilo in bo

vem da bo nekoč narobe čisto narobe
ampak kdo bo takrat bedel in kdo spal
ljubezen moja. Kdo?

V spomin
stopiš iz temnega prostora visoko
stopiš čez lesen prag se skloniš pod nizkim
prečnikom nekaj žagaš
nekaj sekaš nekaj mi rečeš za večer
se vračaš v prostor kjer v temni leseni praznini
prasketa svetli ogenj na ognjišču
spet ven in zdaj so ti koze pod nogami
hitrih parkljev nekaj zahtevajo ko jih
zapiraš z lesenimi vratci

stopiš iz temnega prostora visoko
stopiš čez lesen prag (praga ni)
se skloniš pod nizkim prečnikom (prečnika ni)
nekaj sekaš (sekire ni) nekaj žagaš (žage ni)
se vračaš v prostor kjer v temni leseni praznini
ni ognja na ognjišču nič ne prasketa
ne sveti
spet ven: niso ti koze pod nogami hitrih parkljev
nič ne zahtevajo nič zapiraš
z lesenimi vratci ne škripajo

ne stopiš iz temnega prostora visoko
ne stopiš čez lesen prag se ne skloniš pod nizkim
prečnikom ne žagaš ne sekaš
nič ne rečeš za večer
se ne vračaš v prostor kjer v temni leseni praznini
ne prasketa svetli ogenj na ognjišču
ničesar ne živi se ne giblje ne parklja
ne meketa samo tišina
riše samo sebe
na velikansko ozadje iz molka

Mleko
že skoz špranje lije svetloba
že se stvari pregibajo v jutranji sapi
že je ugasnil mrzel curek nočne vode
ne šumi več ne klokota v tišino
in tisti ptičji smrtni krik
ki si ga slišal zvečer
in je vso noč žarel v možganih
že ugaša
slišiš mlečne curke ki iz kravjega vimena
brizgajo na belo dno
in se ne vprašaš kam s tem vriščem v možganih
odpreš vrata in sonce ti butne v obraz
slapove žarkov in mlečne svetlobe
kar stopaš in si brez strahu
in si kar v telesu ki te uboga
in je tako tvoje telo
kot da te ne misli nikoli zapustiti
in izdati

Belo
zunaj barvastega sveta
kot zid stojiš pred našimi očmi
zunaj sluha čuta in okusa
si
ko te srečamo se zmedejo koraki
oči zaplešejo v očesnih ležajih
so misli pest suhe travice
in vemo: pot je uročena
pot je napačna zavožena je pot
za hip v prostoru osvetljenem
belo nevidno vidimo
si
kmalu kmalu zapustimo
svet zvokov barve in okusa
kmalu kaplje med sestrami kapljami
brez zvoka brez občutka
kapljastega bomo padli
na svoje bele razlaščene kosti
kmalu



Edvard Kocbek (1904-1981). Nacido en Sveti Jurij ob Ščavnici, Kocbek fue poeta, ensayista, activista político, y publicó la mayoría de su obra durante los años sesenta. Es uno de los más altos exponentes del socialismo católico; su obra comprende ensayos filosóficos y teológicos, los diarios que llevó durante los años en el frente de liberación nacional y una vasta obra poética que aúna un lirismo incomparable a un profundo compromiso social y humano. En español podrá leerse en breve la antología de poemas que, en traducción de Julia Sarachu, publicará la editorial Gog y Magog.

Amor
Serás tan simple como puedas ser,
es la única completud precisa
cuando vuelves a estar fresco y renovado,
sabes que todo es pobreza,
a excepción del amor silencioso.
Las fuerzas me llegan desde amargas raíces
y desde rituales insondables de la tierra,
donde todos estamos en casa y, sólo
por ahora, en un breve y alegre paseo.
Amar es la única completud,
debes cumplirla sólo como un ser
dispuesto al viaje imprevisto,
todas las otras formas son logros imaginarios.
Todo el resto es fuerza aparente, falaz.
Sólo en el amor nos purificamos
para el futuro y nos preparamos
para la oración preclara. Por eso,
las muchachas verdaderamente bellas se escatiman
y son tan desdeñosas en el amor.
Hay bastante lugar bajo las estrellas para
el amor completo. Vayamos en paz
a la noche, desconocida y fecunda.

El micrófono en el muro
Y bien, ahora estamos solos,
no hay más que nosotros dos.
Y sin embargo no te dejaré;
no vas a descansar y aplacarte,
éste es sólo el comienzo de tu tarea,
escucharás mi silencio,
dice más mi silencio,
en él serás juzgado en la verdad abisal.
Ahora escucha como jamás lo has hecho,
bestia sin ojos ni lengua,
monstruo sólo con oídos.
Mi alma habla sin voz,
inaudible, grita y aúlla
de gozo, porque estás aquí
y porque me oyes, Gran Sospecha,
ávida de revelaciones.
Mi silencio abre libros
y manuscritos peligrosos,
diccionarios y profecías
antiguas verdades y leyes,
historias de lealtad y tormentos.
No puedes descansar.
Debes devorar, engullir, monstruoso,
te atragantas más y más,
tu oído está cada vez más fatigado,
y sin embargo, no puedes interrumpirme
y nada puedes responderme,
llega mi hora,
te avergüenzo y te difamo
escondes, estafas, estrago
escoria, esclavo, estigio
máquina, extermina, extermina,
engulles tu vergüenza
y no puedes parar
y responderme
porque eres un monstruo,
porque tienes sólo oídos
y sólo vientre de traidor
pero no tienes lengua ni verdad
no puedes llamarme débil
no puedes llamarme fuerte
no puedes pronunciar clemencia, desesperación,
no puedes gritar deténte,
estás acalorado por la furia servil
yo te saludo, ser mutilado,
digo que es bueno que estés aquí,
me hace inmensamente bien
que estés noche y día en el muro,
maldita prolongación,
oído abyecto de la Gran Sospecha,
vientre infernal de poder inhumano,
que noche y día tiembla de debilidad,
has despertado mi fuerza,
mi fuerza unívoca e indivisa,
no puedo endosarte
nada distinto de lo que soy yo mismo,
soy lo que soy,
inquietud y búsqueda,
franqueza y dolor,
lo mismo y más de lo mismo,
fe, esperanza, amor
tu gran contrasospecha,
soy lo que soy,
no puedes partirme
y hacerme doble,
jamás me atraparás
en la mentira o el cálculo
jamás serás verdugo de mi conciencia
seguirás engullendo mi dicha,
de vez en cuando mi pena,
de que seas mi enemigo
mi compañero infértil,
tan completamente otro e inhumano,
que no puedes romper la cadena
ni enloquecer ni cometer suicidio.
Ahora veo
que te he extenuado,
tu cola se ha aquietado
y sin embargo esto es sólo un esbozo
de mi venganza;
mi verdadera venganza es el poema,
jamás me descubrirás ni me conocerás,
ninguna luz alumbra los oídos.
los oídos han cobrado vida con el viento
y con el paso del tiempo;
y cuando pase el tiempo se callarán;
yo soy lengua, llama,
fuego que ha ardido
y no dejará de arder
ni de quemar.

