viernes, 6 de diciembre de 2013

Los dos Mandela. Por Luis Thonis.



Por primera vez en mi vida estoy de acuerdo con Atilio Borón en algo.
Me refiero a lo que escribe a propósito del “otro” Mandela, no precisamente el que recuerdan los demócratas del mundo como defensor según él de la “legalidad burguesa". 
Le falta sólo un paso para repudiar a este Mandela que no puede asimilarse ya a un Castro o a un Chávez. 
Escribe en un texto ilustrado donde Mandela se abraza más fervorosamente que Costa Méndez con Fidel Castro: “La muerte de Nelson Mandela ha precipitado una catarata de interpretaciones sobre su vida y su obra, todas las cuales lo presentan como un apóstol del pacifismo y una especie de Madre Teresa de Sudáfrica. Se trata de una imagen esencial y premeditadamente equivocada, que soslaya que luego de la matanza de Sharpeville, en 1960, el Congreso Nacional Africano (CNA) y su líder, precisamente Mandela, adoptan la vía armada y el sabotaje a empresas y proyectos de importancia económica pero sin atentar contra vidas humanas.”
Lo de no atentar contra vidas humanas es tan cierto como que los montoneros no asesinaron a Mor Roig pero nos presenta un Mandela que está lejos de ser un santo en tanto era aliado a los afrocomunismos cuyos genocidios han sido borrados de la historia.
Sigue este mitómano: “La otra mitad del mérito le corresponde a Fidel y la Revolución Cubana, que con su intervención en la guerra civil de Angola selló la suerte de los racistas al derrotar a las tropas de Zaire (hoy, República Democrática del Congo), del ejército sudafricano y de dos ejércitos mercenarios angoleños organizados, armados y financiados por EEUU a través de la CIA. Gracias a su heroica colaboración, en la cual una vez más se demostró el noble internacionalismo de la Revolución Cubana, se logró mantener la independencia de Angola, sentar las bases para la posterior emancipación de Namibia y disparar el tiro de gracia en contra del “apartheid” sudafricano”.
Estalinista, pro chavista, pro cubano y pro palestino, Borón, una cloaca viviente de lo que los zombi contestatarios quieren escuchar, considera a los afrocomunismos como democracias ante las cuales el régimen del apartheid sudafricano era mucho más tolerante: de hecho, Mandela, de estar en uno de esos regímenes "nobles" hubiera sido inmediatamente ejecutado. 
Recuerdo a una amiga, esposa de un comunista- luego disidente- que me contó de primera mano cómo en Angola en un solo día ejecutaron seis mil personas en la plaza central de Luanda. 
Es evidente que el rostro de paz de Mandela es apto para que cada uno deposite en él los ideales que quiera pero nada tiene que ver con el personaje histórico. 
Al bienpensante le gusta sentirse superior moralmente siempre que la verdad no presente matices desagradables. 
El fin del apartheid en Sudáfrica hubiera sido imposible sin la caída de Muro y del totalitarismo soviético y una nueva geopolítica mundial por parte de Ronald Regan con la colaboración de Margaret Thatcher: sé que es duro de digerir pero nunca los malos hicieron tanto por los buenos.
Mandela formó parte de organizaciones terroristas y su objetivo era el de imponer en Sudáfrica un régimen comunista como el que asesinó dos millones de personas en Etiopía o decenas de miles en Angola, apoyados por Fidel Castro que contribuyó con Mandela a la expansión del comunismo en el continente junto a sus aliados de la UNESCO y que sólo dejaron muerte y miseria. Un muro de silencio y de hipocrecía se levanta sobre ellos y hoy todavía sobreviven la dictadura angoleña y el Zimbabwe del psicópata criminal negro maoista Robert Mugabe, el ideal inconfesado de los Borón, los Galeanos y los materialistas garufas.  
"Robert Mugabe, otro gran líder africano, fue más rígido y en la actualidad Zimbabwe (ex Rodhesia del Sur, vecina a Sudáfrica) está aislada y con fuertes problemas económicos" se limita a decir Página 12 sobre este consumado criminal.
Quien quiera saber lo que ocurrió en Africa en la época del avance masivo del imperio soviético sobre los continentes y no repetir a mentirosos sistemáticos como Hobsbawm puede leer El conocimiento inútil de Jean Francois Revel.
El apartheid fue abolido por Frederik de Klerk que inició las reformas y derogó las leyes segregacionistas, liberó a los presos políticos en 1994- Mandela entre ellos-, legalizó el Congreso Nacional Africano y dio al país una constitución basada en la separación de poderes y posibilitó las primeras elecciones democráticas en 1994 dando a luz el primer estado multiracial del continente.. 
De Klerk y Regan deberían ser reconocidos como los que terminaron con el régimen racista pero queda mal ofender la idea del mundo como un jardín de infantes rosa rojo que prevalece en la izquierda.
Nelson Mandela colaboró con De Klerk, fue electo presidente y ante un mundo que había cambiado optó por la democracia, gobernó en forma moderada y dejó el poder a sus sucesores que no estuvieron a su altura: éste es el Mandela que recuerdan emotivamente los demócratas del mundo, Borón rinde homenaje al de un pasado que el mismo Mandela dejó de lado hasta borrarlo de su vida e historia.
Una vez retirado adoptó el discurso abstracto de la paz a diferencia de un Vaclav Havel que luchó por la libertad de Checoslovaquia mediante métodos pacíficos pero apoyó decididamente las intervenciones norteamericanas en Afganistán e Irak, el retiro de las tropas sirias del Líbano, la deposición de tiranos africanos como Charles Taylor, los procesos democráticos en Georgia, Ucrania y Kirguistán, países que necesitarían líderes como el último Mandela, abandonados por la política suicida y dhimmi  de Obama y su pacto siniestro con Irán donde- diría Churchill- nadie cedió tanto a cambio de nada.
La República de Sudáfrica, es la más exitosa del continente africano. Acapara el 24 % del PBI del continente por su adhesión al capitalismo globalizado pero tiene altos niveles de desigualdad, enfermos de sida y las mujeres están expuestas a todas las formas de robo y violación,

Las formas de segregación fueron sustituidas por otras, la etnia de Mandela es la que concentra el poder y hoy predominan formas de racismo antiblanco:miles de granjeros han sido asesinados pero el progresismo es hemipléjico hasta cuando se trata del color de piel.


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