viernes, 10 de enero de 2014

La impostura anticapitalista del Papa. Por Luis Thonis

Creo de buena gana en las historias cuyos testigos se hacen degollar

Pascal

Algunos dirán que soy inhumano, pero lo que digo tiene que ver con el prójimo, no pocas veces las aprobaciones de la plaza pública han dado posteriores dolores de cabeza cuando el ruido cesa y un pájaro burlón recuerda a Spinoza para el que nada reposa eternamente en sí mismo. 
El Papa habla como un político tradicional argentino sin entender nada del capitalismo ni de lo que ocurre en el mundo al que se refiere como si fuera una gran parroquia. En su declaración “Evangelii Gaudium” criticó en duros términos la economía de mercado. Autonomía absoluta no existe en ningún país. Podría haberla llamado Populismo Gaudium por su coincidencia con el decálogo del kirchnerismo. Como los K no respeta los códigos tradicionales del Vaticano, algunos piensan que va a revolucionarlo, pero su discurso es una serie de lugares comunes que recuerda a los primeros de Néstor Kirchner sobre "las cosas que nos pasaron a los argentinos", como si no hubieran tenido nada que ver y sido víctimas de una conspiración mundial. La impostura anticapitalista es un lugar común en nuestra cultura: el intelectual aparece como humano y noble y el político suma votos con ella a costa de confundir y hasta idiotizar a la población.
El Papa no es ajeno una cultura que ha sido machacada por décadas de prédicas anticapitalistas vacías. El capitalismo global sacó de hambre a millones de personas en China, Vietnam y la India, incluso contribuyó que la Argentina creciera a tasas chinas en una década que ha sido robada y desaprovechada por la ausencia de instituciones. 
El columnista. John Gaspper del Financial Times opinó que no sólo la distribución de los ingresos es más igualitaria, sino que además esto puede atribuirse al capitalismo. Afirmó que las mismas fuerzas que vaciaron los puestos fabriles y administrativos en los EEUU y Europa han sacado a cientos de millones de personas de la pobreza en China, India y Brasil Acercaron la balanza mundial a la igualdad, es decir, los ganadores son los trabajadores fabriles de la India, China y Brasil y los perdedores son la clase media occidental, comenta Julio Moreno.
El Papa ignora un dato elemental: hay capitalismos que no son democráticos pero no existe democracia sin capitalismo. La caridad tiene validez como acto individual pero como forma de hacer  política siempre ha fracasado. Está comprobado que la ayuda tanto a Somalia como a la Argentina  no sirve de nada porque se roban el dinero del Banco Mundial como se puede comprobar en provincias argentinas.
La Argentina es el ejemplo de un país que siempre vivió de prestado, repudiando los mismos contratos que firmó, estafando a todo el mundo pero victimizándose a través de sus trasnochados ideólogos, Un país donde el pueblo trabaja para financiar a una clase parasitaria de funcionarios estatales millonarios y capitalistas asociados que expropian década tras década a las mayorías contándole que los malvados están afuera. No es el capitalismo el que produce la pobreza sino las mafias enquistadas en el poder político. Chile, México, Perú- hay que ver lo que es hoy desde que Humala abandonó el delirio chavista-, Uruguay tienen un hilo que los conecta con la globalización y una moneda sólida, han bajado la pobreza dando lugar a prósperas clases medias. México está integrado con Estados Unidos y Canadá en una de las áreas más importantes del mundo. ¿Israel, situado en un montón de piedras donde no hay una gota de petróleo tiene la culpa del hambre que sufren los palestinos que han recibido más de un Plan Mashall que sus millonarios dirigentes utilizan en función de una cultura de cinturones con bombas? Aquí la impostura pro palestina de Obama quiere que Israel retroceda a las fronteras de Auschwitz sin ser reconocido como estado por la Autoridad Palestina y los grupos terroristas que continuarían su trabajo con total impunidad.
Las críticas a la corrupción al capitalismo son válidas, pero la izquierda jurásica y el populismo más impulsados por el resentimiento que por la solidaridad tienen como principal objetivo romper el hilo que liga a estos países a la globalización para que se conviertan en parias internacionales como Venezuela y la Argentina que a pesar de gozar de los mejores términos de intercambio en doscientos años bajo una corrupción sistemática sumada al autoritarismo van hacia el caos y hacia una crisis terminal, con miles de nuevos pobres por estar prisioneros de los delirios populismo o el socialismo del siglo XXI. El  mejor ejemplo, Francisco lo tuvo a mano en su propio país pero parece que todo lo que dijo de la corrupción terminó cuando recibió de Cristina Kirchner que le dio el beso de la serpiente al que se refieren los Evangelios. 
Desde entonces todo fue populismo gaudium.
El vínculo con la globalización que supone respeto de los contratos y la llegada de inversiones genuinas es rechazado por el populismo y las izquierdas nihilistas contrarias al estado de derecho. 
A este tipo de charlatanería  se suma el Papa al emprenderla como ellos contra la economía de mercado. Parece ignorar que el comunismo fue el que produjo- desde Ucrania a Etiopía- las mayores hambrunas del mundo y sucesivos exterminios por parte de los estados totalitarios. ¿Acaso el ideal del Papa es Cuba, Zimbaube, Bielorusia o Corea del Norte, todos ellos estados criminales de su sus respectivos pueblos? ¿Hay aquí menos corrupción que en Canadá o Noruega? No es por el capitalismo que hay hambre en el mundo sino más bien por su ausencia y no me refiero a la presencia de los capitalismos de amigos o mafiosos. Por otra parte, el Papa ignora que hay una matanza de cristianos en todo el mundo- Pakistán, Yemen, Irak, Somalía que en asesinatos ocupa el segundo lugar del mundo, en el Africa subsahariana la Iglesia es el blanco predilecto  y en Siria acontecen las mayores matanzas con la aprobación implícita de Obama. El repliegue de la política de Obama en Irak ha permitido la formación de un estado islámico regido por la Sharia y no ha hecho sino alentar estos crímenes por parte de los nazislamitas. Lo mismo en el Líbano. Todo católico debe recordar a ese niño pakistaní que se arrojó sobre el fanático que iba hacerse estallar en una escuela, dando su vida por sus compañeros y saber que es una objeción a las falsas reconcilaciones de la buena conciencia.
Estas realidades complejas exigen algo más que una retórica populista.
Tiene razón el político norteamericano que dice el Papa habla así porque “viene de Argentina y allí no tuvieron un verdadero capitalismo”. 
Tuvimos de sobra una retórica que simula hablar para todos pero no lo hace para nadie y que produce espectros gazmoños serpenteando hacia la nada.

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