¿Quién cenará conmigo esta noche?
Hambre en la boca lasciva,
sed en las células cerebrales,
¿quién cenará conmigo esta noche?
Vivo más lento de lo que voy muriendo
y susurro más rápido de lo que pienso.
No sé adónde iría con la prerrogativa
que me seca lentamente, que me curte como el laurel.
Mi yo hambriento recordó
cómo en un día como el de hoy
hace muchos años me acerqué a la escopeta
y me volví su amante desconocido.
Desde entonces ya no soy yo, soy algún otro,
me transformé en un negro, nadie me ve,
todos caminan a través de mí y no advierten el milagro.
Cada noche duerme un extraño en mí como un hermano,
y yo me voy volviendo cada vez más ensimismado
y cada vez más ávido de verdades sesudas.
¿Quién cenará conmigo esta noche?
Olvidé la cuchara en la meseta de Rog
el tenedor en los campos de Glamočko
blandí el cuchillo en el tronco que ahora
sostiene la casa de fin de semana de un buen señor,
olvidé el buen provecho en la corteza
del árbol de la memoria del paraíso,
mi mano tiembla de cortar el pan,
satisfecho por demás,
no tengo hambre.

Lipizzanos
El diario anuncia:
participaron lipizzanos
en un film histórico.
La radio comenta:
millonario compró lipizzanos,
los nobles animales se mantuvieron calmos
durante todo el vuelo sobre el Atlántico.
Y el libro escolar enseña:
los lipizzanos son reconocidos caballos de montar,
oriundos del Carso, de suaves cascos,
gracioso trote, temperamento lúcido
y obstinada lealtad.

Pero te advierto, hijo,
que estos inquietos animales
no pueden encasillarse en compartimentos estancos:
bien está que cuando brille el día
los lipizzanos sean potrancas negras,
y bien está que cuando reina la noche
los lipizzanos sean yeguas blancas,
pero lo mejor es
cuando llega el día después de la noche,
pues entonces los lipizzanos son arlequines blanquinegros
bufones de la corte de su majestad,
la historia eslovena.

Otros adoraron vacas sagradas y dragones,
tortugas milenarias y leones alados,
unicornios, águilas de dos cabezas y fénix,
nosotros elegimos al más hermoso animal;
así lo demostró en los campos de batalla y en los circos,
llevó a princesas y al ostensorio de oro,
por eso los emperadores austríacos hablaban
francés con hábiles diplomáticos,
italiano con bellas actrices
español con el Dios infinito
y alemán con peones ignorantes;
con los caballos, en cambio, conversaban en esloveno.

Recuerda, niño, cuán misteriosamente
se relacionan la naturaleza y la historia del mundo
y cuán diversas son las fuerzas que mueven al espíritu
en cada uno de los pueblos de la tierra.
Bien sabes que somos terreno de contiendas y pugnas.
Y por eso comprendes por qué los blancos caballos
corrieron del arca de Noé a nuestro suelo puro,
por qué se volvieron nuestro animal sagrado,
por qué pasaron a la leyenda de la historia
y por qué agitan nuestro futuro,
buscan sin cesar nuestra tierra prometida
y ensillan la montura briosa en nuestro espíritu.

Sigo sentado en el tordillo blanco,
hijo mío querido,
como el jefe de los beduinos
he crecido sobre mi animal,
toda la vida viajo sobre él,
combato a caballo e imploro sobre él,
duermo a caballo y sueño a caballo
y moriré a caballo,
he conocido todas nuestras profecías
en el misterioso animal,
y también he concebido este poema
en su espalda trémula.

No hay nada más oscuro
que el claro decir
y nada más verdadero que un poema
que la razón no puede aprehender,
los héroes cojean a la luz del sol
y los sabios tartamudean en la penumbra,
los bufones se truecan en poetas,
los pegasos alados galopan más y más rápido
sobre los abismos de nuestra vieja tierra
y brincan y retumban,
los impacientes animales eslovenos
siguen intentando despertar al rey Matías.

Quien no sabe montar a caballo,
debe aprender muy pronto
a domar al brioso animal,
a mantener la rienda libremente en la montura liviana
y a alcanzar el armonioso ritmo del trote,
sobre todo a persistir en la intuición,
pues nuestros caballos han llegado galopando desde lejos
y allá lejos se dirigen,
los motores tienen averías
los elefantes comen en demasía
pero nuestro camino es largo
y es muy lejos a pie.

En una aldea incendiada
Me reclino en el muro
aún caliente
por el largo incendio,
ni un poblador,
ni un atacante,
el suelo se hunde,
el universo se derrumba,
las estrellas se apagan.

De pronto ondea
un aroma de violetas
comienzo a escuchar
suaves voces
la hierba se levanta
para nuevos pasos
la ceniza se repliega
en nueva contundencia.

Un arroyo gorgotea
en un abrevadero de piedra
una gata vuelve
al umbral chamuscado
sigo creciendo
soy un gigante
ahora veo por encima
de los hombros del horror.

Ljubljenje
Biti moraš čim bolj preprost,
to je edina določena popolnost,
kadar si vsakikrat svež in nov
in dobro veš, da je vse revno
razen tihega ljubljenja.
Moči mi prihajajo iz bridkih korenin
in iz nevidno globokih obredov zemlje,
kjer smo vsi doma in smo zdaj
le na kratkem in veselem izletu.
Ljubljenje je edina popolnost,
izpolniti jo moraš le kot bitje,
pripravljeno za nenadno potovanje,
vsi drugi načini so namišljeni dosežki.
Vse drugo je lažniva, navidezna moč.
Edino v ljubljenju se očistimo
za prihodnost in se pripravimo
za iznajdljivo molitev. Zato se
resnično lepe deklice znajo zaničevati
in so v ljubezni prešerno malomarne.
Pod zvezdami je dovolj prostora za
popolno ljubljenje. Pojdimo v miru
v neznano in rodovitno noč.

Mikrofon v zidu
Tako, zdaj sva sama,
nikogar ni več razen naju.
In vendar te ne bom pustil,
ne boš si spočil in se umiril,
zdaj šele se začenja tvoje opravilo,
poslušal boš moj molk,
moj molk je zgovornejši,
v njem si obsojen na brezno resnice.
Zdaj prisluhni, kakor še nisi,
zver brez oči in jezika,
pošast zgolj z ušesi.
Moj duh govori brez glasu,
neslišno kriči in tuli
od radosti, da si tu
in da me slišiš, Veliki Sum,
pohlepen na razodetja.
Moj molk odpira knjige
in nevarne rokopise,
besednjake in preroke,
stare resnice in zakone,
zgodbe o zvestobi in mukah.
ne moreš si počiti.
goltati moraš, strašno poziraš,
vedno bolj se dušiš,
uho ti je vedno bolj utrujeno,
in vendar me ne moreš prekiniti
in nič mi ne moreš odgovoriti,
prihaja moja ura,
sramotim te in te psujem,
skrivaš, slepar, strupar,
skrunilec, suženj, satan,
stroj, smrt, smrt,
poziraš svojo sramoto
in ne moreš nehati
in mi odgovoriti,
ker si pošast,
ker imaš samo ušesa
in samo izdajalski trebuh,
nimaš pa jezika in resnice,
ne moreš mi reči slabič,
ne moreš mi reči silak,
ne moreš izgovoriti milost, obup,
ne moreš krikniti nehaj,
ves si vroč od suženjskega besa,
bodi ozdravljeno pohabljeno bitje,
pravim ti, dobro je, da si tu,
neizrečeno prav mi je,
da si noč in dan v zidu,
prekleti podaljšek,
zavrženo uho Velikega Suma,
peklenski trebuh nečloveške sile,
ki se noč in dan trese od slabosti,
zdaj si prebudil mojo moč,
mojo enotno in nedeljeno moč,
ne morem ti podtakniti
nič drugega od samega sebe,
sem, kar sem,
nemir in iskanje,
odkritost in bolečina,
istost in kar naprej istost,
vera, upanje, ljubezen,
tvoj veliki protisum,
sem, kar sem,
ne moreš me razdeliti
in me napraviti dvojnika,
nikoli me ne boš ujel
v laži ali računu,
nikoli ne boš rabelj moje vesti,
kar naprej boš poziral mojo radost
in tu pa tam mojo žalost,
da si mi sovražnik,
moj nerodovitni bližnjik,
tako popolnoma drugi in nečloveški,
da se ne moreš strgati z verige
niti zblazneti ali napraviti samomora.
Zdaj vidim,
da sem te upehal,
tvoj rep se je umiril,
in vendar je to šele osnutek
mojega maščevanja,
moje pravo maščevanje je pesem,
nikoli me ne boš odkril in spoznal,
nobena luč ne sveti ušesom,
ušesa so zaživela z vetrom
in z minevanjem
in bodo z minevanjem utihnila,
jaz pa sem jezik - plamen,
ogenj, ki je zagorel
in ne bo nehal goreti
in žgati.

Kdo bo nocoj večerjal z menoj?
Glad v pohotnih ustih,
žeja v možganskih celicah,
kdo bo nocoj večerjal z menoj?
Živim počasneje kakor umiram
in šepetam hitreje kakor mislim.
Ne vem, kam bi s prednostjo,
ki mi počasi vene usnjato kakor lovor?
Moj lačni jaz se je spomnil,
kako sem se na današnji dan
pred davnimi leti približal puški
in se spremenil v neznanskega ljubimca.
Od takrat me ni več, nekdo drugi sem,
postal sem zamorec, nihče me ne vidi,
vsi hodijo skozme in ne spoznajo čudeža.
Vsako noč spi tujec v meni kakor brat,
jaz pa postajam vedno bolj zamišljen
in vedno bolj lačen zamišljenih resnic.
Kdo bo nocoj večerjal z menoj?
Žlico sem izgubil na Rogu,
vilice zlomil na Glamoćkem polju,
nož sem zavihtel v deblo, ki zdaj
podpira vikend blagega moža,
dober tek sem pozabil na lubju
spominskega drevesa iz raja,
roka mi drhti od lomljenja kruha,
preveč sem sit
in premalo lačen.

Lipicanci
Časnik poroča:
lipicanci so sodelovali
pri zgodovinskem filmu.
Radio razlaga:
milijonar je kupil lipicance,
plemenite živali so bile mirne
ves čas poleta nad Atlantikom.
In učna knjiga uči:
lipicanci so hvaležni jezdni konji,
doma so s Krasa, prožnega kopita,
gizdavega drnca, bistre čudi
in trmaste zvestobe.
In vendar ti dodajam, sinko,
da teh nemirnih živali
ni mogoče spraviti v razvidne obrazce:
dobro je, kadar sije dan,
lipicanci so črna žrebeta,
in dobro je, kadar vlada noč,
lipicanci so bele kobile,
najbolje pa je,
kadar prihaja dan iz noči,
kajti lipicanci so beločrni burkeži,
dvorni šaljivci njenega veličanstva,
slovenske zgodovine.
Drugi so častili svete krave in zmaje,
tisočletne želve in leve s perutmi,
samoroge, dvoglave orle in fenikse,
mi pa smo si izbrali najlepšo žival,
izkazala se je na bojiščih in v cirkusih,
prepeljevala je kraljične in zlato monštranco,
zato so dunajski cesarji govorili
francosko s spretnimi diplomati,
italijansko z zalimi igralkami,
špansko z neskončnim Bogom
in nemško z nešolanimi hlapci,
s konji pa so se pogovarjali slovensko.
Spomni se, otrok, kako skrivnostno
sta spojena narava in zgodovina sveta
in kako različna je vzmet duha
pri slehernem ljudstvu na zemlji.
Dobro veš, da smo zemlja tekem in dirk.
Zato tudi razumeš, zakaj so se beli konji
iz Noetove barke zatekli na naša čista tla,
zakaj so postali naša sveta žival,
zakaj so stopili v legendo zgodovine
in zakaj razburjajo našo prihodnost,
nenehoma nam iščejo obljubljeno deželo
in postajajo zanosno sedlo našega duha.
Kar naprej sem na beločrnem konju,
mili moj sinko,
kakor poglavar beduinov
sem zrasel s svojo živaljo,
vse življenje potujem na njej,
bojujem se na konju in molim na njem,
spim na konju in sanjam na konju
in umrl bom na konju,
vse naše prerokbe sem spoznal
na skrivnostni živali,
in tudi to pesem sem doživel
na njenem drhtečem hrbtu.
Nič temnejšega ni
od jasne govorice
in nič resničnejšega ni od pesmi,
ki je razum ne more zapopasti,
junaki šepajo v svetlem soncu
in modrijani jecljajo v temi,
burkeži pa se spreminjajo v pesnike,
krilati pegazi vedno hitreje dirjajo
nad votlinami naše stare zemlje
in poskakujejo in trkajo,
nestrpne slovenske živali
še vedno budijo kralja Matjaža.
Kdor še ne zna zajezditi konja,
naj se čimprej nauči
ukrotiti iskro žival,
obdržati se svobodno v lahkem sedlu
in uloviti ubrano mero drnca,
predvsem pa vztrajati v slutnji,
kajti naši konji so pridirjali od daleč
in so daleč namenjeni,
motorji radi odpovedo,
sloni preveč pojedo,
naša pot pa je dolga
in peš je predaleč.

V požgani vasi
Slonim ob zidu,
še vedno je vroč
od dolgega požara,
nikjer ni človeka,
nikjer zločinca,
tla se udirajo,
vesolje razpade,
zvezde poginjajo.


Naenkrat zavalovi
duh po vijolicah,
začnem poslušati
mile glasove,
trava se vzdiguje
za nove stopinje,
pepel se objema
za novo trdnost.


Studenec štropota
v kamnito korito,
mačka se vrača
na ožgani prag,
vedno bolj rastem,
postajam velikan,
že vidim grozi
preko ramena.


Aleš Šteger (1973). Nació en Ptuj y es uno de los representantes más brillantes y prolíficos de la nueva literatura eslovena. Poeta, ensayista, traductor, editor y viajero infatigable, ha publicado varios libros de poemas, prosas, ensayos y un relato de viajes. Ha traducido, entre otros, a César Vallejo, Olga Orozco, Gottfried Benn e Ingeborg Bachmann. Los poemas aquí traducidos corresponden a su último libro publicado: El libro de los cuerpos (Knjiga teles, Beletrina, 2010).

***
Entre acierto y error.
Del acierto al error.
Todo será errado.

Todo sería acierto.
Todo casi acierto.
Todo debe acertar.

El acierto pule al bien.
El acierto perfora al bien.
Acierto errado.

Del acierto al error.
Al error acertado.
Al errado acierto.

Todo será errado.
Error errado.
Todo error desbordado.

***
Hace dos días que limpio la casa de la que se mudaron
los inquilinos. En el último cuarto, bajo el radiador,
encuentro una moneda de un centavo y dos clips,
enganchados uno al otro, un par en abrazo infinito.
Escurro el trapo para limpiar el piso; agua negra y arena
corren por el desagüe del lavabo. Todo lo que hago es
cambiar de lugar el polvo.

Acabo de empezar a mirar Carretera perdida cuando suena
el teléfono. La voz dice que anoche, de camino a su
casa, ha muerto Svetlana. Esa voz la conocía desde hace
treinta y cinco años. Mucho se reprocha que en la última
charla, le dijo a ella que se preocupaba en exceso y era una
quejosa insufrible.

Cuando alguien muere, éste es nuestro primer pensamiento: ¿dónde
fue la última vez que vi a esa persona, de qué hablamos?
El lugar de la última vez.

Para el final esperamos palabras de proféticas,
una despedida teatral y un gran acto de cierre. Pero alguien se duerme
como se ha dormido noche tras noche seis, siete
décadas. Otra conduce por la autopista, le falla
el corazón, el auto da contra el guarda raíl. No está claro
si el golpe se ha grabado en la conciencia de quien ha muerto.

¿Qué le dije la última vez que nos vimos? ¿Habré
pasado algo por alto, un indicio ambiguo, un mensaje para
los sobrevivientes?¿No debería siempre, en cada conversación
pronunciar las palabras como si fueran las últimas?
¿Qué cambiaría esto?¿La incesante amenaza
de la última palabra no volverá
teatrales las relaciones, no impedirá la comunicación? ¿Hablar
no es acaso hablar de cosas inconclusas?
¿Y no debería ante todo preguntar qué es
el final, si todo es cambiar de lugar el polvo?

***
Apenas media hora de película, aún antes de que corra la primera
gota de sangre, no aguanto el suspenso, apago
el televisor, me voy a dormir. En el sueño el horror se extiende,
después también en la vigilia hay íntimos verdugos y víctimas,
pero no los de mi vida. ¿De dónde?
¿Qué hice yo en cuál de sus pasados para ser
tan vulnerable, qué hicieron otros con mi
alma? Con mi alma perforada, porosa.

No está claro quién inventó el estetoscopio, pero
es evidente que el instrumento imita el oído
del bebé apoyado desde adentro del útero. En
el país de los sonidos somos adultos, nos educó el murmullo
de la circulación sanguínea, el metabolismo de la comida, la plasticidad
de la piel, el crepitar de los huesos. Al principio veía
el cosmos con los oídos. Qué horror de luz es el nacimiento.
Qué caída en el estado de transición de fantasmas
y apariciones del que volveremos sólo después de una larga
y ruidosa batalla. ¿Pero a qué? ¿Pero adónde?

Sobre el alma es fácil ser un lúcido, dice el profesor.
El dualismo de Platón y el alma de los antiguos padres
de la Iglesia. El espíritu que sale del cuerpo y lo contempla
como el boceto recién terminado mira
a William Blake. El alma de las manos y el alma de la técnica.
El alma de la máquina de coser, el alma de la campana de buceo
y el alma de la central nuclear. Algunos, dice el profesor, no
sólo piensan que el alma está en todas las termitas y las hojas,
sino que el alma es todo que a todo rodea, y que
somos los únicos extraños en esta alma. Que hay sólo dos
posibilidades. La primera, que vamos a aniquilarlo todo; la segunda, que
el alma nos va a deglutir y a digerir en su interior.

Miedo infantil ante la penumbra bajo las escaleras. En
cualquier momento saldrá una mano de la oscuridad entre los escalones,
me aferrará la pierna, me jalará a lo oscuro. Me llevó 36
años asociar este temor con mi nombre
Aleš, Alessio, autoexcluido y eremita
urbano, que vivió ignorado y murió bajo
las escaleras de su casa. Mi miedo de que
una mano me jale hacia mi nombre, de caer en picada
en la oscuridad en la lengua que soy.

Sobre el alma es fácil ser lúcido. Estas palabras son
cada vez más un susurro. Nieva. El profesor ha muerto.
El profesor está vivo. La nieve trae paz a los huecos de
su alma. La nieve es la piel que cubre por igual a los que se van
y a los muertos, tensa la membrana que percute
el tiempo. Allá de donde vengo,
la gente se pone máscaras que ahuyentan
la nieve, lenguas colgantes voraces, narices
verrugosas, cuernos y orejas emplumadas. Caminan
en la nieve a través del paisaje que crean con su
andar. Cuando se quitan las máscaras, mi probable
regreso cose las desgarraduras de la primavera.

***
Med prav in narobe.
Iz prav v narobe.
Vse bo narobe.

Vse bi bilo prav.
Vse skoraj prav.
Vse mora prav.

Prav luži prav.
Prav luknja prav.
Prav narobe.

Iz prav v narobe.
V narobe prav.
V prav narobe.

Vse bo narobe.
Narobe narobe.
Vse narobe cez rob.

***
Dva dni že čistim hišo, iz katere so se izselili
najemniki. V zadnji sobi, pod radiatorjem,
najdem kovanec za en cent in dve sponki,
zataknjeni ena ob drugo, brezkončno objet par.
Ožemam krpo za brisanje tal, črna voda in pesek
odtekata v odtok kadi. Vse, kar počnem, je
premikanje prahu.

Ravno gledam Izgubljeno cesto, ko zazvoni
telefon. Glas pravi, da je prejšnji večer na
poti domov umrla Svetlana. Glas jo je poznal
petintrideset let. Zelo si očita, da ji je v zadnjem
pogovoru rekel, da se preveč nažira in da je
neznosen jamrač.
Ko nekdo umre, je to naša prva misel: kje je bilo
poslednjič, da sem osebo videl, kaj sva govorila?
Kraj, ki dobi svoj poslednjikrat.

Ob koncu pričakujemo preroške besede,
teatralno slovo in véliki sklepni akt. A nekdo
zaspi, kot je zaspal noč za nočjo šest, sedem
desetletij. Kdo drug se pelje po avtocesti, odpove
mu srce, avto udari ob zaščitno ograjo. Ni jasno,
ali se je udarec vpisal v zavest umrle.

Kaj sem mu rekel, zadnjič ko sva se videla? Sem
kaj spregledal, dvoumen namig, sporočilo za
preživele? Ali ne bi zmeraj, v vsakem pogovoru
moral izrekati besede z zavestjo dokončnosti?
Kaj bi to spremenilo? Ne bi ravno nenehna
grožnja poslednje besede uvajala v občevanje
teatralnost, onemogočala komunikacijo? Mar
govoriti ne pomeni govoriti nedokončane reči?
In ne bi moral najprej vprašati, kaj sploh je
konec, če je vse premikanje prahu?

***
Že po pol ure filma, še preden preteče prva
kaplja krvi, ne zdržim več napetosti, ugasnem
televizor, grem spat. V snu se groza razrašča,
potem tudi v budnosti rablji in žrtve, zaupne
provinience, a ne iz mojega življenja. Od kod?
Kaj sem v kateri od svojih preteklosti storil,
da sem tako ranljiv, kaj so drugi počeli z mojo
dušo? Z mojo luknjasto, porozno dušo.

Ni jasno, kdo je iznašel stetoskop, a je
očitno, da pripomoček posnema dojenčkovo
uho, prislonjeno od znotraj na maternico. V
deželi zvokov smo odrasli, vzgajal nas je šum
pretakanja krvi, presnavljanja hrane, napenjanja
kože, pokljanja kosti. Na začetku sem videl
kozmos z ušesi. Kakšen teror luči je rojstvo.
Kakšen padec v prehodno stanje fantazem in
prividov, iz katerega se bomo vrnili šele po dolgi
in hrupni bitki. Toda v kaj? Toda kam?

O duši je lahko biti pameten, pravi profesor.
Platonov dualizem in duša zgodnjih cerkvenih
očetov. Duh, ki stopi iz telesa in ga opazuje
tako kot pravkar dokončana risba gleda
Williama Blaka. Duša rok in duša tehnike.
Duša šivalnih strojev, duša potapljaškega zvona
in duša nuklearke. Nekateri, pravi profesor, ne
mislijo le, da je duša v vseh termitih in bilkah,
ampak da je duša vse, kar vse obkroža, in da
smo mi edini tujki v tej duši. Da sta le dve
možnosti. Prva, da bomo vse uničili, druga, da
nas bo duša použila in presnovila vase.

Otroški strah pred mrakom pod stopnišči. Vsak
hip bo med stopnicami planila iz teme roka,
prijela nogo, me zvlekla v temo. 36 let sem
potreboval, da sem ta strah povezal s svojim
imenom, Aleš, Alessio, samoizobčenec in urbani
eremit, ki je neprepoznan živel in umrl pod
stopniščem svoje hiše. Moj strah pred tem, da
me roka zvleče v moje ime, da strmoglavim v
temino v jeziku, ki sem.

O duši je lahko biti pameten. Te besede so
vse bolj pridušene. Sneži. Profesor je mrtev.
Profesor je živ. Sneg prinaša mir luknjam v
njegovi duši. Sneg je koža, ki enako prekrije
odhajajoče in mrtve, napne opno, ob katero
pritrkava čas. Tam, od koder prihajam,
si ljudje nadenejo maske, da preženejo
sneg, viseči nenasitni jeziki, bradavičasti
nosovi, rogovi in uhlji iz peres. Gazijo skozi
pokrajino, ki jo njihovo premikanje sproti
ustvarja. Ko snamejo maske, možnost moje
vrnitve zašije raztrganine pomladi.

VIENTO AGRIO (Fragmento) de Luis Thonis


Regresábamos cansados al puesto fronterizo y los caballos resoplaban como presintiendo el reposo. Sobre la llanura que caía sin que ninguna luz se cuajara entre las lejanías de orlas doradas, escuchábamos los cascos de los animales sobre la rojiza superficie.
Había hecho crónicas en la guerra contra el indio y, luego de mi ascenso, ésta era la primera partida que conducía. Habíamos tenido encuentros esporádicos.
Los indios eran muy rápidos y ágiles y parecían conocer cada uno de los movimientos que planeaba. Por tres veces sucesivamente fracasamos en la persecución trotando y al galope. No me atrevía a mandar el informe porque habría hecho el ridículo. No había podido entrar en batalla y a esta altura prefería una derrota concreta que a este fatigoso juego de escondidas.
Esperábamos el día en que podría darse un combate decisivo y para eso habría que ir hasta los toldos.
Con voces duras y cascadas, nos habían prometido novedosos juguetes de fuego pero aunque nuestras armas funcionaran bien era imposible acertarles. Al principio, cuando entre muchas correrías, alguno caía, lamentaba que no pudiésemos darle buen entierro, había que seguir la huida en la polvareda. Colocar una cruz sobre un cuerpo exánime, he ahí una avanzada de la civilización. La primera vez que vi un indio muerto estuve a punto de detenerme. Me advirtieron que podía ser una trampa, que a veces colocaban muertos como cebos. Tenía el hábito del eufemismo. Cuando caían sus cuerpos eran una ofrenda a los chacales y a las sabandijas. Matarlos en frío: esa imagen me resultaba odiosa y por suerte nunca me había tenido por autor. Es en la guerra donde uno más actúa por imitación. Yo mismo imité ese día el tipo de persecución que hacíamos a las montoneras. No era lo mismo. Ellos atacaban postas y ranchos y se los tragaba la tierra. La velocidad de sus movimientos me hizo pensar que nuestras guerras civiles tenían protagonistas perezosos. Era comandante y todavía no había capturado a uno. Supe de cosas aberrantes como el del oficial que permitió que algunos escaparan para tener un pretexto de hacer fuego sobre ellos.
Yo entré a una toldería vacía, luego de embarcarme en botes y siguiendo el curso del agua. Había muchos obstáculos y tuvimos que dejar las embarcaciones.
Hubo que cruzar el bañado con el agua a la cintura. Nunca olvido el momento en que en pleno desierto tuve que romper el hielo con la culata de mi arma. Nuestros gauchos, bajando sus tercerolas, autorizados por el comandante esa vez, se aproximaron a las indias que se habían quedado sin sus hombres. Algunos amagaron violarlas y los amenacé con clavarles mi cuchilla. No quise acercarme a ninguna. Ellas esperaban no sé qué, con mirada amarga, sin desesperación, tal vez porque estaban endurecidas por la helada, temblando de frío y de miedo.
Se aferraban a sus pequeños y pensé en mi mujer: pronto iba a ser padre yo también. Pensé también en mi padre, que era coronel, pasado a cuchillo por Urquiza en el feroz combate de India muerta. Decían que mi padre, mi chao en araucano, había sido un héroe y me sentí indigno de él. Algo que sumó vergüenza al ver combatir a mujeres indias con un tesón sin igual.
Aprendí pronto que para combatirlos necesitábamos hombres livianos y con poco equipaje. No bastaban la abnegación y el espíritu de sacrificio.
Nuestros caballos tenían que soportar el peso de la montura, las municiones, las ropas y las provisiones.
El caballo argentino tiene una resistencia sorprendente. Se hizo desconociendo el forraje, el maíz y la cebada, alimentándose de pastos raquíticos en invierno y padeciendo los tábanos en el verano. Sus crines estaban siempre alzadas como exigiendo que cada soldado debía tener su propio animal.
La buena voluntad de Alsina nos apabullaba con esas cacerolas de hierro, utilizadas como armaduras, que los favorecían en las escaramuzas. Alsina, un hombre de postillones coraceros. Hasta 1875 como lo dice en su mensaje al Congreso había condenado las expediciones contra los indios por considerarlas repugnantes para la civilización. Poco a poco fueron muriendo sus ilusiones de un tratado a medida que los Catriel lo iban engañando y dejándolo en ridículo ante una opinión pública cada vez más hostil ante los malones. El año 1887 echó por tierra todas sus teorías e ilusiones. Los horrores se multiplicaron y el resto lo hicieron la angustia y el pánico.
Cierta vez un sargento y varios soldados perecieron ahogados, ayudados por el peso de sus armas y correajes en un arroyo, por su ceguera en querer perseguirlos a toda costa.
Hay una imagen que recurre en mi memoria: la del viento agrio en mi rostro y un sol que incendia los campos, raja la piel mientras una profecía escuchada en un sueño golpea mis oídos mientras los indios sacan el mayor provecho de los corredores que hay entre fortín y fortín.
Cuando uno hacía una travesía de catorce leguas sin agua creía habitar un infierno de fuego como un toro adornado de cactus que inicia su marcha al matadero.
Ellos andaban casi desnudos y eran capaces de ayunar durante días. Sus caballos doblaban a los nuestros en pericia y agilidad.
Vivían más para el caballo que para ellos mismos y hasta le evitaban el peso de la lanza que acostumbraban llevar arrastrando como un rebenque. ¿Quién diría que la prole de las célebres siete vacas, las primeras, dicen, que trajo consigo Garay causarían semejantes disputas? Si se multiplicaron con abundancia fue porque los indios al principio prefirieron la carne de caballo: así se produjo el aumento del vacuno.
Los indios siempre resultaban mucho más numerosos de lo que uno calculaba.
En sus creencias, el Gualicho, invisible e indivisible estaba en todas partes obrando para el mal del prójimo. Le atribuían el fracaso de un malón, las enfermedades y la muerte. A veces para ahuyentarlo se armaban de lanzas, macanas, bolas y entre gritos de combate atacaban al enemigo invisible, tajeando el aire para que no se entrometa en los toldos. En el malón se diría que estaban bajo su dominio por sus acciones despiadadas. Y la mayoría de las veces nos quedábamos con las manos vacías al querer atraparlos como si nosotros también combatiésemos un enemigo fantasmal. En su novela, Mansilla se apiada de la vieja que dicen está engualichada: creen que entra por un agujero corporal que se cierra en las viejas y las viudas y las matan para conjurar el espíritu maligno. La muerte de un indio o de un caballo puede ser causa de acusación. En cada toldería tienen un adivino y lo llevan cuando se van de malón. Mediante ciertos ritos el adivino mediante cantos respondidos por todos convoca al gualicho y lo introduce en su cuerpo, se retuerce hasta pegar un grito de ultratumba y el gualicho les habla a través de su voz y luego le obsequian un huevo de avestruz, agua, tabaco y lo despiden entre gritos como si lo hubieran apaciguado. Sus formas de curar se parecen a las sangrías, cataplasmas y ventosas que nos aplicaron de chicos. El canto siempre acompaña a las curaciones: la médica chupa la parte herida y la escupe entre resonantes cascabeles hasta que luego de chuparla escupe la parte enferma. Por mucho tiempo la lucha fue desigual, en otoño o primavera ellos irrumpían contra unos pocos pobladores llevándose el yeguarizo. Atacaban las diligencias dejando cadáveres: para ellos los cristianos eran enemigos, no importara sin fuera un cura, una gringa o una niña. Mi poeta favorito, Ascasubi, los describe como verdaderos demonios, y no era dado a fantasías gratuitas. Ante ellos, no valían las reglas de la guerra clásica. Antes del comienzo de la era cristiana, César inventó la guerra de trincheras, acentuando la participación del soldado y explotando todas sus capacidades. Con la disposición de las piezas ya tenía ganada la mitad de la batalla.
Los indios no atacaban como rectas legiones galesas. Eran imprevisibles. Los soldados estaban preparados para el tipo de combate de nuestras guerras civiles y se desmoralizaban ante un enemigo que estaba en todas partes y en ninguna, desde los secos cañadones a los médanos.
El indio hacía a la tristeza del paisaje. Su presencia inminente ante la próxima posta llevaba a los pasajeros a rogar al mayoral que suprimiera los toques de clarín para no despertar a los duendes de la pampa. En los pensamientos, en la imaginación, en las ensoñaciones aparecía la imagen –hecha a la medida de cada uno, de su valor o temor– del indio bravío y feroz, ávido de sangre y de botín, que podía aparecerse en cada piedra del desierto, en cada árbol y en cada loma. Y esa premonición a menudo se realizaba: no había cristiano sobreviviente que hubiera ido por los caminos del Sur que no tuviera una anécdota que podía transitar del suspenso al horror y al milagro de haberse salvado.
Era irritante que no se manejaran con algún plan o táctica: al valor sumaban intuición y no sé qué locura desmedida poseía hasta el indio más calmo cuando salían de malón. Eso no los enceguecía, sus habilidades se agudizaban en contacto con el peligro. El camino del Norte era apodado el de los débiles. El del Sur, por ejemplo, el de Rosario a Mendoza, era transitado con hombres armados y las mujeres con un rosario en la mano. Hoy el ferrocarril que lo recorre ante un paisaje diáfano y tierras sembradas parece expulsar esa época de amenaza y cautividad a la irrealidad de cuentos de aparecidos.
Habría que estar en 1867 en el Congreso donde el 25 de agosto se dictó la Ley de la Conquista del desierto y la ocupación de Río Negro, luego de la exposición del senador Oroño que respondía al clamor de millares de víctimas: se refirió a la continua violación de los tratados y la destrucción de las poblaciones fronterizas y que ese era el único recurso para que desapareciera ese “espantoso estado de cosas”. Hay que recordar ese día y esa ley, que se implementó doce años después. No fue un capricho de Avellaneda, ni de su ministro Roca.
Oroño era un hombre íntegro y estuvo entre los primeros que pensó que las fronteras debían extenderse más allá de Rio Negro. No estuvo a favor de la guerra que se desarrollaba en esos momentos contra el Paraguay, que Alberdi consideró el un resultado del centralismo porteño y llamó guerra de la Triple Infamia. Oroño era oriundo de Coronda, Santa Fé, pero estuvo en la batalla de Caseros junto a las tropas entrerrianas de López Jordán. Cuando fue gobernador de Santa Fe sancionó la primera ley del matrimonio civil en el país y casi lo linchan por promover la ley del divorcio en su provincia. La guerra del Paraguay fue un capricho porteño, pero lo que planteaba Oroño a partir de Alsina iría adquiriendo un sentido popular y colectivo. Entonces el indio pampa no era el buen salvaje idealizado por los salones franceses sino autores materiales de robo, cautiverio, y crímenes organizados en una Confederación que tenía su diplomacia, sus embajadores. Hubo indios que practicaron el canibalismo, pero los araucanos, en sus parlamentos, desplegaban una retórica que entre la monotonía de sus reiteraciones iba desplegando un lujo de galas que nada tenían que envidiarle nuestros oradores.
La llamada “angustia del desierto” hizo que un famoso coronel encaneciera en tres meses ante esa guerra sin laureles, que a pocos seducía: las guerras civiles concentraron por mucho tiempo las pasiones y ellos se organizaron como una federación. Fueron necesarias muchas fechorías, que sembraran el terror pánico, para que la pólvora les devolviera cada golpe multiplicado por mil.
No pocas veces los gauchos torturados por la sed y ensangrentados por nubes de sabandija, estuvieron a punto de comerse los propios caballos. Mientras los indios hicieran de las suyas, el país no tendría el control de sus fronteras y el contrabando con Chile continuaría. Si la cosa seguía así perderíamos grandes extensiones de territorios y terminaríamos apretujados en Buenos Aires en cuyas afueras dominaban.

miércoles, 16 de enero de 2013

La muerte de Zenaida Manfugás. Por Juan Abreu.

Murió la pianista cubana Zenaida Manfugás. Prefirió un duro exilio ante que una cómoda servidumbre voluntaria. Estas son las palabras de Juan Abreu, uno de los pocos que se atreven a decir verdades sobre el paraiso de los Castro. La Cuba que presenta difiere por cierto de la de los Eduardo Galeano y la de los Victor Hugo de la TV pública, además de la imagen siniestra de la izquierda norteamericana y mundial. :


Ha muerto mi querida Zenaida Manfugás. Excelsa pianista. Una mujer orgullosa y... extraordinaria. La cultura cubana no la echará de menos. ¿La cultura cubana? No me hagan reír.

En el demonizado Miami siempre tan malo la acogieron y admiraron y allí iba a tocar en pequeños locales y tenía buenos amigos y fieles seguidores. Pero en la isla pavorosa de la que afortunadamente se marchó nadie sabe quién es. Así debe ser. Los que logramos escapar ya pertenecemos a culturas superiores y ¿qué importancia puede tener que reconozca nuestro trabajo artístico una espeluznante horda de salvajes imbecilizados por cincuenta años de comunismo?

Ninguna.

Es patético leer ahora que “murió sin poder regresar a su Tierra” y zarandajas por el estilo. ¿Su Tierra? Lo mejor que le pasó a Zenaida fue huir de su espeluznante Tierra. ¿En qué se hubiera convertido de haber permanecido allí? ¿En Chucho Valdés? Un perro faldero un mierdecilla rastrero es decir un chucho de los Castro. Zenaida era una gran persona y una gran artista y cuando se es una gran persona y una gran artista no se puede vivir en una cárcel haciendo carantoñas al carcelero y a fin de cuentas haciendo de puta barata del carcelero que es lo que hace Chucho Valdés. Ya va siendo hora de que los exiliados admitamos lo afortunados que somos por ser exiliados y olvidemos toda esa ofensiva farsa de “nuestra Tierra”.

Es verdad que daba vergüenza ver a esta artista grande y única en hoteluchos, tocando por necesidad, mientras los abyectos lameculos de la música cubana contemporánea ganaban premios, eran llevados y traídos por profesoras, periodistas y críticos mal follados y se hacían famosos y ricos gracias al fidelismo y a la siniestra izquierda norteamericana y mundial. Pero así son las cosas, profesoras, periodistas y críticos tienen derecho a administrar sus culos como les parece y la izquierda norteamericana y mundial no dejará nunca de ser siniestra: hay que saber que ese es el precio que tenemos que pagar por ser libres.

Recuerdo a la Manfugás en mi casa de Coral Gables riendo y comportándose como lo que era, una diva, una diosa negra. Ser negra no la ayudó, naturalmente: Cuba es uno de los países más racistas del mundo: ¿una negra tocando a Beethoven? Já. Recuerdo sus ojos chispeantes. Recuerdo su peluca rizada. Recuerdo perfectamente su voz en el teléfono la última vez que hablamos, hace dos o tres semanas. Recuerdo ese gesto suyo, tan infantil. Recuerdo la palma de sus manos.

Zenaida ha muerto en su pisito de New Jersey, pobre, ignorada, sin haber grabado jamás un disco, es cierto. Pero ha muerto libre. Ver más

Zenaida Manfugas: Crisantemo

www.youtube.com

Sol Records and Productions Inc presenta a Zenaida Manfugas en Crisantemo, Teatro Rocca del Colegio de Belen, Miami, USA 7/15/2007 producido por Felix Romeo